PANORAMA LABORAL       

El final de siempre: los intereses sectoriales

Estos días fueron pródigos en hechos que demostraron los objetivos de los diversos actores, aunque haya habido, es justo reconocerlo, algunos actos que no son concesiones sino derechos de la sociedad que paga, y mucho, por ellos. El gobierno, con Macri a la cabeza, anunció con toda la pompa la devolución de casi dos mil millones de dólares a las obras sociales sindicales que estaban en las arcas del Estado desde hace una década y media.

Por Luis Tarullo Agencia DyN

 

En estas historias el que cuenta el final no debe tener miedo de que lo tilden de aguafiestas, pues está cantado: es el de los intereses sectoriales.

Estos días fueron pródigos en hechos que demostraron los objetivos de los diversos actores, aunque haya habido, es justo reconocerlo, algunos actos que no son concesiones sino derechos de la sociedad que paga, y mucho, por ellos.

El gobierno, con Macri a la cabeza, anunció con toda la pompa la devolución de casi dos mil millones de dólares a las obras sociales sindicales que estaban en las arcas del Estado desde hace una década y media.

En realidad, en efectivo le devolvió el 10 por ciento de esa plata; otro segmento se lo dio en bonos, supuestamente para que se revalorice tras la pérdida por la inflación de todos estos años (de haberse actualizado, en vez de 29 mil millones de pesos, la deuda se debería haber elevado a cerca de 70 mil millones), otra parte fue a parar a un plan para contingencias, prevención y epidemias, y una torta importante a hospitales públicos.

Proyectiles de salva     

Hay algunos en la administración que, con un pensamiento lineal, creen que con esto los gremios, a partir de la unificación de las tres CGT, van a firmar una paz social sin plazos.

O no conocen la historia o tienen una dosis excesiva de autosuficiencia. Apenas 48 horas después los dirigentes de las centrales que el 22 de agosto estarán todas juntas lanzaron un duro documento en el que volvieron a la carga con sus demandas y dejaron la puerta abierta para la protesta.

Desde el gobierno dicen que son proyectiles de salva y que lo anunciado en la Casa Rosada fue combustible suficiente para andar un trecho lo bastante largo como para llegar a la próxima etapa sin obstáculos. Pero los obstáculos ya están planteados.

Y el propio gobierno lo ha hecho con el tarifazo y la continuidad de la inflación y con la prosecución del Impuesto a las Ganancias, que está soliviantando a los asalariados, que les reclaman a sus dirigentes que a la vez le reclamen a las patronales actualizaciones de sus haberes.

Argumentos “flojos de papeles”   

Por eso vuelve a menearse el tema de la reapertura de las paritarias y la administración  macrista retorna a un argumento poco consistente para sostener su negativa. Dice que no apoya la reapertura de las negociaciones colectivas, cuando empleadores y trabajadores pueden hacerlo cuando quieran.

Segundo, varias paritarias fueron firmadas por menos de un año, y entonces debe reabrirse obligatoriamente.

Además, hubo algún funcionario desmemoriado que aseguró que los aumentos se firmaron por inflación futura. Que se sepa, nadie en las tratativas dijo eso. Siempre se negoció para recuperar la pérdida del poder adquisitivo.

En tanto, los empresarios remueven historias relacionadas con la flexibilidad laboral rebautizadas reformas de “segunda generación”. Arropadas en cuestiones relacionadas con la competitividad, vuelven a hablar de salarios y formas de contratación. O sea que más tarde o más temprano volverá al ruedo liso y llano un debate que se sumará a la agenda de conflictos.

Barrionuevo “aviva” el fuego     

Y los dirigentes sindicales le siguen poniendo sal y pimienta a la cuestión de la reunificación. Las tres CGT peronistas siguen sellando el pacto para el 22 de agosto pero continúan los díscolos que parecen empeñados en mantener la división, como el rural Gerónimo Venegas y el bancario Sergio Palazzo, entre otros, que piden una central con un solo secretario general.

La explicación, aunque ellos argumentan cuestiones legales y estatutarias, siguen siendo una: los dejaron afuera de la cúpula. Los nombres principales de la marquesina son Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña. Y el año que viene se verá.

Pero Luis Barrionuevo, cuándo no, le acercó un leño al fuego bastante avivado por estas horas. Dijo que el sindicalismo va a unificar al peronismo y se va a alinear detrás de Sergio Massa. Vaya definición a un paso de la unidad gremial.

Un capítulo más para añadir a esta sempiterna historia donde el final, cantado y como siempre, es el de los intereses sectoriales.

 

 

 

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