PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE LA CÁMARA AZULEÑA DE MICRO Y MEDIANAS EMPRESAS

El Día Internacional del Trabajo se festeja, pero trabajando

El Día Internacional del Trabajo, en la Cámara Azuleña de Micro y Medianas Empresas se festeja produciendo. Enzo Baigorria junto con un colaborador de su microemprendimiento exhiben, orgullosos, uno de los productos que elaboran. Roberto Raffaelli hablando con EL TIEMPO. A su derecha Enzo Baigorria y Mario Bilbao. Parte de la producción de bloques y baldosas que se confeccionan en la CAMME.
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Enzo Baigorria junto con un colaborador de su microemprendimiento exhiben, orgullosos, uno de los productos que elaboran.

EL TIEMPO dialogó con tres de los actuales integrantes de la CAMME. Mario Bilbao, Enzo Baigorria y Ricardo Raffaelli pintaron un panorama sobre la situación actual y se entusiasmaron con la posibilidad de poder seguir ocupando los galpones que en comodato les cedió Gustavo Del Curto, de la firma H.J.Navas. También con la proyección de poder generar mano de obra y celebrar acuerdos con el Municipio y entidades intermedias. –

 

Los integrantes de la Cámara Azuleña de Micro y Medianas Empresas (CAMME) tienen previsto festejar el Día Internacional del Trabajo, precisamente, trabajando. El adelanto que en ese sentido hicieron a EL TIEMPO Mario Bilbao, Enzo Baigorria y Ricardo Raffaelli viene a cuenta de que están doblemente agradecidos. Primero por tener la posibilidad de contar con tener empleo con el que pueden generarse sustento para sus familias, y porque están sumamente agradecidos con Gustavo Del Curto, de la empresa H.J. Navas, quien les cedió los galpones donde el conjunto de pymes tiene su base de operaciones, en la calle Las Flores entre 8 y 9 del Barrio El Sol.

La única incertidumbre de la CAMME pasa por saber si, en el mes de junio próximo, cuando vence el contrato de comodato, la firma que comercializa cereales y oleaginosas les renovará el convenio. Caso contrario, los trabajadores deberán buscar un lugar donde poder radicarse, con el inconveniente que generaría la mudanza de maquinarias y demás instalaciones.

En la charla que mantuvieron con este diario, los microempresarios sostuvieron que una de las naves de los galpones se encuentra sin ocupantes, pero que ellos no tienen intenciones de buscar un nuevo locatario hasta tanto no se resuelva la situación contractual con Del Curto.

En el nudo de las notas, los entrevistados admitieron que si en Azul se avanzara con la construcción de un barrio, “eso sería un golpe de la fortuna”. Eso, dijeron, les permitiría “poder tomar mano de obra a sabiendas de que está asegurado el trabajo. De otra forma es complicado tomar a alguien en las actuales condiciones”, donde los trabajos que reciben por encargo son eventuales y no existe acuerdo alguno con la comuna local.

Las pymes tuvieron aumentos del 200 por ciento en las tarifas de luz, lo cual no deja de ser un contratiempo para las microempresas, aunque por fortuna no termine siendo un golpe de nock-out.

Más allá de Bilbao, Baigorria y Raffaelli, forman parte de la CAMME Alejo López –fabrica cerramientos de planchas, corralones y tinglados- y Pablo Fernández, uno de los primeros referentes de la Cámara que tuvo a su cargo la difusión de la idea, hace aproximadamente un año y medio atrás.

 

La ventaja de estar asociados

Mario Bilbao, quien se dedica a la fabricación de muebles de melanina y lustrados en general, lleva poco más de un año en los galpones que ocupa la CAMME. El microempresario acredita varios años como carpintero. De hecho, inicialmente hacía todo tipo de trabajos, hasta que sólo se quedó con el área de amoblamiento.

“Gracias a Dios estoy trabajando bien. No son los mejores momentos del país pero estamos laburando bien”, expresó y ponderó las condiciones de estar codo a codo con otros microempresarios.

“Estamos todos en el rubro construcción. El estar acá hace que nos demos la mano unos a otros. Cuando uno consigue trabajar en una obra, nos promocionamos para tratar de que contraten a alguno de los nosotros integrantes de la Cámara”, indicó.

 

El agradecimiento a Del Curto

A su turno, Enzo Marcelo Baigorria, se refirió a lo que es su “fuerte”: la baldosa de revestimiento para vereda, patio e interior, con el anexo que hizo de block texturado y liso, y los comunes con medidas del 12 y del 20.

“Hace un año y algo que estamos acá, en estos galpones. Quiero aprovechar la oportunidad que ustedes nos dan para expresar nuestro profundo agradecimiento a Gustavo Del Curto, quien nos ha cedido gratuitamente este lugar que nosotros hemos adaptado un poco a las necesidades de cada uno y por los que sólo pagamos la luz”, manifestó.

Baigorria también subrayó las ventajas de estar trabajando en comunidad con otros microempresarios.

