COLUMNA DE OPINIÓN

¿El fin justifica los medios?

Por Guillermo Ravizzoli (*)

Estamos viviendo un momento en donde es importante hacerse preguntas de fondo, cuestionándonos las estructuras esenciales como sociedad, comunidad, empresa y persona. Desde hace unos meses, hemos comenzado un nuevo ajuste económico que produce un enfriamiento en la economía y que el poco poder adquisitivo de la gente se vaya diluyendo.

Ahora bien, y en este contexto de crisis, la pregunta es: ¿estamos viviendo una crisis económica o una crisis de valores? ¿Qué es lo que nos lleva, a los argentinos, a vivir una crisis cada aproximadamente 10 años?

Creo que las crisis son puntos de inflexión para comprender hasta dónde hemos llegado, para evaluar que se hizo antes y que se hace ahora. Replantearnos aciertos y errores, y realmente planificar desde lo personal hacia lo comunitario.

Según estudios económicos y sociales se pudo determinar que Argentina es uno de los “grandes campeones mundiales” en materia de inflación, ostentamos el privilegio de tener -desde hace más de 70 años- una inflación anual del 75% promedio. Hoy se piensa en el ahora, pero la pregunta es: qué es lo que nos pasa que no podemos establecer una planificación seria, responsable y con visión de desarrollo como lo han hecho otras comunidades, y no estoy hablando de aquellas que usaron la guerra para potenciar de sus economías. Entonces, es la economía o son los valores? Cuáles son los valores de los dirigentes que definen las políticas de nuestro país? Cómo se planifica a corto, mediano y largo plazo? Es claro hacia dónde vamos?

Supuestamente en el segundo semestre del año la economía se estabilizará comenzando a crecer hacia marzo del 2017. El gobierno, además de jugarse con un proyecto de estado diferente, también, pone en juego su desarrollo como proyecto político, tomando la decisión más dura de ajustar en los primeros 6 meses a fondo, de hacer una cirugía mayor ahora, y no de ir haciendo microcirugías que vayan poniendo en duda su liderazgo mes a mes.

Ahora bien, con este contexto macroeconómico de la Argentina que nos afecta a todos, el emprendedor se plantea también si el fin justifica los medios y aquí surge el concepto de ética empresarial. Estos momentos difíciles son los que nos llevan a focalizarnos en los medios y no en el fin, terminando dentro de las arenas de un gran circo romano.

Como herramientas para poder desarrollar su negocio y asegurar su futuro, dentro de una sana competencia, el emprendedor se puede basar en tres conceptos esenciales, estos son: ser primeros, únicos y diferentes en su estrategia. Basar su planificación en estos tres adjetivos asegura y posiciona al emprendimiento en mejor forma, pensando y planificando exclusivamente su proyecto sin mirar al otro como un enemigo sino como un co-competidor. Todo emprendedor sabe que en su vida convivirá con dos palabras poco felices: el riesgo y la crisis. Estas pueden ser personales o de coyuntura, pero siempre existirán.

Cuando los gobiernos, resuelven problemas con medios de gran impacto social, las sociedades deben demandar previsibilidad, planificación, adaptabilidad y más desarrollo del conocimiento en todos los niveles educativos. Para que sean los valores, y no los números del momento, los pilares a la hora de tomar decisiones claves para el futuro tanto en lo personal como en lo comunitario.

“Los auténticos valores son aquellos por los cuáles una vida puede ser vivida, y también aquellos que pueden formar a un pueblo que produce grandes acciones y pensamientos”.  Allan Bloom. Filósofo estadounidense.

 (*) Diseñador en Comunicación Visual UNLP, cursó la Maestría en Administración de Negocios UNICEN, ex presidente del CEDA y Director de Comercio en FEBA.

 

 

 

 

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