EL GLOBO NO SE PINCHÓ

En el mástil del Ricardo Infantino. Desde la izquierda: Gastón Borda, Adrián Di Prinzio, Kevin De Stéfano y Cristian Carmona. La buena felicidad se nota. El duro y exitoso camino a la copa, el motivo del mano a mano con EL TIEMPO.  “Nosotros no teníamos que estar dentro de la historia, la teníamos que hacer la historia”.
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El duro y exitoso camino a la copa, el motivo del mano a mano con EL TIEMPO. “Nosotros no teníamos que estar dentro de la historia, la teníamos que hacer la historia”.

Entrevista: Silvio Randazzo – Fotos: Nacho Correa

 El último esfuerzo del Boca campeón relacionado con el Apertura ha sido esta maratónica charla con EL TIEMPO, esta suerte de repaso (por momentos estructurado, por momentos no) de un desarrollo deportivo y emocional muy relevante para este plantel e histórico para el club xeneize. El derrotero a lo largo de 17 cotejos de un plantel que tuvo que hacer mucho para dejar de ser subestimado, para abandonar la condición de “novedad” y ser medido con la vara de los grandes equipos. Y aún así, quizá aún no haya logrado un consenso masivo.

En torno a un escritorio y un grabador como si de un fogón se tratase, Adrián Di Prinzio, Kevin De Stéfano, Gastón Borda y Cristian Carmona se abocaron a releer su todavía caliente logro. Son chicos revoltosos (Chiky el menos), por lo que la extensa conversa siempre atravesó el movedizo terreno de las humoradas y “boletas” sin facturar. Un ejemplo es la disputa por quién “hizo famoso” a De Stéfano: si sus compañeros o el cuerpo técnico. La sesión especial de fotos en el Ricardo Infantino, fue aún más filosa. Eso sí: la predisposición a cada capricho de este matutino fue total.

Con Tati a cargo de los amargos, un mediodía de hace muy poco, pormenorizando algunos instantes, sobrevolando ligeramente algunos otros, los campeones del fútbol azuleño se largaron a hablar largo y distendido, aunque la tira a la tribuna quien considera que este plantel no es responsable de lo que hace y lo que dice.

 

–¿Cómo se armó este equipo? ¿A partir de las necesidades o de tener mucho y comenzar a pulir y que aparezca la escultura? Boca comenzó perdiendo y quizá hubo quien pensó que se trataba de “la misma historia de siempre”.

–ADP: Se armó en base a necesidades de lograr algo, ir por el campeonato de una vez por todas. Si bien es un equipo que la base viene de dos o tres años, se pudieron traer algunos jugadores más y le dieron ese saltito de calidad que le faltaba al equipo. Se empezó a trabajar allá en fines de febrero con el objetivo, como siempre, de pelear el campeonato. A medida que se fueron dando algunas incorporaciones, nos dimos cuenta que había equipo para pelearlo. Con los jugadores que había, era cuestión de darle partidos, un poco de ruedo porque realmente había un equipazo.

–¿Cómo fue el traslado de ese convencimiento al plantel?

–ADP: En esto tuvo mucho que ver el profe Adrián Monzón, que en ese sentido es un tipo que trabaja muy bien, es muy motivador, que está constantemente hablándole a todos. En ese sentido ha sido un plantel maduro, en base a ese pensamiento…Todos querían lo mismo, todos vinieron por lo mismo: tratar de pelear el campeonato. Así que no hubo que hacer mucho en ese sentido.

–¿Los jugadores se creyeron tempranamente ese mensaje?

–CC: No…Lo que pasa es que más allá de los refuerzos importantes que vinieron, que son Chiky y Leo, ni el club ni el cuerpo técnico lo tenían en mente en un principio. Porque fueron a buscar los jugadores que habían jugado el año pasado que no pertenecían al club. Pero en ningún momento, creo, el cuerpo técnico arrancó el año pensando que iba a tener a estas dos piezas fundamentales.

 

“Boca se va a caer”    

 

–Gastón, tu llegada a Boca revitalizó el ánimo de todo el plantel, le dio confianza y potencial futbolístico. ¿Pero cómo estabas vos en ese momento?

–GB: La verdad es que anímicamente estaba más o menos, venía de estar parado, de no jugar el Argentino. Me llama Adrián, me comenta la idea, tenía muchas ganas de jugar y me terminó de convencer cuando arregla Adrián Monzón; sabía que el trabajo iba a ser muy serio.

