El fomento del desarrollo comunitario, con inclusión

INFORME DEL INTA

Resulta frecuente escuchar que toda crisis genera oportunidades. Y para la comunidad de la ciudad de Azul, la complejidad y la dinámica social, producto de las medidas tomadas en la década de los ‘90, fue el disparador de acciones para el fortalecimiento del entramado social. Uno de los objetivos de trabajo del INTA local es el fomento del desarrollo de las comunidades, con inclusión social. La tarea de sus técnicos se orienta a integrar las economías regionales y locales, a mercados internos e internacionales, generando además empleos e ingresos, a través de acciones de intervención junto a las familias del entorno rural. A partir del acompañamiento grupal se involucran con sus necesidades brindándoles apoyo mediante aportes técnicos productivos, capacitaciones y sugerencias para la gestión y organización. La coordinación social mediante REDES o lo que actualmente se conoce como la Gestión Público-Privado, es un modo de gestión de articulación horizontal entre diferentes actores con objetivos comunes, pero donde ninguno tiene por sí mismo todos los recursos necesarios.

Con la premisa de igualar las condiciones educativas de los chicos del campo y la ciudad en 2006, en el marco del Programa “Mejoremos Juntos la Calidad de Nuestra Educación Rural”, la Asociación Azul Solidario puso en marcha el grupo Hilados de Azul, basada en “una lógica funcional que la caracteriza y le brinda identidad”, y en “la confianza entre los actores, que se funda en un objetivo común”. Eso es, según sus coordinadores, lo que ocurre desde hace algunos años con el grupo y las instituciones que impulsan y acompañan este emprendimiento. El proyecto apuntó desde su inicio a mejorar la calidad de vida de la familia rural, en especial de las mujeres, involucrándolas mediante la puesta en valor del trabajo manual, rescatando su identidad a través del  hilado y lavado a mano de lana de oveja, el tejido, telar y bordado, oficios tradicionales de nuestro territorio. En 2012, la Agencia de Azul del INTA, institución perteneciente al sector público, comenzó a acompañar el proceso, fundamentado en la necesidad de contar con el apoyo de un profesional de las Ciencias Sociales que acompañe el proceso además de brindar recursos económicos para traslados, capacitaciones, compra de insumos, folletería, etc. e infraestructura; logrando así una articulación horizontal entre ambas las dos instituciones donde cada una aporta una fortaleza diferente para generar un efectivo complemento para optimizar y facilitar el mejoramiento del grupo.

Con los años, el grupo fue creciendo tanto en lo social como en lo productivo. A las mujeres del campo se sumaron mujeres de la ciudad. Las participaciones en ferias fueron en aumento y las capacitaciones pasaron a ser una herramienta que le permitió al proyecto agregar valor mediante el rediseño de los productos elaborados.

El grupo hizo de las instalaciones del INTA su lugar, su “casa”; donde se juntan a planificar y organizar actividades y participaciones en ferias; también a diseñar y evaluar, etc. En la oficina de la agencia, las hiladoras han tomado cursos de teñido, fieltro y ventas. En la actualidad, brindan capacitaciones de telar, hilados, bordado y tejido para otras mujeres interesadas en sumarse y sus prendas, productos y lana están allí guardados. Al maravilloso trabajo de las mujeres de Hilados del Azul se suma al trabajo en conjunto de Azul Solidario e INTA, instituciones que desde diferentes sectores apuestan al desarrollo y aportan su granito de arena para que procesos como este sigan creciendo.

 

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