A PUERTAS CERRADAS, EL DEBATE COMENZÓ AYER

El juicio al veterinario procesado por pedofilia sigue este jueves, con los alegatos de las partes

 

En la primera de las audiencias hubo mucha tensión. Dos familiares de una de las menores presuntamente abusada sufrieron desmayos al comparecer en el proceso. La recepción de la prueba testimonial quedó completada, después de que el Defensor Particular del azuleño acusado desistiera de los testigos que en principio había ofrecido. La semana que viene se conocerá el fallo de este caso de abuso sexual.

Los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal número 1 tienen a su cargo el juicio contra César Marcelo “Yeye” Vitale. ARCHIVO/EL TIEMPO/NICOLÁS MURCIA
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Los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal número 1 tienen a su cargo el juicio contra César Marcelo “Yeye” Vitale. ARCHIVO/EL TIEMPO/NICOLÁS MURCIA

 

Si bien recién pasado mañana jueves se escucharán los alegatos de la Fiscalía y de la Defensa, y la semana entrante la sentencia, la suerte del veterinario azuleño que está acusado de haber abusado sexualmente de dos menores quedó virtualmente sellada ayer, después de que durante la recepción de la prueba testimonial no declarara y de que las únicas versiones que se escucharon en esa audiencia efectuada a puertas cerradas -sin la presencia de público ni de los medios de prensa- fueron las que brindaron los testigos que el representante del Ministerio Público Fiscal trajo al debate.

El abogado marplatense Dino Dátola, que como defensor Particular está patrocinando en este juicio al veterinario -al igual que lo hizo durante lo que fue la instrucción del sumario penal-, desistió de hacer comparecer a los testigos que inicialmente había propuesto.

La sala ubicada en el primer piso del Palacio de Justicia local que pertenece al Tribunal Oral en lo Criminal número 1 está siendo escenario de este juicio.

La jornada inicial de este proceso, que se desarrolló ayer por la mañana, tuvo como una de sus principales características la tensión que se generó. Sobre todo, cuando dos familiares de una de las menores que figura como víctima en esta causa penal sufrieron desmayos mientras en la sala de debates se avanzaba con la recepción de la prueba testimonial.

Eso derivó en que la audiencia tuviera que interrumpirse por unos instantes,  para que a ambas mujeres las asistieran integrantes del Centro de Atención a la Víctima, una dependencia judicial perteneciente a la Fiscalía General que tiene sede en Belgrano 463.

Además, ante la situación que se generó tuvo que ser convocado a Tribunales personal médico de un servicio de emergencias para auxiliar a esas personas que se habían descompensado.

César Marcelo “Yeye” Vitale, un azuleño que tiene 46 años, es el imputado en este debate donde como fiscal interviene Marcelo Fernández, actual titular de la UFI 1 departamental.

Al tribunal que está juzgando al veterinario lo integran los jueces Martín Céspedes, Joaquín Duba y Carlos Pagliere (h), quienes ayer -después de escuchadas las versiones de los testigos que comparecieron- anunciaron que el juicio continuará este jueves con los alegatos de las partes.

Veinte meses preso

Exactamente a las 8.28 minutos de ayer, una combi del Servicio Penitenciario Bonaerense que trasladaba a “Yeye” Vitale ingresó en la sede de los tribunales locales por la puerta que da a la calle Moreno.

El veterinario -que lleva preso aproximadamente veinte meses, luego de que estuvo ocho días prófugo y se presentó en sede judicial para entregarse el 16 de septiembre de 2015- arribó con una fuerte custodia, esposado y con chaleco y casco colocado.

Fuera de la sede judicial, con sol y una sensación térmica que rondaba los 3 grados bajo cero, sólo representantes de medios de prensa aguardaban por su llegada. Y puertas adentro, una tía que se presentó con la intención de entrevistarse con él no logró su cometido.