–¿Era raro en esos primeros días mirarte y no verte vestido de tricolor?

–GB: Sí, me resulta raro hasta el día de hoy. Incluso en el mismo torneo se dio la final con Chaca, y la verdad que sigue siendo raro.

–Kevin, en otras notas, durante las primeras fechas del Apertura, me habías confirmado que a vos el éxito boquense no te sorprendía. Mientras, en el ambiente (incluidos los medios) se mantenía la noción de “sorpresa” o “novedad”.

–KDS: No me sorprende, no me sorprendió nunca. Te lo dije, creo, a mitad de campeonato, o antes. El año pasado, si bien no se nos daban los resultados, nadie nos pasaba por arriba, era muy difícil que nos ganen. Metíamos goles también, y se perdíamos, perdíamos ahí, por un gol. Y en el primer partido, si bien yo no lo jugué, de afuera notaba un cambio, el equipo estaba atacando de otra manera, el ánimo era otro.

Después se fue dando que juega Leo Norte, se da el mejor momento, creo, de Seba Dipietro; son los dos volantes nuestros que corrían muchísimo. Y con el cabeza de dos pisos éste (por Borda. Todos ríen), estaba todo joya. Me generaron muchas oportunidades de gol.

–ADP: Y yo creo que llegamos al segundo partido con Chacarita en la final y todavía había gente que decía “Boca se va a caer” (risas). Porque arrancaron de la primera fecha hasta la última de la fase regular diciendo “Boca se va a caer”. Que se caía en la tercera, en la cuarta, en la quinta. Llegamos a las trece fechas correspondientes  y ahora sí: vamos a ver en estas instancias.

–¿Por qué estiman ahora que se estuvo tan pendiente de una caída boquense?

–ADP: Yo creo que muchas personas que decían eso, no miraban los jugadores que había dentro de la cancha. Porque si vos decís “Boca no está acostumbrado a jugar este tipo de partidos”, si vos arrancás de atrás mirando los jugadores que hay, son pocos los que no tienen instancias finales jugadas. Los chicos de Boca, puede ser, han jugado una semi. Los demás jugaron todos.

–Fue notorio el aplomo que lograron Norte y Dipietro en la zona de volantes. ¿De qué se valió el cuerpo técnico para transformarlos a ambos?

–ADP: A Seba Dipietro hace dos años, prácticamente cuando nosotros nos hicimos cargo del equipo con Antonio, personalmente se lo dije: “Seba, ¡vos no sos delantero!”. Y hubo un tiempo que estaba renegado. Para mí es un jugador que no sabe jugar de espaldas, que no es muy hábil con los pies; el fuerte de él es la potencia y la parte física, el despliegue. Él insistía en jugar de delantero y para mí no lo es. Y lo empezamos a poner de volante y tuvo su mejor campeonato.

Y, después, a Leo, de tenerlo visto en Alumni en la posición de lateral derecho, que iba al ataque constantemente y lastimaba, nosotros creíamos que tranquilamente lo podía hacer de volante. Y teniendo a Naldo, que es un jugador netamente de marca, se suelta. Naldo va hasta mitad de cancha, después va Leo.

–CC: Tienen la pulsera puesta los jugadores de Boca (risas). Cuando pasan empieza a sonar.

–¿Hasta dónde fue necesario en el plantel, más allá de las cualidades futbolísticas, nutrirlo de jugadores jóvenes y de poca experiencia con otros, unos cuantos, que justamente tienen mucho rodaje, finales jugadas, muchos años de Primera?

–ADP: Creo que es importantísimo tener en el equipo esa fusión entre lo que es la experiencia y la juventud y no sólo experiencia de edad, sino en cuanto a juego. Es importante. Teníamos jugadores que sabíamos que nos iban a servir mucho en cuanto a eso: Seba Giacoboni, Carlín Balquinta, Tati, jugadores de mucha experiencia y que han hecho su parte de técnico también, dándonos una mano al hablar con los chicos. Ellos como también el Chiky, que es un jugador joven pero con mucha experiencia.

 

“¡Nos mojó la oreja perder con Vélez!”    

 

–Desde la perspectiva de los que estamos afuera, la goleada ante Sarmiento fue un momento muy significativo, de reivindicación boquense en el Apertura. ¿Qué recuerdan hoy en torno a ese domingo en Tapalqué?

