El estado de las rutas

 

Hace unos años un ex gobernador de la provincia de Buenos Aires en una reunión informal se refirió al estado de las rutas provinciales. Expresó que pese a los esfuerzos que estaba realizando el Estado provincial las mismas se deterioran rápidamente debido al sobrepeso de los vehículos que la transitan.

Si eso sucedía hace años en las rutas provinciales, en la actualidad la situación está cada vez peor, porque también están en una situación lamentable debido a los pozos existentes motivados por la falta de banquinas adecuadas, y el exceso de peso de los vehículos.-

Por ejemplo en la Ruta Nacional número Tres existen tramos donde se le hizo una reparación hace unos meses. En la actualidad en esa zona, y por supuesto en todo el trayecto de esa vía, en los días de lluvia es un peligro transitarla porque se forman huellas y pequeños desniveles, todo producto de la sobrecarga de los vehículos. Si a esto le sumamos la cantidad de automóviles, colectivos, camiones que la transitan diariamente es imposible mantenerla en condiciones por más que Vialidad Nacional esté periódicamente tapando pozos.

Si bien la responsabilidad la tienen que asumir los camioneros, también le cabe a los responsables de su mantenimiento. Porque existen balanzas para pesar camiones, por ejemplo en la zona de Monte, donde no existe ningún tipo de control. Tampoco se establecen balanzas móviles para sorprenderlos a los vehículos que transportan sobrepeso.-

En Azul se hizo un operativo de tránsito donde se detectó un camión que transportaba piedra con sobrecarga. El vehículo fue interceptado saliendo de un corralón llevándolo a la balanza pública. Allí se constató que tenía un sobrepeso de 24.380 kilos, aseguró el funcionario interviniente. ¿Cuántos camiones transitan con esa sobrecarga? Seguramente que muchos, pero como no existen controles no tienen inconvenientes de hacerlo en forma permanente.

Este es un ejemplo que sucedió en la Ruta Nacional número Tres. Seguramente si se realiza este procedimiento en la Ruta Provincial Nº 51 sucede lo mismo y así en casi todas las existentes en la provincia de Buenos Aires.

Si bien se reclama rutas seguras, uno de los motivos para que lo sean es el estado de las mismas. No se gana nada con poner una capa de asfalto más si ello genera desnivel en las banquinas y a los pocos meses lo que se hizo parecería que no se hubiera realizado porque el sobrepeso lo destruyó.

El problema no está solamente en la reparación de las rutas, sino es necesario un control estricto del sobrepeso de los vehículos durante las 24 horas de los 365 días del año. El mismo no tiene que ser en un lugar fijo, sino con balanzas móviles que cada día se tendrían que ubicar en un lugar distinto. O sea cada 100 o 150 Km. en cualquier ruta asfaltada tiene que están funcionando una de ellas.

Este proceder, parecería un gasto, pero en realidad es una economía, porque se repararía una vez y su duración sería por varios años. Y no como sucede en la actualidad que las reparaciones tienen que hacerlas en forma permanente.

¿A las autoridades les interesa transitar por rutas seguras? Parecería que no, sin importarle que la gente, cada vez que sale a una ruta, esté jugando a la ruleta rusa. Por eso no hacen nada, salvo cobrar peaje para favorecer a amigos e ingresar fondos a rentas generales.

No va a cambiar el estado de las rutas si no existe voluntad política del gobierno de hacer las cosas bien. ¿Existe esa voluntad en la actualidad? Hasta ahora no se ha visto.

 

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