ADRIÁN GRASSI

“El disparador fue la necesidad evidente de mejorar la administración de Justicia”

 

El Subsecretario de Justicia de la Provincia así lo sostuvo en su visita a Azul. En el Colegio de Abogados brindó una charla por la reforma que se contempla para mejorar, desde el Gobierno de María Eugenia Vidal al que pertenece y a través del Consejo de la Magistratura, el proceso de selección de magistrados y funcionarios judiciales.

“Buscamos funcionarios con vocación, compromiso, conocimiento, sentido común y honestidad”, dijo el subsecretario de Justicia de la Provincia Adrián Grassi.
PRENSA/COLEGIO DE ABOGADOS DE AZUL
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“Buscamos funcionarios con vocación, compromiso, conocimiento, sentido común y honestidad”, dijo el subsecretario de Justicia de la Provincia Adrián Grassi. PRENSA/COLEGIO DE ABOGADOS DE AZUL

Hay una comisión que está conformada desde tiempo atrás. Quienes la integran, en representación del Gobierno de la Provincia y de diferentes organismos judiciales, apuntan a reformar el proceso de selección de magistrados y funcionarios en territorio bonaerense que se lleva a cabo a través del Consejo de la Magistratura.

Para referirse a esa cuestión Adrián Grassi, el subsecretario de Justicia de la Provincia, vino anteayer a esta ciudad y brindó una charla en el Colegio de Abogados, disertación que estuvo dirigida a magistrados y funcionarios del Departamento Judicial Azul.

Después de esa charla, en la que estuvo acompañado por Sergio Volante – actual presidente del Colegio de Abogados- y Pablo Quaranta -juez en lo Contencioso Administrativo y titular del Colegio de Magistrados y Funcionarios departamental-, mantuvo una entrevista con EL TIEMPO donde se refirió a diversas cuestiones relacionadas con esa iniciativa.

Dicha reforma en el proceso para mejorar la selección de magistrados y funcionarios desde el Consejo contempla varios puntos. Los principales se relacionan con la creación de una Escuela Judicial obligatoria y con reformar el sistema de toma de exámenes a los aspirantes. También, en lo que es considerado como algo primordial, con contemplar un orden de mérito entre quienes finalmente resulten electos desde el Ejecutivo provincial para ocupar esos cargos.

En otras palabras, a decir de Sergio Volante -que también dialogó con EL TIEMPO- “que los que lleguen a conformar las ternas sean los más idóneos. No sólo por un examen, sino también por todos los antecedentes que tengan”.

Una encuesta con poca imagen positiva

-Mencionó durante la charla la existencia de una encuesta donde la sociedad ubica a la Justicia sólo con una imagen positiva del 17 por ciento ¿Eso llevó al Gobierno provincial a encarar esta reforma en la selección de magistrados y funcionarios desde el Consejo de la Magistratura?

-Más allá que refleja alguna imagen de la Justicia que no es nueva, esa encuesta es muy posterior al inicio de las ideas de reforma y de los actos que se han llevado a cabo para transformar a esto en una realidad, como lo es la convocatoria a la comisión que está funcionando y los estudios que estamos llevando a cabo. El disparador fue la necesidad evidente de mejorar la administración de Justicia: tener mejores jueces, fiscales, defensores oficiales y asesores tutelares. Para eso se necesitan pautas objetivas de selección. Que en todo ese proceso, a través del cual se lleva a cabo esa elección de quien va a ser -nada menos- un futuro juez o un futuro fiscal, uno tenga los mejores datos posibles para hacerlo. Y en esto, al mismo tiempo, reducir ese margen de discrecionalidad política que a veces potencia favoritismos y va, precisamente, en desmedro de ese objetivo de elegir al mejor posible (Grassi).

-Visto desde afuera, el sistema de selección parece bastante perverso. La sensación es que no alcanza con rendir el mejor examen o ser el más idóneo para ocupar un cargo. A veces eso no es suficiente para ser elegido sino se tiene esa famosa “cuña” política…

-Ese es el objetivo de la comisión y de la reforma. En cierta manera, limitar la discrecionalidad política. Que pueda llegar el más idóneo por sus antecedentes y su personalidad. También, dentro del proceso de selección hay una serie de pautas a corregir, como los exámenes psicológicos. Y con la Escuela Judicial se busca tener una base de estándar para que todos pasen por esa escuela obligatoria y puedan tener un mínimo de conocimientos de lo que se les pide; y no estar circunscriptos simplemente a un examen teórico, en el que tal vez te puede ir bien o mal pero no es determinante para que seas el más idóneo (Volante).