–CC: Fue importante porque, en ese momento, tuvimos una seguidilla de partidos brava: Sarmiento, Alumni, Athletic, Piazza. Todos partidos importantes, uno atrás del otro. Y en el medio Independiente, que venía último. Ir a Sarmiento era nosotros venir en levantada, ver lo que hacíamos ante un equipo armado, y nosotros también volvimos sorprendidos. No por el trabajo que se hizo, sí por el resultado.

–Lo de “venir en levantada” fue muy notorio: luego de la derrota con Vélez, Boca metió una seguidilla nutrida de triunfos y se subió pronto a la cima.

–GB: ¡Nos mojó la oreja perder con Vélez! El vestuario era “¿venimos a qué acá?”. Perdimos la primer fecha con Vélez, que se creía que era un rival inferior (terminó demostrando que no). Pero creo que nos sirvió para despertarnos.

–CC: La segunda fecha con Estrellas, también nos costó mucho.

–ADP: A mí lo que más sorprende del partido con Sarmiento es escuchar a todo el entorno futbolístico, y las radios de Tapalqué cuando llegamos, decir que Boca iba a ir a meterse atrás, iba a buscar un empate. ¡Y yo no podía entender eso! A mí me hacen una nota ante de comenzar el partido, una radio de Tapalqué, y yo les dije “quiero que me hagas esta nota y que después del partido me vuelvas a ver”. Él me daba a entender que Boca sólo iba a meterse atrás. Yo le dije “nosotros venimos a buscar el partido”. “Bueno, se verá”, me dijo.

–KDS: ¡Vamos a decir la verdad! Vimos que el Vasco pateó desde la casa, metió el gol Randazzo y dijimos “ya está, muchachos, si metió un gol éste…”. Y le metimos 6. De la mitad de la cancha se la clavó a Toledo.

–También golearon a Atlético, otrora semifinalista ante ustedes

–ADP: A Atlético le ganamos 4 a 1, sí. Pero antes tenemos un partido muy complicado con San José. Ganábamos 3 a 1, nos empatan a los 40 minutos del segundo tiempo y lo terminamos ganando 5 a 3. Con Atlético fue un partido donde no tuvimos sobresaltos, lo ganamos desde el minuto 1 al 90 sin problemas.

–Otro mojón trascendental para el camino xeneize fue el triunfo agónico ante Porteño, en la fecha final de la fase regular. Sin esos tres puntos, el semifinalista hubiera sido Alumni. Emocionalmente parece que tuvieron una dura prueba ese día.

–CC: El entretiempo fue un velorio. Porque en el primer tiempo no habíamos hecho nada.

–KDS: Habíamos dicho que se limpiaban todos los chicos que tenían 4 amarillas. Y “vamos que a estos les ganamos, obvio”. Fuimos confiados para mí.

–ADP: Yo no creo que hayamos subestimado a Porteño, para nada. Planificamos que lleguen todos limpios de tarjetas para las semifinales, que ya estábamos clasificados tres fechas antes.

Hubo un partido muy malo por parte de Boca, nos hicimos nada de lo que veníamos haciendo. Y Porteño hizo su juego, por momentos no quería jugar; entraron a atender jugadores unas 15, 20 veces. Jugaron así.

A mí me pasaba desde afuera, en el segundo tiempo, que pensaba y decía “¡qué injusto!”. Porque iban 42 minutos y estábamos segundos. Ir desde la tercera o cuarta fecha primeros durante todo el campeonato y perder la punta en esa última fecha.

–¿Esa sensación de vacío no la habían tenido nunca?

–Todos: No, no.

–ADP: Perder la punta ese día, no pasar directamente a semis, hubiera sido anímicamente muy malo para el plantel.

–¿Es bueno convertirse en el equipo al que todos le quieren ganar?

–ADP: ¡Sí! Porque a la vez saca lo mejor de vos, de cada jugador. Sabés que no te podés relajar, que cada equipo va a doblegar los esfuerzos para ganarte. Entonces, vos también tenés que doblegar ese esfuerzo.

–CC: Creo que eso es lo que se ha buscado cambiar desde que estamos en Boca, hace cuatro años, la mentalidad del jugador de Boca. En su momento, el Gringo llevó jugadores para empezar a sentirse más protagonistas.

Lo bueno que ese respeto lo logramos antes de salir campeón, eso de que los demás digan “ojo que vamos a jugar con Boca”.

–Dado que lo mencionan, ¿cuánto tiene que ver Claudio Lambusta en esta nueva era boquense?

–ADP: Tiene mucho que ver, porque él empezó con el cambio. Gringo trajo a Boca a tres pibes: Carmona, Rígoli y Di Prinzio (risas). Desde mi punto de vista, Claudio es uno de los mejores o el mejor técnico de Azul. Fijate que ha clasificado a todos los equipos donde estuvo.

