El estado del parque y el Estado


En octubre de este año se cumplen los 100 años de la inauguración oficial del Parque Municipal de Azul. Si bien la situación no es preocupante, hay un gran número de fallas estéticas y de seguridad que deben ser tenidas en cuenta para que esté en óptimas condiciones para celebrar su centenario.
En el pasado mes de enero, el Gobierno Municipal de Azul daba a conocer una serie de obras y acciones de embellecimiento que estaban realizando en el Parque Municipal del Azul.
Se hablaba del arreglo de distintos sectores, reparación de bancos, relleno de tierra y algunas otras cuestiones que tenían que ver con la limpieza de los espacios que son concurridos por miles de azuleños a lo largo del año.
Al ser uno de los espacios que las personas más visitan, quizá no tanto en la estación estival, el mantenimiento debe ser constante e intensivo. Por esta razón este medio decidió hacer un recorrido por los sectores que se habían dado a conocer en el año en el que se cumplen 100 años de su inauguración oficial.
En un primer momento es necesario decir que la belleza y la mística del Parque se encuentran intactas. A nivel general el estado es bueno, óptimo y con un mantenimiento más que respetable. Esto es a primera vista, cuando uno entra y afina el ojo (y a veces no tanto) hay cosas que se encuentran en mal estado y necesitan de la intervención municipal para ser reparados.
Comenzando por la entrada pareciera que está todo bien. El pasto cortado, hojas juntadas y mucha organización. Hasta ahí todo bien. Es que hay que decir una gran verdad: a lo largo de muchos años el Parque no tuvo un gran mantenimiento y ahora se lo ha levantado gracias al trabajo de la Comisión de Amigos del Parque que hacen hasta donde pueden para que este espacio esté cada vez mejor.
Pero ya un poco más adentro se puede ver la falta de mantenimiento diario. Yendo para el lado de los juegos se aprecia la falta de limpieza en distintos momentos. En los canales del interior del parque se pueden ver gran cantidad de botellas, envases, bolsas de nylon y muchas cosas más.
Si bien el cuidar de un espacio público tiene una responsabilidad compartida, gran parte recae sobre el Estado es quien debe mantener en condiciones los espacios públicos. No obstante, esta no es una regla general a todo el paseo, hay sectores que están impecables y algunos que tienen una gran cantidad de hojas secas en el suelo, pero que son parte del paisaje típico.
En el izquierdo a la Av. República Oriental del Uruguay el estado de la limpieza también deja que desear. Hay basura en debajo de bancos y se debe a que personas desaprensivas no llevan bolsas y tiran todo en el lugar sin importar el otro. Desde envases de cerveza, latas y cartones de tetrabrik hasta bandejas de comida. El que fue a almorzar no llevó bolsa y lo tiró en las decenas de recipientes de basura que hay a lo largo y ancho de todo el paseo.
Siguiendo un poco más en el interior del paseo se pueden ver las tradicionales pircas. La más tradicional y la que convoca a la gente es la que se encuentra al lado del Torreón. Allí se puede ver una gran parte caída hacia el lado del arroyo y la enorme piedra en un costado. Un verdadero peligro para aquellos niños que están en esa zona ya que hay varios fierros sobresalidos y nada que haga de soporte entre el agua y el pronunciado declive.
Lo mismo sucede en uno de los espacios de los canales. La tradicional pirca se encuentra caída en el agua rodeada de una gran cantidad de basura. Otro verdadero peligro, sumándose a que estéticamente no es lo ideal.
Frente al sector de los juegos, hay dos columnas de cemento con estatuas de pequeños niños pintadas de blanco. Una de esas columnas ya ha perdido gran parte de su composición original y hace algunos días presenta un gran desprendimiento en la parte inferior.
Una gran deuda
Sin dudas el lugar que sobresale en el parque es el Patio Andaluz. Ya parece estar en el inconciente colectivo cómo era este espacio tan pintoresco y agradable que remite a los paseos más lindos del Sur de España.
Hace ya varios años que está parada la reconstrucción de este lugar y, por distintas causas, no se ha podido llegar a la finalización de la obra. Es más hay un cartel que data de la Gestión Inza que el plazo de obra es de 60 días. Lo que no dijeron de qué año serán esos días.
Pero han pasado tres gestiones y esta parte del paseo sigue siendo una cuenta pendiente. Una deuda que todos los gobiernos tendrán.
A modo de cierre
Para finalizar, y luego de haber hecho este recorrido, se pueden arribar a las siguientes conclusiones. La primera es que el estado general del parque es bueno: el pasto está cortado, no hay grandes cantidades de basura, los espacios están bien mantenidos y algunos se están arreglando.
Pero la segunda conclusión es que aún falta mucho para llegar al estado ideal. Pero desde ese mundo de las ideas puede materializarse con esfuerzo y dedicación por parte de las autoridades. Hay mucho hecho pero falta aún más.
Por último, se tiene en cuenta que este espacio en el verano sufre una merma en cantidad de personas ya que el balneario se lleva toda la atención, pero el verano pasa tan rápido que el otoño se acerca y el espacio estará lleno de gente de nuevo.
 

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