El miércoles se conocerá la pena que una jueza le dicta al “Hermano Raúl”

FUE DECLARADO “CULPABLE” DE DOS HECHOS DE ABUSO SEXUAL

El Fiscal pidió para el manosanta, que recibía a miles de seguidores en una quinta que está en la ciudad de Bolívar, una condena a dieciocho años de prisión. El Defensor Particular, en tanto, solicitó que sea de ocho años de cárcel la sanción a imponerle al encausado por estos ilícitos. Un jurado popular concluyó que había violado varias veces a una nena y que también abusó sexualmente, aunque sin accederla carnalmente, de una mujer que se atendía con él.

Alejandra Raverta, la jueza del Tribunal 2 que interviene en este juicio con jurados. El miércoles dará a conocer la pena que le impone al manosanta declarado “culpable” de dos hechos de abuso sexual.
ARCHIVO/EL TIEMPO

Una condena a “dieciocho años de prisión” y otra consistente en ocho años de cárcel habían solicitado las partes que están interviniendo en el juicio a un manosanta que se está realizando en los Tribunales de Azul.

Los respectivos pedidos del representante del Ministerio Público Fiscal y del Defensor Particular del encausado fueron anunciados el viernes, durante la audiencia de cesura de este juicio con jurados.

A puertas cerradas, el debate había comenzado a desarrollarse en esta ciudad el martes de la semana pasada.

Después de escuchados anteayer los pedidos que hicieran el fiscal Javier Barda y el abogado Marcelo Biondi, la jueza Alejandra Raverta -del Tribunal Oral en lo Criminal 2- informó que este miércoles al mediodía dará a conocer la pena para el imputado.

De 57 años de edad, oriundo de la ciudad santafesina de Rosario y actualmente preso en la Unidad 38, el hombre sometido a este juicio con jurados donde fue declarado “culpable” de dos hechos de abuso sexual, uno de los cuales tuvo como víctima a una nena, se llama Donato Raúl Guerreño.

Un día antes a que las partes solicitaron esas penas de prisión para el manosanta, un jurado popular integrado por doce civiles declaró al “Hermano Raúl” -tal como se lo conoce- autor penalmente responsable de los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por ser un ministro de culto no reconocido y abuso sexual simple, en concurso real de acciones.

Teniendo en cuenta la calificación que el jurado popular hiciera de los hechos tratados en este debate, fue que al día siguiente el fiscal Barda y el defensor Particular Biondi formularon los respectivos pedidos de penas para el “sanador”.

Según lo que se dio por demostrado, Guerreño atendía a sus seguidores en una chacra de la ciudad de Bolívar para cuando ambos episodios por los que ahora fue declarado “culpable” sucedieron.

El más grave involucra como víctima a una menor que declaró en el debate y que para cuando los hechos ocurrieron tenía entre 11 y 13 años de edad.

Durante esos dos años (ver nota en Página 35 de esta edición) el manosanta la violó en reiteradas ocasiones, aprovechando que la menor acompañaba a su mamá a verlo. Una mujer de Tandil que después se convertiría en la denunciante de lo sucedido.

Con la excusa de convertirla en su sucesora, el jurado popular dio por demostrado que Guerreño abusó de la nena en varias ocasiones, hechos que implicaron que la accediera carnalmente.

También el manosanta rosarino que residía en Bolívar fue condenado por el delito de abuso sexual simple en el juicio que finaliza este miércoles.

Una mujer que viajaba a verlo desde Carlos Casares fue quien después se convirtió en la denunciante de esa situación, sucedida en agosto de 2012.

El pedido del fiscal Barda para que lo condenen a dieciocho años de prisión a Guerreño implicó que también le solicitara a la jueza que valorara, como circunstancias agravantes potenciadoras de esa pena, la edad que tenía la nena a la que violó, la diferencia -también en años de vida- que había entre ambos y la reiteración de esos hechos.

Además, como otra situación agravadora de la sanción a imponerle, mencionó que se tenga en cuenta la “manipulación” que sobre la menor el encausado ejercía con esa finalidad de someterla sexualmente, valiéndose de la excusa de que era su sucesora y que -en carácter de tal- tenía que transferirle “sus poderes”.

“En la audiencia de cesura pedí el mínimo de la pena, ocho años”, le dijo ayer a este diario el abogado Marcelo Biondi.

“Como atenuantes -agregó con relación a lo sucedido el viernes en el debate- las circunstancias que consideré para mi defendido fueron su falta de antecedentes penales, la condición de analfabeto, que lo hace vulnerable en lo que es educación y cultura, y la ausencia en síntomas postraumáticos en la menor”.