Quienes tuvieron la oportunidad de observar a Vitale aseguraron que se lo vio muy desmejorado físicamente. No pronunció palabra, aunque en la sala donde se desarrolló la audiencia -de acuerdo con lo que trascendió- se lo vio “exaltado”. A tal punto que los jueces tuvieron que llamarle la atención en forma reiterada para que dejara de tener esa actitud, advirtiéndole que iban a retirarlo del recinto si continuaba manifestándose de esa manera.

La audiencia finalizó pasadas las 14. Media hora después, el procesado fue retirado en el mismo vehículo que lo había llevado hasta los tribunales. En este caso, con destino a la Unidad 7.

En la cárcel de varones de Azul que pertenece al SPB el veterinario permanecerá alojado “en tránsito” hasta la reanudación del juicio, previsto para este jueves.

Todos los testigos

Según dijeron voceros judiciales consultados por EL TIEMPO, ayer se recibió la totalidad de la prueba testimonial.

En este caso, sólo consistió en la ofrecida por el fiscal Fernández, teniendo en cuenta el desistimiento de sus testigos que hiciera el abogado defensor del veterinario azuleño.

En un principio, había sido previsto que en este juicio declararan un total de veintinueve testigos, aunque fueron muchos menos los que finalmente lo hicieron, teniendo en cuenta ese desistimiento ya referido realizado por una de las partes.

Hubo peritos que comparecieron ante los jueces del TOC 1. Y también  brindaron sus testimonios familiares de las dos presuntas víctimas: la madre y abuela de una de las menores; y la madre y un hermano de la otra chica.

En tanto, pero por lectura, se incorporaron los resultados de las pericias psiquiátricas y psicológicas que en su momento le hicieran a Vitale. Y lo mismo ocurrió con los testimonios de las menores y presuntas víctimas, quienes en su momento habían declarado a través de la Cámara Gesell.

EL DATO

“Abuso sexual con acceso carnal (un hecho) en concurso real con abuso sexual gravemente ultrajante reiterado; y abuso sexual con acceso carnal (cinco hechos) en concurso real con abuso sexual gravemente ultrajante reiterado”, son los delitos que le imputan al azuleño implicado en esta causa penal por la que ayer comenzó a ser juzgado.

UN JUEGO PERVERSO 

La Investigación Penal Preparatoria -a cargo del Fiscal Luis Palomares, hoy ya jubilado del Poder Judicial- sirvió para determinar que los hechos que ahora son materia de este juicio que empezó ayer se registraron años atrás en una casa de esta ciudad donde el veterinario vivía con su familia.

Esa vivienda, situada en la calle Olavarría, había sido allanada -al igual que un local donde el encausado trabajaba- el 8 de septiembre de 2015, mismo día  en que un Juez de Garantías ordenó su detención por esos abusos sexuales a dos menores que le atribuyen.

Ocho días después, César Marcelo Vitale se presentó en Tribunales acompañado por su abogado defensor y quedó formalmente detenido, luego de que se había ido de Azul semanas antes a que fuera ordenada su captura.

Desde ese entonces está preso, después de que su abogado formulara ante diferentes instancias judiciales pedidos tendientes a que le otorgaran una eximición de prisión, a que lo excarcelaran y a que fuera sobreseído, solicitudes todas que no prosperaron.

Para cuando los hechos que le atribuyen al veterinario supuestamente ocurrieron, los cuales se remontan a los años 2012 y 2013, una de las presuntas víctimas tenía once años; mientras que la otra chica tenía trece.

Al hombre lo acusan de haber accedido carnalmente por vía oral a ambas menores mediante engaños, ya que las hacía jugar al “gallito ciego”.

Así, les vendaba los ojos para que no se dieran cuenta de las situaciones de abuso a las que eran expuestas y tenían como escenario la casa donde Vitale vivía, aprovechando que las menores eran amigas de su hija y solían quedarse a dormir en esa vivienda.

 

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