OPINIÓN

El modelo agroexportador no es compatible con la “pobreza cero”

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Escribe:Alejandro Raúl Lozano. Congresal provincial del PJ

La producción de trigo en Argentina ocupa el 3° lugar del complejo oleaginoso cerealero, detrás de la soja y el maíz. La producción primaria involucra alrededor de 30.000 productores, el 93% son pequeños y medianos (producen hasta 800 toneladas por campaña) y aportan el 44% de la cosecha. El otro 7% de los productores genera el 56% restante.

El consumo interno, se mantuvo estable durante la última década (6 millones de toneladas: 90 kg/Hab/año). Funcionan en el país alrededor de 171 molinos harineros con una capacidad de molienda cercana a los 7 millones de toneladas por año. El 70% de la harina se destina al pan tradicional, el 10% para harina fraccionada de consumo familiar, y el 20 % a la industria (pastas alimenticias, galletitas y pan industrial).

Recientemente, el gobierno informó a través del Ministerio de Agroindustria de la Nación, que el comercio exterior de trigo crecería notablemente este año. Esperando un saldo exportable de aproximadamente 10 millones de toneladas, lo que significa un 15% más que durante la campaña 2015/16 cuando se exportaron 8.517.698 toneladas.

Hasta enero último cinco compañías explicaban el 68 % de la exportación del cereal, en orden decreciente: Nidera (COFCO), Cargill, Bunge, LDC y Asociación de Cooperativas Argentinas. Los registros aduaneros correspondientes a las exportaciones de trigo indican que en los meses de diciembre de 2016 y enero-febrero de 2017 se declararon ventas externas del cereal por 4,64 millones de toneladas, cuyos principales destinos fueron: Brasil, Vietnam, Bangladesh, Argelia, Tailandia, Kenya, Chile y Omán.

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El pan nuestro de cada día    

Ante tan buenas noticias acerca de la producción y comercialización del trigo, debería ser lógico pensar que el pan de los argentinos esté con picos de consumo y a precio más que accesible; Pero esto no sucede y paradójicamente en las dos provincias que mayor producción de trigo presentó esta campaña (Córdoba y Buenos Aires), el sector industrial de panadería confirmó que el precio del kilo de pan subió a 50 pesos desde el lunes 20 de febrero de 2017.

La Federación Argentina Industrial de Panaderos y Afines, plantea que hubo un 40% de aumento en los costos de producción y una caída del 20% en las ventas. En ello justifican la necesidad del aumento: “Ahora, el precio promedio del kilo de pan es de 40 pesos, pero tenemos que llevarlo sí o sí a un nivel más cercano a los 50 pesos. La situación es caótica”, dijo Majori, presidente de la Federación Industrial Panaderil de la provincia de Buenos Aires. El dirigente también sostuvo que la industria está pasando por “un momento caótico” y que “prácticamente se compara con el 2001”. “Muchas industrias formales están empezando a despedir personal y muchos lugares, como dicen en los barrios, pasan a ser clandestinos” (www.infocampo.com.ar/advierten-que-el-pan-subira-15-y-el-kilo-pasara-a-costar-cerca-de-50/).

Para Gerardo Di Cosco, titular de la Asociación Industrial de Panaderos Rosario: “Es preocupante que la gente no pueda comprar pan. Históricamente nuestra industria jamás expulsó mano de obra. Hoy hay panaderías que están echando personal y redujeron horas extras, hay cerca de un 20% menos de personal”. Aseguró que los tarifazos lo “perjudicaron mucho”: “Hay casos de hasta un 500 o 600% de aumento en la luz y gas. Eso se suma a la gran caída del consumo con un mercado interno retraído.  La gente está resignada, viene con el mismo dinero y lleva menos productos.  En los barrios es donde más se siente la caída de las ventas.  Los empleados se quedaron sin trabajo, cerraron fábricas, y entonces no pueden comprar”, concluyó Di Coco (www.elciudadanoweb.com/es-preocupante-que-la-gente-no-pueda-comprar-pan). En nuestra ciudad, el panorama es aún más sombrío, según Miguel Castro, Delegado Regional de la Federación Panaderil de la Provincia de Buenos Aires “Las ventas cayeron entre un cuarenta y un cincuenta por ciento” (El Tiempo, 12 de febrero de 2017)

Según la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina, para febrero de 2017 el trigo, solo representa el 10% del precio del pan, “Los demás, se aplican en las etapas de molinería y panadería: 21% por impuestos, 32% de mano de obra y 37% de otros costos y utilidad”.  Si para hacer un kilo de harina se necesitan: 1,4 kilos de trigo (en promedio) y para hacer un kilo de pan se necesitan: 0,90 kilos de harina (en promedio). Para hacer un kilo de pan se necesitan alrededor de 1,26 kilos de trigo. Hoy con $3,27 se compra el trigo necesario para hacer un kilo de pan (ya que el kilo de trigo vale $2,60). Pero en el mostrador se paga 50$ desde el 20 de febrero (www.clarin.com/ieco/confirman-pan-subira-50-lunes).