–CC: Hizo una revolución en todos los equipos.

–GB: Con nosotros en el Sub 17, cuando ganamos la final en Bahía.

–ADP: Tiene mucho que ver el Gringo.

–KDS: ¡Y me puso de 9! Jugaba de delantero, pero no de 9.

 

“Se hizo muy pesado”   

 

–¿Qué fue lo más duro de permanecer 50 días sin jugar? ¿Fue ventaja finalmente saltear los cuartos?

–ADP: Se hizo larguísimo. Ventaja…hubiera sido en los tiempos normales. Se hizo muy pesado. Pero los chicos con la mejor, nunca dejaron de entrenar. Hizo un trabajo extraordinario el profe, aunque lo que había planificado inicialmente no sé si le habrá servido mucho. Los chicos nos la hicieron muy fácil a nosotros.

–CC: Hay que sacarse el sombrero con el profe.

–¿Surgió el temor de que ese Boca que tenía que volver casi dos meses después, no fuera el mismo?

–GB: No temor, pero sabíamos que el primer partido íbamos a estar ansiosos y sin el ritmo futbolístico que veníamos teniendo. Porque más allá de los amistosos, el ritmo futbolístico te lo da la competencia. En ningún momento dudamos de nada.

–¿En qué aspectos se evidenció los perjuicios de esa “pausa” cuando jugaron con Atlético?

–ADP: En lo que se notó más fue en la ansiedad: un equipo muy acelerado, todo propio del tiempo que no se jugaba.

–CC: Ahí saltaron otros fantasmas: a ver cómo iba a estar Boca después de 60, 50 días.

–Pero en ese caso, a mí me parecía que era una duda razonable esa.

–KDS: Nos sentíamos los más perjudicados de todos. Fuimos los más perjudicados.

–ADP: La duda pasa porque te frena el envión anímico con el que venís, porque la cabeza juega mucho.

 

“Teníamos que hacer la historia”    

 

–Les escuché decir en varias ocasiones que el alocado contexto histórico que invadía a Boca era respetable, pero que cada uno jugaba, ante todo, por el grupo. Ahora bien: ¿fue posible no conmocionarse con esa revolución interna que vivió el club?

–CC: El tema de los años era que la campaña que veníamos haciendo, reflotaba todo el tema de los 42 años, que era la primera final que se jugaba en cancha de Boca, un montón de cosas. Pero nosotros no teníamos que estar dentro de la historia, la teníamos que hacer la historia. A nosotros no nos tenían que pesar esos 42 años.

–GB: A mí me pasó que me diga gracias gente que yo no conocía…

–ADP: Bueno, vos no conocías al presidente (risas).

–GB: Me daba un poco de vergüenza, pero era muy lindo en lo personal. Era raro, pero no nos pesó en ningún momento.

–CC: Anécdota mía me queda que ir a la cancha de Chacarita en la final y que el capitán de Chaca, que es Petaca Palermo, me salude no como jugador ni como compañero, sino como hincha de Boca. Me saludó y me agradeció.

–GB: Te fortalece, pero no te tira para abajo en ningún momento.

–CC: Estábamos muy metido en los siete meses de trabajo que habíamos hecho nosotros.

–KDS: A mí particularmente me pasó con el Rata Etcheverry, el Nene, que me agarraron y dijeron: “¿Te acordás cuando te decía que vos me ibas a dar una alegría?”. Ellos me decían eso, te lo juro, hace mucho, que yo era jugar de club e iba a darle cosas importantes a Boca. El Rata fue un tipo que siempre me siguió, me iba a buscar a mi casa y me llevaba a entrenamiento. Fue uno que siempre confiaba mucho en mí… (Su emoción marca que ya es suficiente con ese tema).

–Cuando abordaron la semi ante Atlético, comprobaron que de imponerse recibirían a Alumni o a Chacarita, dos equipos muy difíciles.

–ADP: Era difícil cualquiera de los dos rivales. Cuando confirmamos que era Chacarita, teníamos muy claro que le podíamos jugar de igual  a igual, que se le podía ganar. Había que jugar.

–CC: Después de la campaña que hicimos, que viniera cualquiera.

–ADP: Antes de la final, la gente se pensó que le íbamos a jugar como lo habíamos hecho en la fase regular.

