EL PRIMERO DE LOS SIETE CRÍMENES QUE HUBO EN AZUL EN 2007

El homicidio de Miguel Ángel Prezioso, diez años después

Hace una década, un día como hoy el cadáver del martillero era sepultado en el cementerio privado “Jardín Azul”. A Prezioso lo mataron de nueve disparos en horas de la tarde noche del 8 de enero de 2007. Horacio, su hijo menor, halló el cuerpo dos días después en el quincho de la casa donde la víctima vivía. Fernando Buch, condenado a catorce años de prisión por aquel homicidio, está libre. El pasado 29 de diciembre la Cámara Penal lo excarceló, al otorgarle una “libertad asistida en término de libertad condicional”.

En la mañana del 10 de enero de 2007, uno de los hijos de Miguel Ángel Prezioso encontró a su papá acribillado a balazos en el quincho de la casa donde el martillero vivía. La investigación iniciada por el asesinato sirvió para determinar que a Prezioso lo mataron el 8 de enero de aquel año, mismo día en que había regresado de vacaciones de Mar del Plata.
ARCHIVO/EL TIEMPO
Fernando Buch, declarando durante el juicio donde fue condenado por el crimen de Prezioso. Cuando el 25 de marzo de 2009 se anunció el fallo con veredicto condenatorio para él, no estuvo presente en Tribunales.
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En la mañana del 10 de enero de 2007, uno de los hijos de Miguel Ángel Prezioso encontró a su papá acribillado a balazos en el quincho de la casa donde el martillero vivía. La investigación iniciada por el asesinato sirvió para determinar que a Prezioso lo mataron el 8 de enero de aquel año, mismo día en que había regresado de vacaciones de Mar del Plata. ARCHIVO/EL TIEMPO

A fines del pasado mes de diciembre, a pocos días de que se cumplieran diez años del asesinato de Miguel Ángel Prezioso, el crimen del martillero azuleño aún seguía escribiendo nuevos capítulos de su historia.

El episodio más reciente de aquella trama data del jueves 29 de diciembre último. Ese día Néstor Fernando Buch, el ex tesorero de la Asociación de Cirugía Cardiovascular del Centro para el tiempo en que Prezioso la presidía, era excarcelado por decisión de la Cámara Penal de Azul, que le otorgó una “libertad asistida en término de libertad condicional”.

De esa manera, el azuleño -actualmente de 51 años- que fuera condenado en marzo de 2009 como el autor del asesinato, era excarcelado ese ya referido día desde la Unidad Penal 27 que está en Sierra Chica, después de haber estado privado de la libertad más de nueve años por el crimen.

El tiempo que llevaba en prisión -el cual alternó entre comisarías, unidades penales y uno de los domicilios donde vivió-, sumados a su buena conducta y a las labores que desempeñaba en ese contexto de encierro carcelario hicieron concluir a los camaristas Eduardo Uhalde y José Luis Piñeiro que reunía todos los requisitos necesarios para gozar de ese beneficio que hoy lo tiene nuevamente en la calle.

Lo curioso fue que ese beneficio le fue otorgado a Buch dos días después a que, en una audiencia que se hiciera en Olavarría, el mismo Tribunal que lo condenó por el crimen del martillero a catorce años de prisión le unificara esa pena con otra, de dos años y seis meses de ejecución condicional.

Esa segunda sanción, en noviembre de 2010 en un juicio que se hizo en un Juzgado Correccional de Tandil, tenía que ver con una causa surgida de lo que había sido el debate por el homicidio del martillero. Y estaba relacionada con el delito de administración fraudulenta que -según lo que quedó probado en ese segundo juicio al que fue sometido- Buch cometió para el tiempo en que era el tesorero de Cirugía Cardiovascular y Prezioso la presidía, allá por el año 2006.

En el fallo donde Buch fue condenado por el asesinato de Prezioso, los jueces que intervinieron en aquel primer debate hablaron de la existencia en Cirugía Cardiovascular de una “mesa de dinero”, de “negocios incompatibles” que ambos protagonistas de esta historia desarrollaban y de fondos que finalmente -por los aspectos ya referidos- “no entraban en la caja de la institución”. A eso se sumaban el otorgamiento de créditos “con la sola garantía de pagarés” y la compra de cheques a “menor valor de lo nominal”.

Lo cierto es que el pasado martes 27 de diciembre, en aquella audiencia ya referida llevada a cabo en Olavarría, a Buch le unificaron ambas condenas, lo que se tradujo en que le dictaran una pena única de dieciséis años de prisión.