El dato

Por tratarse de un juicio con jurados sólo la Defensa, en este caso en particular representada por el abogado Marcelo Biondi, es la única parte habilitada a recurrir ante una segunda instancia lo que será el fallo de este proceso, cuya pena para el encausado se conocerá este miércoles, en una audiencia prevista en sede judicial para la hora doce.

EL “SANADOR” AL QUE LE RENDÍAN PLEITESÍA

Raúl Guerreño, más conocido como el “Hermano Raúl”, está detenido desde mayo del año 2016.
ARCHIVO/LA MAÑANA DE BOLÍVAR

En noviembre del año 2016, en primera instancia, el juez de Garantías con asiento en Olavarría Carlos Villamarín había elevado a debate la causa penal que el jueves de la semana pasada se tradujo en que Raúl Donato Guerreño fuera declarado “culpable” por un jurado popular.

En el juicio que por el caso se está haciendo en los Tribunales de Azul, que finalizará este miércoles con el anuncio de la pena para el “Hermano Raúl”, el veredicto de culpabilidad para el encausado surgió por unanimidad entre los ciudadanos que integraron el jurado para este proceso. Es decir, de doce votos a favor contra ninguno en contra.

De esa manera el rosarino de 57 años, detenido en Bolívar en mayo de 2016 y que actualmente está preso, fue considerado por el jurado autor de los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por ser un ministro de culto no reconocido y abuso sexual simple, en concurso real de acciones.

Dos años atrás, para cuando el Juez de Garantías elevó a juicio esta causa penal, los elementos reunidos en la instrucción que en Bolívar llevó adelante la fiscal Julia María Sebastián ya daban cuenta de la existencia de esos hechos por los que ahora Guerreño ha sido declarado “culpable”,

Por estos días privado de la libertad en la Unidad 38 -una de las unidades del Servicio Penitenciario Bonaerense situada en el complejo carcelario de la localidad olavarriense de Sierra Chica- el manosanta iba a llegar a este juicio acusado de violar en reiteradas ocasiones a una menor, a la que le decía que era su sucesora. También, de abusar de una mujer, aunque sin llegar a accederla carnalmente, víctima que había viajado desde Carlos Casares a Bolívar para atenderse con él.

Esos fueron los dos hechos por los que un jurado popular lo declaró “culpable”, durante el jueves que pasó.

Una menor, violadadurante casi dos años

En aquella resolución del Juez de Garantías, se mencionaba que los hechos donde la menor figura como víctima habían comenzado al menos” el 17 de septiembre de 2014. Y que esas reiteradas violaciones que sufrió por parte del manosanta se prolongaron hasta el 30 de abril de 2016, para cuando la chica ya tenía 13 años de edad.

Los abusos ocurrían cada vez que la madre de la menor viajaba desde Tandil a Bolívar para tratarse con el “Hermano Raúl”, ocasiones en las cuales llevaba a su hija a esas consultas donde el manosanta la recibía.

En la quinta de Bolívar donde atendía a sus seguidores -que está en la prolongación de la Avenida 25 de Mayo, entre las calles Antonio Díaz y Santa María- aquel 30 de abril del año 2016 la mujer descubrió a Guerreño manteniendo relaciones sexuales con la menor.

En esa habitación de la vivienda donde el “sanador” residía -escribió el juez Villamarín- “valiéndose de la manipulación emocional que ejercía sobre la base de sus supuestos poderes de sanación y del contexto místico en que ejercía sus actos, que lo colocaba en una situación de superioridad respecto de la niña”, llevó a cabo esos reiterados abusos.

Al inicio de aquella situación, se determinó que la nena tenía once años. Según contaría después, cuando en el marco de la instrucción de esta causa penal le sería tomada una declaración en Cámara Gesell, Guerreño le decía que “para transferirle sus poderes debía mantener relaciones sexuales” con él.

Así lo mencionó también en aquella resolución el juez de Garantías Villamarín, al ordenar la elevación a juicio de esta causa en noviembre de 2016.

Todos los abusos por los que ahora un jurado popular declaró “culpable” al “Hermano Raúl” incluyeron que a la víctima la accediera carnalmente, aprovechando que la chica -en la actualidad una adolescente que todavía es menor de edad- “no pudo consentir libremente la acción”.

De acuerdo con lo después se pudo también establecer en esta investigación penal, los abusos a la menor por parte del manosanta se extendieron por alrededor de dos años.

En su carácter de agresor, Guerreño se posicionaba desde un lugar de “supremacía o poder, derivado del ejercicio de un ministerio de culto no reconocido”, se había indicado también en la elevación a juicio en primera instancia de esta causa.

El juez Villamarín había resaltado en aquel escrito la condición del “Hermano Raúl” como ejercitante de una actividad que tiene “por preponderancia el poder de la palabra y la persuasión”.

