MÁS DE 40 AÑOS DE PROFESIÓN

“El Derecho me abrió muchas puertas”

Luis Armando Miralles es un reconocido abogado con una extensa carrera en el ejercicio libre de la profesión y también en los últimos tiempos con el vinculado en la defensa de los intereses fiscales. En esta nota, repasó los avatares de la vida profesional en sus largos años de trabajo, haciendo hincapié en su pasión por la abogacía y la política. 

El Dr. Luis Armando Miralles brindó una nota donde hizo un repaso a su experiencia como abogado y le dedicó algunos consejos a los jóvenes profesionales. JOSÉ BERGER
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El Dr. Luis Armando Miralles brindó una nota donde hizo un repaso a su experiencia como abogado y le dedicó algunos consejos a los jóvenes profesionales. JOSÉ BERGER

En todo el país se celebra el Día del Abogado y por este motivo entrevistamos al Dr. Luis Armando Miralles, ex funcionario del gobierno de la provincia, ex titular del Colegio de Abogados de Azul y de la Asociación de Abogados de Azul  y, desde siempre, un incansable partícipe en eso de conseguir diferentes logros para el Departamento Judicial de Azul. Es un día especial para él y para sus colegas, en el cual cada uno hace un racconto a lo largo de los años de los hechos que fueron sucediendo y, en especial, de los avances que hoy brinda la profesión que induce a seguir estudiando ante los sucesivos cambios normativos. Especializado en Derecho Civil y Comercial, Luis Armando Miralles es, sin dudas, uno de los profesionales más reconocidos en la ciudad, donde se radicó a mediados del 70’. Su amplia trayectoria abrió las puertas para esta nota, donde describió los avances en su vida profesional, haciendo hincapié en su pasión por el Derecho y la política.

“Son más de 40 años ejerciendo esta profesión”

-¿Por qué decidió estudiar Derecho?, ¿es una profesión que viene de familia?

-No viene de familia. Mi padre era comerciante y mi madre venía de una familia vinculada con la agropecuaria. Desde la juventud, siempre tuve propensión a inscribir mi desenvolvimiento social en materias vinculadas precisamente con el Derecho, a su instrumentación como herramienta central de la vida del hombre y a pensar la misma desde esa perspectiva. Las ciencias sociales siempre estuvieron cerca de mis inquietudes más firmes y de esa forma me dediqué al conocimiento del Derecho y a su aplicación naturalmente. Son más de 40 años que ejerciendo esta profesión a la que accedí en los años 60’.

-¿Dónde cursó la carrera?

-En la Universidad Nacional de La Plata. Era un tiempo en que los estudiantes azuleños nos volcábamos muchísimo hacia esa casa de estudios porque había afinidad con la ciudad que inclinaba a la mayoría a radicarse. Ingresé en 1964 y me recibí en 1972. Durante estos años en que desarrollaba mis actividades como estudiante, también tenía una dedicación muy estrecha a la actividad política. Ambas actividades son dos pasiones que intente profundizar a lo largo de mi vida.

El paso por Franja Morada 

-¿Ejercía la política en la facultad o fuera de ella?

-Era en la facultad y en el ámbito partidario. También eran los años que se daba a conocer la Franja Morada, que “hoy en día” es una agrupación política universitaria consolidada. Recuerdo que con algunos de mis compañeros, entre ellos muchos de Azul, fuimos de los primeros militantes de este espacio. Años después, tras el fin de la dictadura,  muchos de ellos integramos el primer gobierno democrático.

-Después de la facultad, ¿cómo fue su recorrido profesional y laboral?

-Siempre viví de la profesión de abogado y lo hice a lo largo de toda mi vida. Comencé en 1973 en el ejercicio libre de la profesión y abrí mi estudio en la ciudad, donde atendía en la Avenida 25 de Mayo, casi Belgrano. Desde aquel tiempo, también tuve vinculaciones con las comunidades vecinas; fundamentalmente Tapalqué y General Alvear, donde  hoy en día aún mantengo la vinculación.

-¿Qué recuerda de su actividad colegial?

-En todo tiempo tuve una participación en la organización colegial. En 1978, como miembro del consejo directivo del Colegio de Abogado, más adelante fui durante once años presidente de la Asociación de Abogados de Azul. Los abogados estamos organizados institucionalmente en el Colegio de Abogados, que tiene el gobierno de la matrícula. A su vez, en nuestro departamento judicial cada localidad tiene su Asociación de Abogados que atiende los intereses de estos profesionales en su lugar de trabajo. En tanto, la entidad colegial lo hace en conjunto y representa a 11 ciudades. Participé durante varios años en ambos espacios. Desde 1995 a 2006, como presidente de la Asociación de Abogados, y del 2006 al 2010, me tocó dirigir el Colegio Departamental.

Su visión del nuevo Código 

-¿Qué sintió al participar de los festejos por los 100 años de la creación del Departamento Judicial?