Pero esa resolución de primera instancia, que lleva las firmas de los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de Tandil Guillermo Arecha, Pablo Galli y Cecilia Desiata -los mismos funcionarios judiciales que intervinieron en el debate llevado a cabo en Azul por el asesinato del martillero-, no es actualmente un impedimento para que Fernando Buch esté en libertad. Un beneficio que, pero sólo por el asesinato, dos días después a esa unificación de penas le otorgó la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal departamental.

“Homicidio agravado por el uso de arma de fuego”

Hace exactamente una década, un día como hoy los restos de Miguel Ángel Prezioso eran inhumados en el cementerio privado “Jardín Azul” de esta ciudad.

Un día antes el martillero, que tenía 72 años, había sido hallado acribillado a balazos en su casa de Burgos casi Salta de este medio.

El miércoles 10 de enero de 2007, cuando era alrededor de la hora 8.30, fue el menor de sus dos hijos el que encontró a su papá sin vida.

En el juicio, Horacio Prezioso contó que un desperfecto en su auto cuando iba rumbo a la Costa hizo que regresara a Azul y que fuera a la casa de su papá a pedirle el suyo.

Con el martillero, Horacio había estado por última vez el lunes 8 de enero, día en que Prezioso había regresado de Mar del Plata después de unas breves vacaciones.

Ese mismo día lunes, según se comprobó en la Investigación Penal Preparatoria llevada a cabo por el crimen, Miguel Ángel Prezioso fue asesinado en horas de la tarde noche.

En el debate su hijo menor contó que encontró el cadáver de su papá en el piso del quincho, al costado de una mesa y “en el medio de un charco de sangre”.

El martillero sólo estaba vestido con un slip y tenía una de las pantuflas en uno de sus pies, mientras que la otra había quedado al costado del cadáver.

Horacio declaró también que su papá estaba vestido de la misma manera que lo había visto ese lunes en que Prezioso regresó de Mar del Plata, cuando alrededor de la hora 18 de aquel día lo fue a saludar y dejarle unos carteles de la inmobiliaria, acompañado en ese entonces por un colaborador suyo.

Tanto en el quincho como en el resto de la vivienda, su hijo menor refirió que todo estaba en orden, un elemento que inmediatamente sirvió para descartar que al martillero lo hayan asesinado en ocasión de un robo.

Sólo faltó el juego de llaves de la casa que habitualmente utilizaba Prezioso.

 Nueve tiros

 Al martillero lo asesinaron de nueve balazos, disparos que fueron efectuados con un arma de fuego calibre 22 que nunca pudo ser encontrada en el marco de esa Investigación Penal Preparatoria que llevó adelante el fiscal Javier Barda cuando era el titular de la UFI 2 departamental.

Siete de esos disparos estuvieron localizados en la cabeza y el rostro de la víctima. Los demás, en su región genital y en los glúteos.

Aquella mañana del 10 de enero de 2007 fue la fiscal Neli Rosas -que se jubiló a fines del año pasado- la que estaba de turno durante la Feria de verano y, en consecuencia, la primera funcionaria judicial en llegar al lugar del crimen.

Pero ese mismo día, Barda también se hizo presente en la casa del martillero, al mismo tiempo que lo hacían familiares y allegados de la víctima -además de curiosos-, una vez que todos ellos se iban enterando del asesinato.

La trayectoria de vida de Prezioso, quien además de martillero fue -entre otras cosas- dirigente deportivo y hasta participó en política, lo ubicaron inmediatamente como la víctima de un crimen al que le cabía cualquier tipo de autor.

Conforme los meses pasaban y no había ningún detenido por el homicidio, crecían las hipótesis -algunas verdaderamente descabelladas- sobre quién podría haberlo matado.

En ese contexto, el fiscal Barda -acompañado en ese entonces por el hoy juez penal Martín Céspedes- llegó incluso a viajar hasta la lejana localidad de Tolhuin, en Tierra del Fuego, en busca de lo que parecía una pista certera que después quedó descartada.

A la luz de lo que fue la historia de este asesinato, finalmente el hombre que fue considerado para la Justicia el autor del crimen estaba mucho más cerca y hasta formaba parte del entorno del martillero: Fernando Buch, considerado casi como un hijo de Prezioso. El mismo al que en el juicio lo condenaron -el 25 de marzo de 2009- a catorce años de prisión como autor penalmente responsable de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

El ex tesorero de Cirugía Cardiovascular fue detenido acusado del asesinato el 3 de diciembre de 2007.

