El desafío de dos escándalos

Por Miguel Esteban Hesayne (*)

El primero hace décadas que desafía a los argentinos. El segundo se cierne sobre la Patria argentina, con el agravante de una ley que lo promueva.

El primero, es el hambre y necesidades básicas no satisfechas de millones de argentinos; el escándalo es que vivimos en un país rico.

El segundo, es una actualización de la horrenda medida del rey Herodes en la matanza de inocentes; con un agravante, entonces las madres lloraron y algunas como la Santísima Virgen María, lo pudieron ocultar y salvar a su propio hijo (Mt.2, 13ss)

En el caso actual de criaturas argentinas, son las propias madres que acuden a Herodes de guantes blancos que transforman consultorios en una máquina infernal de muertes de inocentes e indefensos.

No estoy delirando ni haciendo novela de terror. Es la pura realidad denunciada por la ciencia médica en honestidad de diagnóstico.

Ante este desafío ¿nos quedamos con punzante dolor con lamentos y protestas? Sí, el dolor, el lamento y la protesta, nos tienen que impulsar a que nuevas generaciones de argentinos sean capaces de parar la máquina de la muerte que hoy, hasta gobiernos democráticos, madres y padres, profesionales, laboratorios y capitalistas interesados, han puesto en marcha esta máquina infernal en nuestro país.

País que por la idiosincrasia de sus habitantes y la riqueza de su territorio, fue un país de acogida de inmigrantes que fueron recibidos fraternalmente encontrando solución a sus carencias.

En fin. La situación actual de la sociedad argentina, el apóstol Pablo la encontró en la sociedad romana de su tiempo y la iluminó a la luz de la Fe Pascual que enseñó a las primeras comunidades cristianas romanas (Rom 8). La definió como una sociedad defraudada.

Para revertir esta situación no querida, involuntariamente corrupta por diversas ideologías inhumanas, porque le habían dado la espalda a Dios, al Dios verdadero, Pablo reclama a los cristianos de su tiempo que dejen su inoperancia y vivan su compromiso de reconstruir una sociedad humana y humanizante. Les dice: ustedes están capacitados porque tienen al Espíritu del Resucitado, capaz de recrear una sociedad nueva. Insiste: ustedes saben lo que tienen que hacer, están enseñados por el mismo Dios en Jesucristo mediante la verdad del Evangelio.

Hermanas y hermanos en la Fe, lo mismo les estoy diciendo hoy a ustedes como obispo de la Iglesia católica. No sigan inoperantes, ustedes, miembros de comunidades parroquiales, porque en tal caso se convertirán en cooperadores de injusticias y crímenes que generan ideologías actuales que dominan a poderosos en poder y dinero.

Ustedes, con Fe cristiana, tienen servida la solución de una Patria que favorezca la vida y el bienestar social equitativo, logrando una unidad de Nación limpia de la injusta división entre ricos y pobres, entre favorecidos y desfavorecidos.

No bastan las enseñanzas desde cátedras y foros, es necesario formar conciencias y corazones. El único camino es pensar y programar el futuro inmediato desde un presente; es decir, pensar en una política humana y humanizante formando adolescentes y jóvenes en el Evangelio social político de Jesús, el Señor de la historia y de la Iglesia, cuyo eco fiel es el amplio Magisterio Social de la Iglesia.

En próximas homilías intentaré dar pasos más concretos a lo que todavía es un simple enunciado. Oremos con la esperanza de la Creación Nueva.

(*) Obispo emérito de Viedma.

 

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