A TRAVÉS DE LA ASESORÍA GENERAL DE GOBIERNO

El Ejecutivo pedirá a la Provincia que dictamine si Inza puede seguir siendo médico del Hospital

José Inza, ex Intendente, no presentó un pedido de reserva de cargo como médico del Hospital Pintos. Por ese motivo fue dado de baja como empleado de la Comuna. Ayer sábado por la mañana, el consultorio del ex intendente José Inza. No tiene la clásica placa de médico sino sólo un cartel impreso en computadora donde se informa que allí atiende de lunes a jueves de 16 a 20 horas, y hay un teléfono para solicitar los turnos.
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Ayer sábado por la mañana, el consultorio del ex intendente José Inza. No tiene la clásica placa de médico sino sólo un cartel impreso en computadora donde se informa que allí atiende de lunes a jueves de 16 a 20 horas, y hay un teléfono para solicitar los turnos.

El ex Intendente municipal no hizo expresa reserva de cargo como médico cardiólogo del Hospital Pintos, sin embargo entendiendo que sigue siendo empleado tomó vacaciones y posteriormente pidió carpeta médica por estrés. Desde el Ejecutivo le dieron de baja, pero no obstante pedirán a la Asesoría General de Gobierno que dictamine si, a pesar de no haber seguido los pasos administrativos habituales, deben restituirle el puesto que literalmente dejó en 2011.

 

Otra más de José Inza, y van…

Esta vez, el ex Intendente de Azul no es noticia por alguna causa judicial en su contra -de las muchas que cosechó, cosecha y parece que cosechará por los cuatro años en los que estuvo al frente del Ejecutivo comunal-, sino por un hecho que se puede calificar, al menos, como insólito. Ahora, resulta que el ex jefe comunal pidió licencia por un cargo que parece ya no le pertenece porque olvidó u obvió, vaya uno a saber, seguir los pasos administrativos correspondientes. ¿Un reflejo más de cómo manejó la administración municipal, esta vez viviéndolo en carne propia?. Puede ser…

Sucede que cuando en diciembre de 2011 asumió como Intendente de Azul, Inza no hizo ningún trámite administrativo para que se le reservara su cargo como médico cardiólogo del Hospital Pintos, por lo que ahora el Departamento Ejecutivo debe determinar si le corresponde reclamar ese puesto que lisa y llanamente un día dejó. Por lo pronto, hoy por hoy, según pudo averiguar este diario, no figura en el listado de empleados municipales. Su nombre ya no está ni como médico ni como nada.

Si bien en la gestión actual no caben dudas que al no hacer la reserva del cargo, lo perdió, van a recurrir a la Asesoría General de Gobierno bonaerense para que sea este estamento el que finalmente dictamine si Inza sigue siendo empleado de la Municipalidad de Azul o perdió ese derecho por “olvidarse” de realizar el acto administrativo que correspondía.

Pero la cuestión no termina ahí. Totalmente ajeno a esta situación y seguro de que el puesto en el centro de salud municipal le corresponde, después de dejar su función como mandatario comunal pidió vacaciones -60 días en total- y cuando estas acabaron y pensó que debía reincorporarse al Hospital, presentó carpeta médica por estrés.

Ante este nuevo paso del ex Intendente, el Ejecutivo decidió convocarlo a una junta médica para determinar la veracidad o no del diagnóstico aludido.

En ese marco, debía presentarse el miércoles pasado pero, fiel al estilo que llevó adelante durante su gestión, no hizo caso a la convocatoria y no se presentó. Fue en ese momento que desde el propio Hospital se informó a las áreas del municipio con injerencia en el tema que no figuraba como empleado porque no había pedido la reserva del cargo que durante más de 30 años tuvo en el centro de salud.

