El jurado que la condenó sostuvo que la enfermera no había matado a su marido

Por ese motivo, María Cristina Santillán había sido hallada “culpable” del delito de “lesiones gravísimas calificadas por el vínculo”, lo que derivó en que ayer una jueza le impusiera como pena esos siete años de prisión.

María Cristina Santillán ayer, cuando aguardaba el inicio de la audiencia donde resultó condenada a siete años de prisión.
NACHO CORREA
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María Cristina Santillán ayer, cuando aguardaba el inicio de la audiencia donde resultó condenada a siete años de prisión. NACHO CORREA

El hecho por el que un jurado popular integrado por doce ciudadanos había declarado “culpable” a María Cristina Santillán se remonta a lo sucedido el 16 de septiembre de 2014 en una casa de dos plantas ubicada en la calle San Martín entre Industria y De las Postas de Villa Piazza Centro de esta ciudad.

Aquel día, alrededor de la hora 3.30, el jurado dio por probado que la enfermera atacó a golpes en la cabeza con un hacha a su esposo en una de las habitaciones, ubicada en la planta alta de la vivienda.

Versiones de testigos escuchadas en el juicio indicaban que un día antes el esposo de Santillán, que se llamaba Ricardo Orlando Hernández, había ido a ver a un abogado para que le iniciara los trámites de divorcio.

Hernández no murió esa misma noche en que, a causa de la agresión que sufrió, tuvo que ser trasladado al Hospital Pintos e inmediatamente operado.

Esa agresión fue de tal entidad -según se señaló ayer en el fallo- que el esposo de la enfermera permaneció internado “en estado crítico” durante alrededor de tres meses.

Posteriormente, su “sobrevida en condiciones más que precarias en un hospital y en un geriátrico” derivó en que “ocho meses y quince días”  después el hombre muriera a los 61 años -a causa de ese deteriorado estado de salud que presentaba- el 30 de mayo de 2015.

Lesiones sí, homicidio no

A diferencia de lo que pretendía la Fiscalía -representada en este debate por Laura Margaretic, que instruyó la causa penal por lo sucedido, y Javier Barda- el jurado no consideró que Santillán haya cometido un “homicidio agravado por el vínculo”. Y configuró la figura penal por la que la declaró “culpable” a ese ya referido delito de lesiones gravísimas calificadas por el vínculo, sobre la base de lo que establecen los artículos 91 y 92 del Código Penal, con penas para quienes son hallados autores que van desde los tres a los quince años de prisión.

En el caso de Santillán, la sanción de ayer impuesta por la jueza Raverta incluyó esos ya referidos siete años de prisión.

Lesiones gravísimas calificadas por el vínculo, según lo define nuestro

Código Penal, son las que intencionalmente una persona le causare a su

cónyuge, con conocimiento del vínculo que los unía, ocasionándole un daño

en su cuerpo o su salud que le produjo una enfermedad mental o corporal,

cierta o probablemente incurable, la inutilidad permanente para el trabajo, la

pérdida de un sentido, de un órgano, de un miembro, del uso de un órgano

o miembro, de la palabra o de la capacidad de engendrar o concebir”, se le había explicado al jurado al momento de darles las instrucciones, en la previa a que pasara a deliberar para después declarar -durante el transcurso de la primera hora del sábado que pasó- a María Cristina Santillán autora de ese delito.

El dato

Teniendo en cuenta esa calificación que hiciera el jurado del hecho, en sintonía con uno de los pedidos que en forma subsidiaria planteara la Defensa de la enfermera, se necesitaban al menos diez votos afirmativos para declarar “culpable” a María Cristina Santillán por el ilícito que ayer derivó en que fuera condenada a siete años de prisión.

SIGUE CON PRISIÓN DOMICILIARIA

 

Alejandra Raverta. La jueza que le dictó a Cristina Santillán una pena de siete años de prisión es la misma que le había otorgado, en septiembre de 2015, la prisión domiciliaria.
NACHO CORREA

Los siete años de prisión impuestos ayer a María Cristina Santillán no invalidan que en la actualidad continúe cumpliendo esa sanción, a modo de morigeración a la prisión preventiva que le fuera otorgada años atrás, privada de la libertad en su casa.

Alejandra Raverta, jueza penal que ayer le dictó dicha pena en el marco de lo que fue este juicio con jurados, fue la misma que le concedió esa morigeración de prisión. Un beneficio dispuesto un año después a que la enfermera agrediera a su esposo a golpes con un hacha.

En septiembre de 2015 la titular del TOC 2 había dado lugar a esa medida cautelar alternativa a la prisión que hasta ese entonces Santillán cumplió en la Unidad 52, la cárcel de mujeres del SPB que está en Azul.

Lo hizo al avalar una solicitud presentada por quien en ese momento era el abogado de la enfermera: el defensor Particular Germán Senn.

Este mes que recién se inició la tiene a María Cristina Santillán a punto de cumplir tres años de esa condena de primera instancia a siete años de prisión que le impusieron ayer en este juicio con jurados.

Todavía con prisión preventiva -teniendo en cuenta que este fallo sería apelado desde la Defensa-, lo concreto es que Santillán está a punto de cumplir tres años presa si se toma en cuenta que había sido aprehendida ni bien el hecho se produjo. Es decir, el 16 de septiembre de 2014.

Primero, permaneció aproximadamente un año en una cárcel. Y ahora está a punto de cumplir dos años más de esa pena que le dictaron ayer, aunque presa en su casa.

La pena que le fue impuesta ahora a María Cristina Santillán -nacida en Cacharí y de 59 años- no implica que afecte el modo en que está cumpliendo por el momento dicha sanción.

Esa prisión domiciliaria, preventiva por ahora, le sería revocada en caso de que no cumpla con las pautas de conducta que la jueza Raverta le había fijado en septiembre de 2015, cuando dispuso su excarcelación para que siguiera presa en su casa de la calle San Martín de Villa Piazza Centro.

En aquel entonces, la actual titular del TOC 2 le había establecido las siguientes obligaciones: “Prestar anuencia para la constatación del personal policial que se constituya en el domicilio a los fines de llevar a cabo el contralor de la medida autorizada; y permanecer en el domicilio mencionado, no pudiendo retirarse ni ausentarse del mismo por ningún motivo”.

Dichas pautas la enfermera imputada y condenada en este juicio como autora del delito de lesiones gravísimas calificadas por el vínculo las sigue cumpliendo. Aunque desde ayer, en el marco de una pena de primera instancia consistente en esos ya referidos siete años de prisión.

 

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1 Comment

  1. Marcos

    septiembre 2, 2017 at 6:29 pm

    Los hechos previos pueden actuar como atenuantes, pero no la exculpan del delito.

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