PROYECTO CERVANTINO

“El festival es la culminación de un proyecto de ciudad”

La coordinadora del Festival, Estela Cerone, dialogó junto a representantes de instituciones sobre la nueva fuerza que está cobrando este proyecto de ciudad y sobre el trabajo mancomunado que están haciendo para que cada vez sea más importante.

Sara Fusaro, Verónica Torassa, Estela Cerone, Claudia Bogliano y Alejandra Jaccazio contaron su experiencia y los desafíos que impone la Ciudad Cervantina.
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Sara Fusaro, Verónica Torassa, Estela Cerone, Claudia Bogliano y Alejandra Jaccazio contaron su experiencia y los desafíos que impone la Ciudad Cervantina.

El proyecto de Azul Ciudad Cervantina no son sólo algunos días a principios de noviembre sino que durante todo el año se trabaja, se debate y organizan cosas para que no sea una mera recopilación de eventos sino una forma de concebir una forma de ciudad sustentable.

En este marco la unión entre lo público y lo privado es un punto nodal. La participación de las instituciones del Estado más las privadas y empresas que tengan un objetivo común se pueden lograr grandes cosas.

Un ejemplo más que claro son más de diez años de trabajo en el proyecto Cervantino, que se ancla en el trabajo que hacen las instituciones de nuestra ciudad con un espíritu bien quijotesco como lo tiene el personaje de este libro que trasciende fronteras.

Que estas fronteras sean difusas y que todos trabajen de manera coordinada formando un entramado cultural que vaya más allá de las personas y quede como un patrimonio en donde cada vez más personas formen parte hasta que todos estén incluidos.

En este sentido, Estela Cerone asumió el desafío de coordinar este año el festival pero, como ella lo expresa, no “es individual, hay mucha gente participando y con ganas de hacer crecer este proyecto”.

Este medio dialogó con la coordinadora pero también con representantes de algunas de las tantas instituciones que forman parte a modo de muestra de cómo se trabaja. En un primer momento explicó que este año ya se realizó la primera reunión y a más de 10 años del inicio “en donde había no más de cinco instituciones ver ahora que cada vez somos más es muy importante. Somos cada vez más protagonistas”.

Las instituciones involucradas coinciden que “el festival es la culminación de un proyecto de ciudad. Es lo que nos permite unir el patrimonio con el futuro, pero en un presente en donde todos nos enriquezcamos”.

Si hay algo que no se debate y hay una gran coincidencia en todas las partes que forman parte del Comité Cervantino es “en los ejes que conforman el proyecto que son cultura, educación, integración comunitaria y patrimonio en función del desarrollo económico”.

En la unión de lo publico con lo privado “hay instituciones que están desde siempre y otras que se van sumando aportando lo que ellos saben y le dan un aire nuevo al festival”.

Si algo es clave en el desarrollo que planean como ciudad es “el trabajo que se hace en educación. A partir de la escuela se abarca a la familia y a toda la sociedad por eso ahí estamos apuntando desde hace años y vemos de a poco los logros”.

 

Un patrimonio vivo

 

Las instituciones son los cimientos de este proyecto de ciudad que cada vez está llegando más alto. Una de ellas, y quizá el núcleo de este proyecto, es el Complejo Cultural Ronco que alberga el patrimonio cultural más importante de la ciudad y la colección por la cual Azul fue designada Ciudad Cervantina.

En este marco, Sara Fusaro integrante de este complejo y a cargo de la Casa Ronco habló con este diario y comentó que “es alentador que nos juntemos para poder hacer cosas todos juntos tanto las instituciones privadas como nosotros pero articulando con el Estado que es primordial”.

La experiencia lo afirma ya que una gran colección de libros “no es suficiente para que se lleven adelante. Apoyados en un estante, sin un proyecto no tienen nada que hacer, que los ponga en valor para que sea sustentable”.