-¿Las reformas van a reducir esa discrecionalidad política que ambos mencionan?

-Nunca se va a terminar completamente con eso. El acto de elección de un magistrado tiene un componente político inevitable porque, además, así lo dice la propia Constitución. El Consejo de la Magistratura no es el órgano que está destinado constitucionalmente a decir quién va a ser el futuro juez. Es el órgano habilitado para proponerle a la Gobernadora tres candidatos (Grassi).

-Pero necesariamente el Consejo interviene en esa selección, al designar a esos tres aspirantes de los cuales después el Ejecutivo provincial elige a uno…

-Ahí está entonces todo esto de lo que estamos hablando. Si esos tres son los tres mejores, ya el margen de discrecionalidad se ha reducido infinitamente respecto de lo que pasa hoy en día. Eso es lo que como Gobierno estamos impulsando y desde esta comisión se está evaluando. Es decir, que tengamos normas, que tengamos un reglamento desde el Consejo y una ley que obligue a  hacer ese proceso de selección según ese orden de méritos, que quiere decir que el primero es el que mejores resultados obtiene en todo lo que es evaluado. No sólo en qué notas sacó en el examen, en qué antecedentes tiene o en qué performance tuvo en la Escuela Judicial (Grassi).

-¿Qué idea hay sobre cuándo este nuevo proceso de selección de magistrados y funcionarios judiciales va a comenzar a aplicarse efectivamente en la Provincia?

-Depende mucho de cuál sea el instrumento jurídico a través del que esto se consagre. O sea, si depende de una reforma del reglamento del Consejo de la Magistratura o de una ley, que tiene un proceso para su sanción mucho más largo que una modificación al reglamento del Consejo, que depende del propio Consejo. El martes que viene la comisión ha sido invitada al Consejo de la Magistratura para, justamente, hacer una evaluación conjunta de muchas de estas propuestas. Quizás, en breve tiempo, algunas de ellas ya se transformen en las normas correspondientes (Grassi).

-¿Se busca reducir también ese tiempo en que los cargos quedan vacantes, algo que suele suceder habitualmente?

-Esa también es una preocupación de nuestro gobierno. Hay muchos factores políticos alrededor de eso. Pero es importante tener en cuenta que este proceso de reformas no se vincula con los tiempos (Grassi).

-¿Estas reformas están inspiradas en cómo se llevan a cabo en otros países las selecciones de magistrados y funcionarios? 

-Sí. Se están tomando los modelos de España, Francia e Italia en lo que concierne a la Escuela Judicial. En cuanto a las formas de evaluación, los exámenes orales ya existen en otras jurisdicciones del país. Lo mismo que el orden de mérito. Sin ir más lejos, el Consejo de la Magistratura de la Nación lo tiene. O cambiar las formas de exámenes hacia casos prácticos, que ya se está haciendo en otros consejos de la Magistratura del país (Grassi).

-A modo de síntesis, ¿cuál es el perfil del funcionario que se busca?

-Buscamos funcionarios con vocación, compromiso, conocimiento, sentido común y honestidad. Con esas cualidades juntas vamos a tener un excelente magistrado. No nos sirve un juez que tenga enormes conocimientos y no tenga vocación o no tenga sentido común. Como tampoco nos sirve un juez ‘burro’ (Grassi).

-¿En todo este contexto, dónde hay que ubicar a la independencia del Poder Judicial con relación a otros poderes?

-La independencia judicial tiene muchos otros factores que inciden sobre ella y que no tienen que ver sólo con la independencia del manejo de los recursos. Hay poderes judiciales con independencia de sus recursos que son absolutamente dependientes del poder político. Ahí, en enorme medida, también depende mucho esa independencia de la forma en que los funcionarios judiciales encaren su función (Grassi).

-Volvemos entonces a lo mismo, a lo judicial ligado a lo político…

-Es que lo judicial siempre ha estado ligado a lo político. La cuestión pasa por hacer más sana a esta relación. Y creo que este proceso de reformas en la manera de seleccionar a magistrados y funcionarios es un enorme paso en ese sentido. Si mi designación como magistrado depende exclusivamente de una voluntad política, yo naturalmente me voy a sentir más atado a responder a ese favor político a que si yo fui elegido en función de todo un proceso más objetivo (Grassi).

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