“A mí se me rompe una máquina y vengo a ver al herrero; necesito cortar una madera y me aparezco por lo del carpintero. Si alguien necesita un carro o la camioneta yo lo presto y así hacemos que la ayuda sea mutua. Hemos tenido algún roce pero todo ‘limable’ y llevadero porque sabemos que tenemos que tirar todos para el mismo lado”, precisó.

Acerca de sus inicios en la CAMME, recordó que “a mí me invitó (Pablo) Fernández para hacer cabriadas”. “En un momento, en la gestión de (el Intendente José) Inza nos dijeron que nos iban a brindar el asesoramiento técnico y los materiales para hacer unos galpones en el Parque Industrial. Eso quedó todo en la nada. Justo se dio que nos cedieron estos galpones, se dio de comprar moldes para hacer baldosa; así que me prendí y me quedé. Esto era una fábrica de Marcelo Camaratta que la tenía parada y yo veía que acá en Azul no se hacía. Yo trabajo con hormigón vibrado, lo que me permite poner a la venta mercadería a un costo más accesible para el público en general”, agregó.

Consultado sobre el presente de su actividad, Baigorria afirmó: “Se está trabajando bien. Como decía Mario (Bilbao), nos cuesta a todos pero, de a poco, avanzamos. Arrancamos de ‘cero’. Hoy somos una fábrica, lo que quiere decir que hemos progresado más allá del sacrificio y de meterle muchas horas; también de no bajar los brazos porque hay veces que uno se cansa. Estamos esperando el apoyo del Gobierno que nunca llegó. Lo seguimos esperando; por ahí viene…el gobierno local se tendría que acercar a nosotros para trabajar en conjunto”.

“Nosotros –puntualizó- podríamos brindarle algunas cosas a la gente que más necesita para hacerle el trabajo a menor costo. Nosotros le podríamos levantar una casa: desde los cimientos al techo. Estamos esperando esa oportunidad para poder venderle la madera, el trabajo del herrero, los bloques, la baldosa y la mano de obra como para levantar una casa. Acá, si viene alguien y nos dice que necesita que le levantemos la casa, lo podemos hacer”.

Baigorria dijo tener presente la posibilidad de ser convocados cuando se pusiera en marcha la construcción de un barrio, pero que eso no sucedió aún. “Lo único que se está haciendo en Azul es asfalto y no con gente de Azul”, comentó.

Significó que, como integrantes de la CAMME, “le compramos todo al comercio local; a los corralones de acá, los fletes que nos traen las cosas son de Azul”.

El microempresario lamentó la situación de falta de fuentes laborales, algo que ellos vivencian a diario.

“Todos los días nos dejan curriculum, nos piden por favor que los llamemos. En algún momento hasta ha venido gente que la mandan desde la Municipalidad a pedir trabajo. Es triste porque por ahí no le podemos dar laburo, pero a mí me ha tocado que me digan ‘dame una changa que necesito para los pañales, tengo dos nenes chiquitos’, y lo ocupo un día o dos o tres. Llega un momento que lamentablemente le tengo que decir que no venga más porque no lo voy a necesitar. Tratamos de ayudar esos días y la gente te lo agradece”, expresó.

 

Un deseo “cumplible”

Como si se tratase de un deseo de esos que piden los nenes en la época de las fiestas de fin de año, Enzo Baigorria se esperanzó: “Sería bueno que la gente se acerque a mirar”. “Tenemos buenos precios, tenemos buena calidad de mano de obra y además, sinceramente, desde que estamos hace poco más de un año no hemos tenido problema con ningún cliente. Venimos cumpliendo con todos, vuelven y hasta nos recomiendan. Le pedimos a la gente que venga a mirar; aunque no necesite comprar, pero que pase a conocernos y ver lo que hacemos. Nos hace falta que vengan para que se enteren que estamos. Hay gente que todavía no sabe que existimos”.

 

“Somos como una familia”

Roberto Raffaelli llegó a la CAMME invitado por Pablo Fernández. En ese momento compartían una iniciativa con Enzo, que luego se disolvió.

“Hacía falta también un herrero acá. Nosotros hacemos herrería en general: portones, puertas, rejas; todo lo que es soldaduras. Yo trabajaba en mi casa pero no tenía el espacio físico y gracias a Dios Del Curto y Navas nos prestaron esto. Acá tanto nosotros como el carpintero y el fabricante de baldosas y ladrillos tenemos lugar suficiente y entre todos tratamos de acompañarnos. Somos como una familia. Yo trabajo con mi hijo y un amigo que nos viene a dar una mano”, aseguró.

“Tito”, como lo conocen a Raffaelli, advirtió que “la situación no es muy buena, pero afortunadamente trabajo no nos falta”. “Esperemos que la cosa cambie, que mejore. Como dijo Enzo (Baigorria), de iniciarse la construcción de un barrio nosotros tenemos acá la posibilidad de fabricar desde los bloques, pasando por las aberturas, los muebles y lo que no hacemos, estamos dispuestos a comenzar a fabricarlo. La predisposición y las ganas, están. Sería bueno que se haga un proyecto grande como para nosotros poder sumar gente a trabajar como mano de obra”, explicó.