Esta colección sin duda “nos puso en la pantalla del mundo, que de lugares más que inhóspitos hayan venido a nuestra ciudad a conocerla”, y a todos le llama la atención “es este trabajo que tenemos con lo público”.

El paso del tiempo también hace que “nos tengamos que renovar. El crecimiento es también abrir las puertas a gente nueva, jóvenes, con ideas frescas entonces nos dimos cuenta que eso es muy bueno”. Los cambios de paradigma “nos hace replantear distintas cosas. Hay distintos proyectos que hacen a los objetivos que es que el patrimonio crezca y se conozca”.

 Hay investigadores del CONICET que están trabajando para que se sepa el origen de cada uno “pero nosotros queremos tener nuestro centro de investigación para trabajar sobre los ejemplares, publicar y muchas cosas más”.

 

Educación y creatividad

 

Por su parte Verónica Torassa, a cargo de Azul Solidario afirmó que esta participación de toda la sociedad es muy importante. En la labor que vienen desarrollando desde PROMECER y ABC, dos instituciones que se articulan, con la “invaluable participación de empresas que permiten en crecimiento tanto de las escuelas de campo como el nuestro como institución”.

Obviamente no sería posible “con participación activa del Estado. Las maestras, inspectoras y todos los involucrados trabajan con un gran compromiso para que esto se pueda realizar. A esto sumale todas las personas que viven en el campo”. En este sentido afirmó que “este proyecto no es nuestro, ya es de la comunidad. Con el Cervantino sucede lo mismo y se ve fácilmente en el día a día”.

En el año 2013 comienza a funcionar en nuestra ciudad el programa ABC a cargo de la educadora Inés Sanguinetti. “Arte, bienestar y creatividad apunta a promover un mejor ambiente áulico para llegar a la propia comunidad a partir de herramientas lúdicas y artísticas que atraviesa todo”, explicó y comentó que el trabajo “que nos ocupa es reducir la violencia y eso se hace a través de la convivencia, respetando las diferencias y las minorías”.

En este caso, la ruralidad es una minoría “porque son muy poquitos, pero todos tienen los mismos derechos. Llegar a la escuela, tener los mismos contenidos y con las mismas herramientas”.

 

Museo vivencial

 

El Museo de Arte López Claro es una de las instituciones que ha participado desde el comienzo y es una prueba cabal que desde lo público y en trabajo con lo privado se pueden hacer grandes cosas. En este sentido, las muestras que se han llevado a cabo durante el periodo cervantino han tenido el auspicio de empresas que fueron el solvento económico.

Su directora, la arquitecta Claudia Bogliano, explicó que al patrimonio “hay que darle vida. Eso nos sucede en el museo y vimos como una salida muy interesante en la educación”.

Con el paso de los años “nos dimos cuenta que las visitas guiadas ya están obsoletas” entonces se planifican actividades para reimaginar los museos. Para eso se necesita recursos humanos capacitados con nuevas maneras de enseñar “porque a partir del arte se pueden enseñar distintas disciplinas”.

Lo que se pretende desde la institución “es que sea vivencial el museo. Y eso sucede con el proyecto Cervantino, se vive, se experimenta y es de todos”.

 

El arte protagonista

 

Por último Alejandra Jaccazio, integrante de la Fundación del Teatro Español contó que “nosotros apoyamos todo lo que Cervantino. Este año el teatro va a poner una programación especial y siempre tratamos de ofrecer cosas de calidad pero que al mismo tiempo tienen su poder de convocatoria”.

El teatro “es para la comunidad, siempre está abierto a nuevas convocatorias, proyectos para que cada que crezcamos cada vez más”.

En este sentido, Cerone agregó que “cada vez que escuchamos estos relatos se cruzan, convergen en un punto común que es que la cultura sea un factor de desarrollo económico que pueden ser el sostén el día de mañana”.

Para finalizar la coordinadora del Festival destacó que “tenemos que ser perseverantes. Hay muchas dificultades pero en cada una de ellas aparecen oportunidades y nuevas formas de pensar”.

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