Un dato al margen, según el último pedido de licencia médica, es que Inza está estresado pero sólo para el Hospital, porque en la faz privada volvió a atender su antiguo consultorio. Demasiadas idas y vueltas alrededor de un ex Intendente que sigue dando qué hablar…

 

Sin reserva de cargo 

Cuando el 11 de diciembre de 2015 José Inza terminó su mandato como Intendente, considerando que seguía siendo empleado municipal como médico cardiólogo en el Pintos, pidió las vacaciones correspondientes a 2014 y luego a 2015 que no había tomado mientras se desempeñó como jefe comunal. Si bien es, por lo menos, extraño que hiciera una solicitud con retroactividad -es decir, tomarse las vacaciones que le correspondían como Intendente cuando ya había dejado de serlo-, así lo hizo. Las primeras vacaciones que se tomó fueron del 14 de diciembre de 2015 al 10 de enero de 2016, mientras que las segundas fueron del 11 de enero al 7 de febrero.

Vencidas las dos, inmediatamente presentó el 10 de febrero un pedido de licencia médica por un cuadro de estrés, acompañado por un certificado médico particular. Ante esta situación, el Ejecutivo pidió que se realice una junta médica para determinar el cuadro aludido. El miércoles pasado era el día en que debía presentarse el ex Intendente para ser evaluado por un psicólogo y un psiquiatra. Pero Inza no fue.

Según pudo averiguar este diario, luego de ese faltazo desde el propio Hospital pusieron en conocimiento a los funcionarios municipales de las áreas de Legal y Técnica, y de Recursos Humanos, que cuando asumió como Intendente en 2011 no había hecho la reserva de su cargo como médico y, por lo tanto, le dieron de baja.

Y acá surge toda una cuestión. El artículo 17 de la Ley 11.757 -hoy derogada, pero que en 2011 era el estatuto del empleado municipal vigente- establecía textualmente que “al agente que haya sido designado para desempeñar cargos electivos y/o que obedezcan a una función política, sin estabilidad, ya sean nacionales, provinciales o municipales, le será reservado el cargo de revista durante todo el período que dure su mandato o función”.

Las fuentes consultadas explicaron que si bien la reserva de cargo es un derecho, en la práctica administrativa es necesario hacer un pedido expreso a través de una resolución o decreto donde concretamente se reserve el cargo que ejercía. Es más, indicaron que siempre que un trabajador municipal ha sido nombrado funcionario, en el decreto de designación se deja constancia la reserva de su cargo de revista.

Así, presupuestariamente se identifica que ese cargo está reservado y, si bien puede ser ocupado interinamente por otra persona, el puesto le pertenece y una vez que cesa en la función se le restituye.

Un ejemplo que por ahí puede llegar a servir para entender la cuestión y ese artículo tan abierto del estatuto municipal. La ley establece que a los 65 años los hombres y a los 60 las mujeres, pueden jubilarse, pero la gente no se jubila por que sí, no les llega la jubilación por arte de magia sino que tienen que tramitarla. Lo mismo sucede con las vacaciones laborales: están determinadas en la ley pero hay que pedirlas.

En este sentido, esas mismas fuentes advirtieron que una cosa es el derecho y otra la especificación a la concreción de ese derecho. Inza no siguió la lógica administrativa. En su legajo no hay ningún pedido expreso de reserva, sólo consta una solicitud de licencia de carácter político antes de asumir como Intendente.

Por esto, si bien desde el Departamento Ejecutivo no existen dudas de que efectivamente la baja del ex Intendente es procedente porque no cumplió los pasos correspondientes, harán una consulta específica a la Asesoría General de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires para que dictamine al respecto: ¿la reserva de cargo corresponde por el sólo hecho de haber sido electo o hace falta un pedido y una resolución al respecto?, o en otras palabras si el derecho se aplica automáticamente o hace falta una solicitud expresa.

 

Otras cuestiones  

Más allá de estas idas y vueltas -de lo que piensan hacia dentro del Ejecutivo municipal y de lo que resuelva la Asesoría General de Gobierno- esta situación deja al descubierto una vez más el desmanejo administrativo que tantas veces denunció, por ejemplo, el Concejo Deliberante durante la gestión Inza. Haberse olvidado o pasar por alto la presentación de un pedido expreso para que se le reserve su puesto como médico no debería llamar la atención si se recuerda las denuncias que tuvo -que incluso lo llevaron a tres interpelaciones y se conformó una comisión investigadora- por la forma de manejar administrativamente el municipio.

