El Centro de Extensión Cultural de Azul inaugura su ciclo: “Siempre en domingo”

Iniciando nuestro ciclo de actividades denominado: “Siempre en domingo”  el próximo  domingo 26 en marzo proyectaremos la ópera “Turandot”  de Giacomo Puccini, a la 20 horas en la “Casa Ronco”, San Martín 362 (esquina Rivadavia), culminando así el ciclo “Opera en Domingo” iniciado el año pasado dedicado al célebre compositor.

Dos décadas después de Madama Butterfly, Puccini volvía al Extremo Oriente- en esta ocasión, China: en la ciudad de Pekín en tiempos legendarios – para desarrollar la que fue su obra póstuma, Turandot. Una ópera que gozó de una gran aceptación desde su peculiar estreno en 1926, dos años después de la muerte del compositor en Bruselas. La evolución de las anteriores obras de Puccini culminó en una ópera de tal belleza como lo atestiguan esos fragmentos que han sobrepasado la línea de la ópera para llegar al gran público: “Nessun dorma”, “In questa reggia” o “Signore, escolta”. Destaca la repercusión del aria del tenor gracias a su aparición en galas mundialmente conocidas. Los Tres Tenores- o en la película de Amenábar, “Mar Adentro”.  Sin embargo, es en la argumentación donde destaca la ópera.

Puccini comenzó a trabajar en Turandot en marzo de 1920 después de reunirse con los libretistas Giuseppe Adami y Renato Simoni. Inició la composición en enero de 1921. En marzo de 1924, había completado la ópera hasta el dueto final. Sin embargo, no había quedado satisfecho con el libreto del dúo y no reanudó el trabajo hasta el 8 de octubre, escogiendo la cuarta versión que hizo Adami del texto. El 10 de octubre diagnostican a Puccini cáncer de garganta y muere pocas semanas después, el 29 de noviembre, dejando tan solo treinta y seis páginas con esbozos sobre el final de Turandot. Puccini también dejó instrucciones para que Riccardo Zandonai terminara la ópera, sin embargo su hijo Tonio objetó esta decisión y Franco Alfano fue comisionado para concluirla.

Sobre “Turandot”

“Turandot” se estrenó en la Scala de Milán el 25 de abril de 1926 con la particular anécdota  que el propio director, Arturo Toscanini, en la escena de la muerte de Liù, (mitad del acto tercero)  paró la orquesta y se dirigió a los asistentes al estreno diciéndoles que “Aquí se acaba la ópera del maestro, es en esta página cuando murió” y dio por terminada la representación sin la parte final de Alfano, que tuvo que esperar hasta el día siguiente para ser interpretada.

 

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