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La leche de los peques  

Entre el 2010 -2015, la producción de leche en la Argentina, creció a una tasa del 8,8% anual, alcanzando una producción de 11.216 millones de litros en el año 2015. Aproximadamente el 80%, se destinó al consumo interno, 200 lts/hab/año en 2015 (50 lts por sobre el parámetro recomendado por Naciones Unidas) y el 20% a la exportación.

La producción primaria está distribuida en más de 10.000 tambos, coexistiendo unidades de diferentes tamaños y modelos tecnológicos de producción. El promedio de las explotaciones tamberas es de 195 has y un rodeo medio de 175 vacas. El 58% de estos productores obtiene sus ingresos únicamente de la actividad lechera, siendo el estrato que más familias contiene.

El 18% de las empresas dedicadas a la industrialización se aprovisionan del 78 % de los tambos y del 85% de la producción lechera. Estas empresas, procesan más de 50.000 lts. diarios y utilizan estrategias multiplanta y multiproducto. En los estratos inferiores (menos de 50.000 litros diarios), se encuentran las micro, pequeñas y medianas empresas que representan el 82% del total, se abastecen del 22% de los tambos y elaboran solo el 15% de la leche cruda, sus productos son consumidos en el mercado interno y la baja del poder adquisitivo de los argentinos afecta directamente en sus economías.

A partir de diciembre de 2015, la devaluación y quita de retenciones al maíz produjeron un impacto negativo en la producción lechera. El precio del maíz se incrementó un 81% de octubre a diciembre de 2015, en contraste con el marginal incremento del 3% en el precio de la leche.  Dada la relevancia de la alimentación en la estructura de costos primarios (la alimentación representa el 51% sobre el gasto directo total), la relación entre el precio de venta de la leche cruda y el precio del maíz resulta un indicador importante de la economía del sector. En junio del año 2015 con un litro de leche se podía comprar 3,37 kg de maíz, hacia febrero de 2016 esa relación había bajado a 1,25.  En febrero de 2017 al productor se le paga $4,52 el litro, mientras que el maíz cotiza en Rosario a $2.445 la Tn, es decir que con un litro de leche se compran 1,84 kilogramos de maíz.

El precio en góndola de las marcas líderes es de 22 $ por litro de leche fluida.

La implementación inadecuada de políticas sectoriales y macroeconómicas determinó la mayor caída interanual de los últimos 50 años en términos de producción primaria, 14,2 %. El consumo de leche fluida cayó 19 % en 2016, el de leche en polvo se derrumbó un 47 % y el de quesos de pasta blanda (muzzarella, cremosos, etc) un 13,5 % en la comparación interanual. El consumo de lácteos retrocedió a los niveles de la gran crisis de 2001.

Lamentablemente la noticia, triste de por cierto, no es que se incrementaron los saldos exportables sino la drástica caída del consumo de estos dos pilares de la alimentación en las familias argentinas.

El camino hacia la Pobreza Cero, prometido por Mauricio Macri, parece no contemplar el pan en la mesa de los argentinos, ni a la leche como alimento base para la niñez. ¿Qué lugar ocupa la alimentación en el concepto de pobreza para Cambiemos? Las improvisadas políticas ejecutadas por el actual gobierno, dejan a millones de familias inermes a las reglas del mercado. La raíz del problema no está en la producción, ni en la industrialización, ni en la comercialización. El problema son las políticas macroeconómicas que golpean a los pequeños productores, estrangulan a las pequeñas y medianas empresas y asfixian a los consumidores en beneficio del complejo agroexportador primario. Como en todas sus políticas de gobierno, Macri y Cambiemos benefician a los poderosos con el sacrificio de los humildes. “El país del trigo y de las vacas” como gusta decir la aristocracia terrateniente argentina, tiene el pan y la leche más caro de la región.

 

FUENTES: Ministerio de Agroindustria de la Nación, Subsecretaria de Mercados Agropecuarios, Federación Argentina Industrial de Panaderos y Afines, Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina, Bolsa de Comercio de Rosario (Cámara Arbitral de Cereales),CANPO “Corriente Agraria Nacional y Popular” (“Mandanos el Ángel del Pan” y “Gobierno mala leche”), diarios digitales Clarín, El Tiempo, Elciudadano.web, Infocampo.com

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