Por señalar algunas, los decretos que firmó otorgándole sobresueldos a varios de sus funcionarios por fuera de lo reglamentado; la manera errónea de registrar decretos y resoluciones; la negativa a dar información oficial; la forma en que liquidó y pagó horas extras; la falta de sumarios administrativos en hechos puntuales; el no concurrir a una interpelación y sólo dar algunas explicaciones a través de una pobrísima nota, falta que dicho sea de paso, el Concejo le “perdonó”.

Así las cosas, si bien no debería sorprender, sorprende igual. Lo mismo que su decisión de volver a trabajar en el Pintos, más allá de las licencias y la carpeta médica que presentó. Es que justamente el Hospital fue durante su gestión uno de los sectores desde donde surgieron más reclamos por el estado de abandono al que llevó a la salud pública, por la falta de insumos básicos y no tan básicos, de personal y de condiciones laborales razonables. Tal vez advirtiendo esto es que pidió vacaciones y luego licencia médica en lo público, no así en lo privado.

“LA ACTITUD DE INZA ES UNA BURLA”

En una nota con este diario publicada en la edición del domingo 28 de febrero pasado, el Intendente ya se había referido a los pedidos de licencia por vacaciones de José Inza y al posterior pedido de licencia por stress. Hernán Bertellys marcó en esa oportunidad que “el ex intendente Inza, tras dejar el cargo como jefe comunal se tomó las vacaciones por el año 2014, desde el 14 de diciembre al 10 de enero de este año y también la licencia anual obligatoria de 2015, del 11 de enero al 7 de febrero. Luego, increíblemente, pide una licencia psiquiátrica. Para eso solicita un mes más de licencia por un cuadro de stress a partir del 10 de febrero, presentando un certificado que firma un médico psiquiatra. Más allá de la intención de que no lo cesanteemos por no presentarse a trabajar, lo que intenta es resguardarse para que no lo echemos concretamente”. Luego añadió que “es inadmisible creer que quien estuvo a cargo del Ejecutivo durante los últimos cuatro años, con las responsabilidades que tuvo, ahora venga y diga que después de dos meses de vacaciones tiene que presentar una carpeta psiquiátrica. Estamos trabajando y para eso solicitamos una junta médica para que se compruebe. De lo contrario, iniciaremos el sumario correspondiente para cesantearlo”. Cabe señalar que Inza fue convocado a junta médica el pasado miércoles 9, pero no se presentó. Aquel día Bertellys fue contundente: “la actitud de Inza es una burla hacia toda la comunidad”.

UNA CAUSA CON FISCAL Y LAS PRIMERAS TESTIMONIALES

Paralelamente a este nuevo capítulo -que si se quiere es menor en comparación a las implicancias judiciales de otras cuestiones que lo tienen como protagonista a Inza- la última denuncia penal en su contra, la que hizo el intendente Bertellys por el faltante de más de 3.600 bienes del patrimonio municipal, recayó en la Unidad Funcional de Delitos Especializados, a cargo del fiscal Javier Barda. El actual jefe comunal solicitó en esa presentación que se investigue Inza por la posible comisión de los delitos de peculado, malversación de caudales públicos y también incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Como ya se informó, durante el último año de la gestión Inza desaparecieron más de 3.600 bienes, desde maquinarias y automóviles hasta aires acondicionados y televisores, pasando por instrumental del Hospital Municipal. Justamente en el Pintos es donde se registró el mayor faltante (1.500 elementos).  Si bien la denuncia se presentó en general y está enfocada a la figura del ex Intendente, ya se adelantó desde el Ejecutivo que luego se irán anexando denuncias en lo particular, esto es área por área y a quienes fueron responsables de cada una de ellas. Según se informó a este diario, el fiscal a cargo de la investigación ya llamó a prestar declaración testimonial a algunos trabajadores municipales y, además, hay un perito contable trabajando en la causa que implicó, de acuerdo con la denuncia de Bertellys, que a lo largo del año pasado –contando sábados, domingos y feriados- desaparecieran 10 elementos por día del patrimonio municipal.

 

 

 

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