-Realmente fue por demás gratificante; me sentí muy bien al estar en una oportunidad en la que situándonos podíamos ver hacia atrás y hacía adelante lo que representa una organización del Poder Judicial en la región; lo que significó para la misma y lo que refleja como resultado del aporte de conocimiento jurídico a través de generaciones que incluso han desembocado en una forma de pensar en la justicia. De pensar en Derecho y de pensar en el ejercicio profesional de un modo que distingue a la materia que se desarrolla, porque esta forma de pensar sobre la justicia realza un perfil calificado y distintivo en cuanto hace a la respuesta de este poder del estado en todo el ámbito provincial. Por ello diría que el Departamento Judicial de Azul es una de las organizaciones judiciales señeras y rectoras de la provincia de Buenos Aires. Y esto es producto en la forma que se creó, en la que se arraigó y en la que se consolidó; también consecuencia de un verdadero fenómeno cultural, de una integración que es necesario preservar desde la centralidad actual, que es la que le da representatividad y fuerza.

-¿Cuál es su reflexión respecto a los cambios en el Nuevo Código Civil y Comercial?

-El Nuevo Código Civil y Comercial (que fue sancionado el año pasado) es una propuesta de avanzada que no por ello deja de reconocer su raigambre en el Código velezano. Incorporó nuevos institutos pero no se aparta lo que caracterizó aquel conglomerado de normas que fueron fundamentales en la organización jurídica de la Nación.

-¿Cuáles serían para usted las leyes que deberían tener más cambios, o al menos debatirse más?

-En general, inevitablemente la evolución social desencadenará cambios. Naturalmente en un tiempo presidido por el cambio y la velocidad del mismo, es lo que lo distingue y seguramente va a requerir en el tiempo la adaptación de las normas al desarrollo del conocimiento y comportamiento humano contemporáneo; esto es absolutamente natural, aunque debe ser producto del desarrollo intelectual, aprestamiento y del consenso. De todos modos creo que el nuevo Código satisface los requerimientos de este tiempo y se anticipa también a los que vendrán, pero debe estar necesariamente abierto a nuevas incorporaciones.

“Mí desarrollo profesional sigue siendo gratificante”

-¿Qué expectativas tiene con las políticas judiciales que está ejerciendo este gobierno?

-Las expectativas están dadas por la posibilidad del funcionamiento pleno de las instituciones y creo que, en gran medida, fue abastecido por la decisión popular que respaldó al gobierno. Naturalmente son alentadoras las perspectivas, pero no sólo deben hacer carne en el Gobierno; deben igualmente ser militadas por la sociedad. La participación, la identificación y el arraigo cultural fundamentalmente de una concepción debida, consustanciadas de un sistema republicano y la solidaridad. Ciertamente, el que tiene el poder tiene mayores responsabilidades, pero el que sostiene el poder a través de su participación también cuenta con poder, entonces no sólo hay que dirigir el fenómeno político desde el gobierno sino que hay que sostenerlo desde de la decisión y de la participación social que es fundamental.

-Si tuviera que pensar qué ha significado el Derecho en su vida, ¿qué diría?

-Es uno de los pivotes que la sostiene. Importa el instrumento central de la justicia y esta no es ni más ni menos que el umbral de la paz. El Derecho me orientó en la vida y me abrió muchas puertas. Mi desarrollo profesional sigue siendo gratificante, pero aún me quedan todavía los más importantes sueños por cumplir porque siempre entendí que lo que está por delante seguramente irá a hacer lo mejor de mi vida; para ello intento direccionarme. También, en alguna medida  devolverle a la sociedad a través de la actividad profesional, pública, social o la que fuere, lo mucho que recibí de parte de la sociedad. En mi caso, me inscribí dentro de las organizaciones de la colegialización de los abogados como una forma de retribuir lo que recibí de lo que me antecedieron, en el sentido de que esa forma de pensar en la justicia, en el derecho y en el ejercicio profesional, no fue casual; pues construyeron como decía antes un fenómeno cultural al que hay que honrar. En la actividad política pienso lo mismo; yo no hubiera accedido en el tiempo que me tocó a la condición profesional sino hubiera tenido a mí alcance la escuela en primer lugar y la universidad pública después; entonces esto desde mis perspectivas impone una obligación hacia la sociedad que traté de desarrollarla pensando en lo que le debía o debo a la misma.

La sabiduría de la experiencia

-Desde su experiencia, ¿qué le gustaría decirles a los jóvenes abogados que están abriendo su propio camino?

-Tienen que apostar, luchar, trabajar y esforzarse más allá de los resultados porque estos vienen como la consecuencia de lo que uno irá sembrando y el sacrificio siempre da sus frutos.

-¿En el Día del abogado que mensaje le darías a tus colegas?

-En primer lugar, un feliz día para todos mis colegas y luego ratificar un compromiso cuyo horizonte tiene que ser presidido por la vocación y la contracción al trabajo; para aportar lo mejor de nosotros, de mimetizarnos con el deber ser, con que cada uno reciba lo suyo y de tal modo tratar de contribuir como artífices y parte de una sociedad mejor.

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