El Grito Silencioso

Se presentó en el Concejo Deliberante de esta ciudad un proyecto sobre “El Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo”.

Este proyecto ya cuenta con la opinión de médicos, psicólogos, abogados. Si bien desde el año 2003 existe la ley de salud sexual y reproductiva, sin embargo en Azul aún existen muertes maternas por abortos clandestinos.

Una profesional del derecho sostiene que no se esta poniendo en discusión los derechos de las personas por nacer, las personas tienen derecho cuando nacen. Lo que se está haciendo referencia a la situación de mujeres y niñas que se mueren por abortos clandestinos.-

Si bien existe una guía que debe aplicarse en los casos que sea necesaria, porque es un derecho humano y obligatorio para los profesionales de la salud pública. Sin embargo, y aunque sea deber del Estado ponerlo en práctica miles de mujeres jóvenes y de bajos recursos mueren por la negación de los objetores de conciencia, que se niegan a realizar este tipo de prácticas.

Frente a esta realidad existen dos aspectos a considerar: El Código Civil y Comercial de la Nación en su artículo 19 establece que la existencia de la persona humana comienza con la concepción. Quiere decir que el aborto que es el producto de la concepción antes de que sea viable, cuando es provocado artificialmente debe ser considerado como un delito criminal.

El otro aspecto tiene que ver con las mujeres y niñas que mueren por abortos clandestinos. Solamente se puede combatir con educación, ya que aunque estuviera contemplado por la ley, por una cuestión de privacidad y ocultamiento se seguirá practicando el aborto clandestino.

Existe un caso donde está en riesgo la vida de una persona y del ser concebido. En esa situación los profesionales deben adoptar las medidas médicas necesarias para salvar la vida.

Bernard Nathanson, que se lo conocía como el rey del aborto en los Estados Unidos, al ver un feto en el vientre materno comprobó que respira, duerme, que es sensible a los sonidos y le resulto insoslayable que el feto es una vida, dijo en 1981.

En 1984 pidió a un médico que mientras practicaba un aborto colocase un sensor de ultrasonido sobre su paciente. Con ese material realizó un polémico documento llamado “El Grito Silencioso”, en el que se ve al feto abriendo la boca en un horripilante grito de miedo y de dolor en el momento en que es succionado del vientre materno.

En el caso de abortos clandestinos realizados por personas inescrupulosas, sin las medidas  más mínimas de sanidad, corresponde que se aplique la ley con toda la severidad del caso. Lo mismo para las mujeres y niñas que se prestan a ello.

Cualquier protocolo que se quiera implantar para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo debe contemplar lo expresado anteriormente, y especialmente todo lo referente a la educación de las mujeres y de los jóvenes.

Porque el derecho humano por excelencia es el derecho a la vida, y la interrupción forzada del embarazo es una violación a ese derecho humano, aunque sea producto de una violación, o un acto no querido.

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