–No estuve ese día en la cancha

–ADP: Le ganamos 1 a 0, pero siempre bien parados, no salimos. Y en la primer final salimos a buscar el partido arriba, salimos a jugarlo, en cancha de Chacarita, en el campo de ellos. Y se dio así. Y hasta nos podríamos haber llevado una ventajita mayor.

–La última pregunta: ¿Alguno le quiere poner un título a esta campaña?

–ADP: El globo no se pinchó, como me decían a mí: “Viste que esto es como el globo que va para arriba hasta que se pincha”. Eso me decía un dirigente de otro club…

–KDS: Yo le pondría una frase de Los Redondos: “Ladren lo que ladren los demás”.

 

EL RIVAL MÁS DURO  – 

–¿Qué equipo les planteó, más allá del resultado, las mayores dificultades a su propuesta?

–ADP: Yo creo que fue Alumni. Es un equipo fuerte, una potencia. A los 20 minutos estaba en desventaja por 2 a 0 y no se quedó.

–GB: Coincido, fue Alumno. Fue uno de los partidos donde más nos costó recuperar la pelota, que fue una de nuestras grandes virtudes, recuperarla rápido. Ellos, con un funcionamiento muy aceitado, jugadores muy rápidos. Sí, sin dudas, fue uno de los más difíciles.

–No obstante la opinión que ustedes guardan de ese partido, ese día Boca produjo quizá el comienzo más arrollador de todo el certamen, metiéndole dos goles a Alumni en 15 minutos.

–GB: Todo el torneo fue que en los primeros 15, 20 minutos hicimos la mayoría de los goles.

–ADP: Creo que de los 17 partidos que jugamos, en un 80% abrimos el marcador antes de los 20 minutos. Porque ya salía con esa mentalidad, a buscar el partido, a tratar de ahogar al rival y sacarle la pelota.

 

CARTELERA DE EMOCIONES   

 –¿Recuerdan alguna charla en particular, determinada arenga en un momento preciso del torneo?

–GB: Fue lindo, antes de la segunda final, la cartelera en el vestuario.

–CC: Lo único que yo dije como capitán era que nos miráramos todos a la cara y que por estos siete meses que veníamos trabajando, que dejásemos todo dentro de la cancha. Y cuando termine el partido, nos miremos llorando y abrazándonos. Por suerte se dio así.

–¿Qué decía, a qué apelaba esa cartelera que señala Chiky?

–CC: A toda la familia.

–ADP: El profe tuvo la idea de hacer algo motivacional, y durante la semana antes de la segunda final, algunas de las chicas se encargaron de hacer ese cartel donde estaban todos los que formaron parte del plantel con hijos, padres, hermanos…¡Un trabajo extraordinario! Cuando los chicos salieron a hacer la entrada en calor, ese cartel inmenso se colgó dentro del vestuario. Los jugadores no sabían nada.

–KDS: Y tenía una frase que el profe nos la estaba diciendo a nosotros mientras estábamos entrando en calor. Una frase que era la primera vez que la decía. Cuando entramos al vestuario vimos que era la misma que estaba en cartel con las fotos. Nos emocionamos mucho.

–ADP: Arriba decía “Esto es Boca”, y abajo, después de todas las fotos, “Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pase, ustedes hacen que suceda”.

–¿Sumó o generó flojera?

–CC: Sumó, sí…totalmente.

–ADP: Es que vos ves ahí a todas las personas que te aguantan durante todo el año. Las que siempre están. Te acompañan cuando estás mal y, también, festejan con vos.

 

“¡ESE ES EL PRESIDENTE, CHIKY!”    

De todas las que prefieren contar, la anécdota que Di Prinzio compartió en la entrevista con Borda como estelar protagonista fue, por la lejos, la mejor. Parece ser que el volante central andaba con las referencias alteradas:

“El martes después de haber salido campeones, voy a tomar unos mates con el Chiky al gimnasio. Y tenía unas fotos yo y el señor Borda me dice: ‘Adrián, ¿quién es este muchacho que lloraba en la cancha?’. Le digo ‘¡ese es el presidente, Chiky!’. ‘¡Cómo que es el presidente!’, me dice.

Y Pablo Aprea, por su lado, me decía: ‘¿El Chiky tiene algún problema que no me saluda?’. ‘No te debe conocer’, le decía yo.

El Chiky estuvo convencido siempre que el presidente de Boca era Santiago Aprea, el hermano de Pablo, y nunca ni siquiera ‘hola’ le dijo a Pablo. Se enteró recién el martes después de haber salido campeones”.

 

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