“Si su palabra tiene llegada y relevancia para personas mayores en pleno dominio de sus capacidades, qué se puede esperar en una niña de 11 años, que advirtiendo el contexto y los poderes que se atribuía, con devotos que daban fe de ello, pudiera advertir en raciocinio que el tener relaciones sexuales con el incuso ningún poder sobrenatural podía desprenderse de ello”, concluyó el juez sobre esa influencia que Guerreño ejercía sobre la menor a la que abusaba.

Dotado de un amplio poder de convocatoria, eso implicaba que fueran a verlo personas de todas las ciudades de la zona, además de Bolívar.

Al mismo tiempo, desde siempre se lo sindicó como alguien muy vinculado al poder político y, también, a la Policía.

En el marco de la instrucción de esta causa penal, se descubrió que autoridades policiales desplegaban una red para protegerlo. Y que en ese contexto habían adulterado pruebas fundamentales para la instrucción de la causa.

Esa situación se tradujo en que jefes policiales de 25 de Mayo, Bolívar y Tandil fueran apartados de sus cargos y denunciados.

Guerreño convocaba a miles de personas que “le rendían pleitesía de sus poderes”.

La menor fue abusada, “al menos una vez al mes desde septiembre de 2014 hasta diciembre de 2015. Y desde esa fecha -cuando aún contaba con 12 años de edad- hasta la fecha de la denuncia -con ya los 13 años cumplidos- una vez a la semana los días sábados, con el pretexto que iba a ser su sucesora”, había dado también por acreditado en ese entonces -para avalar que la causa fuera elevada a juicio- el magistrado con asiento en Olavarría perteneciente al Departamento Judicial Azul.

“Tuvo que suceder la oportuna intervención de su madre, incrédula de todo lo que ocurría, para develar los vejámenes sexuales de los que su hija era víctima”, agregó el juez.

Una situación descubierta aquel mismo día de abril de 2016 en que después la mujer denunció el hecho ante la Policía de Bolívar, cuando en la habitación del inmueble ya mencionado encontró a su hija “desnuda en la parte inferior” y a “su agresor con los pantalones bajos”.

Tenía once años de edad la víctima cuando, por primera vez, se topó con Guerreño, teniendo en cuenta esas consultas que su mamá comenzó a hacerle al “sanador” por problemas de salud que tenía.

En aquel entonces la chica -contaría después- observaba el método que el declarado “culpable” de este caso de abuso sexual agravado tenía para “curar”, por medio de “la imposición de manos”.

Conforme el tiempo pasó, la relación de confianza que fue estableciendo con la nena, basada en esas visitas que habitualmente hacia su mamá al “sanador”, derivaron en que se entablara entre ambos un vínculo perverso.

Así, mientras afirmaba que la niña era su sucesora, comenzó a decirle que para pasarle sus poderes tenía que mantener relaciones sexuales con ella.

Para cuando esos hechos ocurrían el manosanta rosarino había empezado a viajar con la menor a diferentes lugares.

Esa situación puede observarse, por ejemplo, en una foto publicada en un portal de noticias de Ayacucho, donde se lo ve a Guerreño en aquella ciudad rodeado de sus seguidores. Una imagen donde también aparece la nena de la que abusaba sexualmente.

El otro hecho  

Una mujer, mayor de edad, que visitaba también al “Hermano Raúl” se convirtió en la otra de las víctimas de estos hechos de abuso sexual por los que la semana pasada el manosanta fue declarado “culpable” en los Tribunales de Azul.

En aquella resolución, a través de la cual el juez de Garantías Villamarín elevó en noviembre de 2016 a juicio este sumario, se mencionó que ese hecho ocurrió el 11 de agosto de 2012.

El lugar donde Guerreño recibía a sus seguidores en Bolívar se convirtió en el escenario donde, “valiéndose del contexto místico que le daba a sus actos y de la creencia en sus poderes de sanación que tenía”, esa mujer fue víctima de un caso que a escala penal fue considerado como abuso sexual simple.

A esa mujer la abrazó -según se señala en aquella resolución- y la mantuvo sujetada, “no obstante la oposición” que ella demostraba a esa actitud del “Hermano Raúl”.

Según se mencionó, “abusó sexualmente de ella procurando besarla en su boca y hacer que le tocara su pene, que se lo exhibía desnudo de entre sus ropas”.

La mujer, aquel día en que había viajado desde Carlos Casares a visitar al manosanta, pudo huir y después terminó también denunciando lo sucedido.

“Tranquila, caíste en los brazos de Raúl”, relató la víctima de este hecho que el manosanta le dijo aquel día.

“Te hace falta esto, te hace falta amor. Yo te voy a dar el amor que no te supieron dar”, refirió también la víctima sobre lo que aquella tarde Guerreño le expresara, una situación a través de la cual -admitiría la mujer- “me sentí violada, me sentí sucia, que él me avasalló sexualmente…”.

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