SIN DIÁLOGO FORMAL CON EL INTENDENTE GALLI

El gremio de los municipales olavarrienses acampa a la espera poder retomar la negociación paritaria

Referentes del Sindicato de Trabajadores Municipales de la vecina ciudad instalaron una carpa a metros del principal ingreso a la Comuna. En la vereda cocinan y almuerzan. También retransmiten las demandas grabadas a través de parlantes y “musicalizan” la protesta. Uno de los dirigentes que conversó con EL TIEMPO dijo que esperan ser convocados para reiniciar las conversaciones con el Ejecutivo. El viernes se reforzó la presencia policial a partir de incidentes originados que no pasaron a mayores.

Integrantes del Sindicato de Trabajadores Municipales de Olavarría cuando el miércoles compartían el almuerzo a metros del ingreso a la sede comunal de la vecina ciudad. FOTOS NACHO CORREAGuillermo Diorio, responsable de Prensa del sindicato que representa a unos 1.500 trabajadores.
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Integrantes del Sindicato de Trabajadores Municipales de Olavarría cuando el miércoles compartían el almuerzo a metros del ingreso a la sede comunal de la vecina ciudad. FOTOS NACHO CORREA

En buena parte de los distritos del interior bonaerense son estos tiempos de negociaciones paritarias de los gremios que representan a los trabajadores municipales con los poderes ejecutivos locales. Los acuerdos llegan en tiempos dispares y, a veces, la demora de un acuerdo genera rispideces. En Olavarría, el Sindicato de Trabajadores Municipales lleva dos semanas de acampe en el principal acceso a la sede comunal. Allí, dirigentes gremiales cocinan y almuerzan al mismo tiempo que pregonan por altoparlantes las demandas a la gestión de Ezequiel Galli.

La presencia de humo y de música en ese marco generó algunos cruces con vecinos de la zona céntrica. También con empleados municipales que están en desacuerdo con la metodología implementada desde la entidad que encabeza José Salvador Stuppia, o que “simpatizan” con el gremio UPCN. De ahí que el pasado viernes fuera necesario reforzar la presencia policial dentro de la sede comunal a partir de incidentes que no pasaron a mayores.

El STMO emitió un comunicado en el que acusaron al gremio UPCN: “Nos asombra la idea de ser agredidos por miembros de otra entidad gremial”.

Consideraron que los hechos (arrojaron agua desde una ventana del primer piso que generó daños en el equipo de sonido) “se inscriben en una serie de ataques a nuestra organización con fin de provocar, desmerecer y distraer de nuestra lucha”. Y apuntaron al Ejecutivo: “En su decisión y esmero está la solución a este conflicto que nos comprende”.

Más de un mes de tratativas

Cronistas de EL TIEMPO, presentes el miércoles en el lugar, conversaron con Guillermo Diorio, responsable de Prensa del sindicato que representa a unos 1.500 trabajadores. Tras confirmar el estancamiento de las negociaciones paritarias, el vocero explicó las razones de la medida de protesta.

“Esto tiene su origen en una imposibilidad de llegar a un acuerdo en paritarias luego de varias reuniones y más de un mes de tratativas. Una asamblea de trabajadores se declaró en estado de alerta y movilización porque estábamos estancados. Hubo una oferta del Gobierno que no se movió desde el principio de la paritaria y un reclamo del sindicato que tenía que ver con aumento salarial y la mejora en las condiciones de trabajo. El preanuncio de otorgar un aumento por decreto para liquidar el mes de junio con un aumento del 10 por ciento el sindicato lo tomó como una clausura de la paritaria por parte de la gestión Galli y se resolvió instalar la carpa”, explicó Diorio, y agregó que tenían la “expectativa de que tengamos pronto un acercamiento para ver si juegan otros números sobre la mesa”.

“En medio de aquella propuesta intransigente del gobierno de otorgar un 10 por ciento más 10 en octubre se resolvió la paritaria docente. Para nosotros, y para este gobierno que es de Cambiemos también, eso supone un hito pero el sindicato va a insistir con su reclamo del 30 por ciento para el período que se negocia, de mayo (de 2017) a mayo (de 2018), detalló.

Sostuvo que el gremio recibió manifestaciones de apoyo de otros sindicatos olavarrienses y de municipales de otras ciudades, “más la militancia de los trabajadores que aún en la dificultad de ‘mostrarse’, se hacen su tiempo para venir a darle horas a la carpa, que tiene guardia de noche también”.

Aseguró que algunos trabajadores recibieron “presiones, sobre todo en el área de Salud porque este reclamo coincidió con la renuncia del Secretario del área”. “Hubo hasta persecución policial para que los trabajadores no dejaran sus puestos de trabajo para ir a la asamblea”, precisó.

Lo “natural”: adhesiones y rechazos

En cuanto a las quejas expresadas por vecinos, Diorio reconoció que “hay quienes pasan y dicen ‘bien muchachos’ y otros que dicen ‘¿cuándo van a dejarse de joder…’. Es algo muy natural”.

Luego de mencionar que un empleado municipal percibe “en mano” unos 10.000 pesos mensuales, el responsable de Prensa adelantó la vigencia del reclamo a la espera de la restitución del diálogo.

“Sabemos que en el contexto de la provincia no es de los mejores salarios el nuestro, pero está en un nivel medio aceptable. En esa conformidad decimos que estamos por debajo de la línea de pobreza”, culminó.

SITUACIÓN EN AZUL

En Azul, el Ejecutivo y los gremios acordaron un incremento salarial del 12 por ciento en dos tramos de 6 cada uno para el último semestre del año. También, la administración de Hernán Bertellys reconocerá las recategorizaciones de cerca de 200 trabajadores retroactiva a enero. El único punto en el que no hubo acuerdo fue en el pase a planta permanente de 151 empleados, que finalmente fue prorrogado al 30 de septiembre.

 

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