El procesamiento dispuesto por el fiscal Barda para Buch como el presunto autor del homicidio fue avalado por un Juez de Garantías. Y confirmado posteriormente por tres jueces que, especialmente y luego de varias excusaciones de otros, integraron la Cámara Penal departamental al momento de confirmarle la prisión preventiva al ex tesorero de la institución que presidió Prezioso.

Después, al momento del juicio, Fernando Buch fue condenado por los ya mencionados tres jueces del TOC de Tandil que en diciembre pasado le unificaron en Olavarría esa pena de catorce años de prisión por el crimen con aquella otra de dos años y seis meses de prisión en suspenso por administración fraudulenta en Cirugía Cardiovascular.

Y si bien años más tarde Casación confirmó parcialmente el fallo y le redujo la pena impuesta en primera instancia -lo cual después no fue tenido en cuenta desde la Suprema Corte, que avaló lo dispuesto en el juicio- Fernando Buch siguió siendo considerado el autor del asesinato del martillero en esas diferentes instancias judiciales por las que la causa penal fue atravesando.

El fallo de aquel debate indicaba que “al menos” el hombre que ahora está nuevamente en libertad había sido el autor del asesinato.

También, los jueces del Tribunal de Tandil dieron por probado que el crimen ocurrió entre las 18.51 y las 20.20 horas de aquel lunes 8 de enero de 2007, cuando Buch –“previo anunciarse por vía telefónica”– ingresó a la casa del martillero.

“Así, en el momento de encontrarse ambos en el recinto del inmueble denominado quincho, la persona de sexo masculino que he referido, utilizando un arma de fuego, del tipo pistola semiautomática, calibre 22 milímetros, efectuó nueve disparos que impactaron en Miguel Ángel Prezioso”, escribió en la resolución el juez Pablo Galli.

Desde siempre, Buch negó su autoría en el crimen, aunque cuando declaró en el debate admitió haberlo visitado a Prezioso aquella noche del 8 de enero de 2007 en su casa.

Pero los jueces no creyeron en esa versión, la cual reforzaron con el aporte de un testigo considerado fundamental para el caso.

Un peón rural, el martes 9 de enero de 2007 -es decir, un día después a que Prezioso fuera asesinado y un día antes a que su hijo menor lo hallara sin vida en el quincho- contó en el debate que vio a Fernando Buch salir de la casa del martillero y cerrar con llave la puerta.

El ex tesorero de Cirugía Cardiovascular desmintió también esa versión en su declaración en el juicio, diciendo que a la hora en que supuestamente ese testigo lo vio él estaba en la sucursal local del Banco Provincia, algo que tampoco los jueces creyeron.

El móvil de este crimen fue otra cuestión abordada en aquel juicio donde a Buch lo representaron los penalistas porteños Miguel Ángel Pierri y Marcelo Biondi.

Los jueces del Tribunal de Tandil no pudieron determinar con certeza por qué Prezioso fue asesinado, algo que asociaron a diferentes cuestiones, a diferencia del fiscal Barda, que sostenía que el homicidio había tenido connotaciones de índole económica.

Así, en el fallo se mencionó un estado de “incertidumbre sobre los verdaderos motivos de Buch para matar a Prezioso”.

“Tampoco -afirmaron en ese sentido- puede descartarse la presencia de alguien más en el lugar y al momento de los hechos, tercera persona bien conocida por el victimario y seguramente allegada también a la víctima, y tal vez, por qué no, uno de los dueños del móvil homicida, ajeno a cualquiera de los aspectos investigados en la causa o ventilados en el debate”.

“El modo de vida lujurioso de Prezioso -en cuanto a excesos o apetito desmedido de los placeres carnales (fiestas con amigos, prostitutas, travestis en el quincho de su casa); la inexistencia de otros faltantes que no sean los ya mencionados (las llaves de la casa); el detalle de encontrarse un disparo en la zona genital y otro en el glúteo; la falta de toda ropa puesta que no sea el slip que llevaba la víctima, son todos datos que avalan la posibilidad del homicidio pasional con Buch como uno de los protagonistas principales”, se indicó también en aquel fallo, dado a conocer el 25 de marzo de 2009.

Fernando Buch ese día prefirió no estar presente en el debate cuando se anunció que lo condenaban por el crimen. Un homicidio que, a diez años de ocurrido, lo tiene ahora nuevamente en libertad.

El dato

El asesinato de Miguel Ángel Prezioso marcó el inicio de una seguidilla de crímenes que a lo largo de todo aquel 2007 se produjeron en Azul. Durante ese año, fueron un total de siete los homicidios registrados en esta ciudad.

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