Además consignó que, en caso de tener que desalojar el galpón que les cedió Del Curto en comodato, la situación de estas pymes entraría en una nebulosa.

“El alquiler de un galpón es un costo que hoy nosotros no estamos en condiciones de afrontar. Nosotros acá hicimos las adecuaciones que requiere cada uno. Por ejemplo el carpintero tiene su cabina para pintar, con toda la maquinaria instalada y no es una maquinaria que se instala de un día para el otro. A nosotros, instalarnos para poder arrancar, nos llevó un tiempo y ese tiempo estás ‘parado’, sin trabajar”, precisó.

Raffaelli recordó que, afortunadamente, se pudo recuperar luego de la afronta que significó el haber sufrido el robo de una importante cantidad de herramientas.

“Gracias a Dios nos pudimos recuperar. Recuperamos alguna herramienta y después fuimos comprando maquinarias nuevas con la ayuda de proveedores que nos fueron dando facilidades de pago”, señaló, para expresar uno de sus deseos que más cotiza en su mente.

“Lo que más pedimos del Municipio es que se acerque para charlar algún proyecto como para armar. Nos necesitamos mutuamente. El otro día vi que estaban empezando a hacer la obra del hospital y recordé que, mientras trabajé en una empresa, hicimos muchas cosas para el Pintos. Sería bueno que del Municipio se acerquen a ver qué podemos aportar”, manifestó.

 

“Fabricamos lo que vendemos”

Mario Bilbao sostuvo que, por lo general, la mayoría de los integrantes de la CAMME el 1° de Mayo “lo vive trabajando”. “Cuando uno trabaja por su cuenta, es complicado. En general conviene venir y aprovechar para adelantar algún trabajo. Se podría decir que para nosotros es un día más porque laburamos lo mismo”, explicó.

Respecto de la modalidad habitual de presencia en el galpón de la calle Las Flores, entre calles 8 y 9, indicó: “Yo vengo a la mañana y me voy a mi casa a la noche. Hago de corrido; no corto al mediodía ni mucho menos. Hoy en día hay que hacer así para que el trabajo te rinda lo que hacés. Estamos acá todo el día y trabajando; esto no es una reventa ni nada por el estilo. Acá, cada uno en lo suyo, estamos fabricando lo que vende”.

Bilbao mencionó que, la innovación para mejorar, es una búsqueda constante en su caso.

“Cada dos años voy a la feria que se hace para poder mantenerme actualizado tanto en lo que es maquinaria como en ideas. En la carpintería en este momento estoy con muy buena maquinaria como para poder afrontar cualquier trabajo y para competir con lo cercano que tenemos en Tandil o en Olavarría. Me considero capaz hasta de mejorar el producto en lo que es calidad”, amplió y dejó su opinión respecto de lo que hace falta en Azul.

“Siempre que nos reunimos acá charlamos que es necesario armar cosas chicas, no tan grandes como se espera que vengan megaempresas a Azul. La idea sería entre varias empresas chicas poder tener bastante gente trabajando y a su vez ayudarse unas a otras”, mencionó.

El microempresario fijó postura en cuanto a lo que espera suceda en el futuro inmediato. “El mayor deseo que tenemos es poder seguir acá. En los próximos días nos acercaremos a Del Curto o Navas para poder hablar sobre la posibilidad de continuar aunque sea un tiempo más como para poder hacer un poco más de base. Ir a instalarnos en el Parque Industrial realmente no podemos. El gasto de construir un galpón no lo podemos solventar”, aclaró.

 

Por un trabajo mancomunado

Pablo Fernández, quien está a cargo junto a Silvina Rocha del emprendimiento Azul Diseño Maderas (facebook Azul Diseño Maderas) dedicado a la fabricación de mobiliario en madera (mesas- sillas-camas-bibliotecas) en una nota que remitió a esta redacción se refirió al momento que están pasando las microempresas en la ciudad.

“Estoy convencido que la nueva modalidad de trabajo pasa por las microempresas familiares y es donde el Estado tiene que estar presente fortaleciéndolas y brindándoles las herramientas necesarias para que dichos emprendimientos no queden truncos al encontrar puertas cerradas. De esta forma, trabajando mancomunadamente Estado y empresarios se podrían generar nuevos puestos de trabajo, y un ejemplo de fortalecimiento entre empresas, es la que el empresario Gustavo Del Curto brinda hacia estos emprendimientos locales”, expresó Fernández.

EL DATO

Los interesados en ubicar a alguno de los referentes de la CAMME que fueron entrevistados por este diario, lo pueden hacer comunicándose con los siguientes teléfonos celulares: Mario Bilbao: (02281) 15669729. Enzo Baigorria: (02281) 15475590. Roberto Rafaelli: (02281) 15465394.

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