CURSO EN AZUL

“El motocross es un deporte de la cintura para abajo”

Jorge Martin, un buen sinónimo de motocross en Argentina y fronteras afuera. Llegó a Azul por tercera vez.Dice Martin: “Los pilotos siempre están con ganas de mejorar. A mí me da mucha satisfacción verlos cómo van avanzando, cómo van progresando”.
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Dice Martin: “Los pilotos siempre están con ganas de mejorar. A mí me da mucha satisfacción verlos cómo van avanzando, cómo van progresando”.

“Es como andar a caballo”. Jorge Martin habló con EL TIEMPO a poco de haber iniciado el curso de instrucción de manejo en la pista de motocross municipal, contactado por la Asociación Azul MX ATV. El instructor, en el breve encuentro con este medio, habló del aspecto primordial en el control de una moto. 

Cuando cronista y fotógrafo arribaron a la pista de motocross, promediando la mañana de sábado, Jorge Martin comenzaba a trazar círculos, ochos y óvalos ante un grupo de pilotos que, sobre sus motos, tomaban imaginarias notas de lo que el jerarquizado instructor plasmaba entre aceleradas y frenajes.

Pocos grados sobre cero en la mañana, sensación que en el predio municipal (mismo que alberga al óvalo de ciclismo) cotizaba un poco más. Este “pionero del motocross en Argentina”, como él mismo se define, está llevando a cabo su tercera visita a la ciudad, plasmando un curso de dos jornadas que en el escueto diálogo con EL TIEMPO se encargó de describir.

José Gabriele y Germán Fosatti, dirigentes de la Asociación Azul MX ATV, tienen todo que ver en la gestión (y accesorios) de la presencia de Martin en el trazado del oeste local. Además de ofrecer unos harto oportunos mates, ambos destacaron la notoria oportunidad formativa que la entidad azuleña ofrece a los pilotos lugareños y de la zona, la posibilidad de atender a observaciones de un formador de formadores. A la vez, y modificando el rictus, los dos lamentaron la falta de apoyo (en muchos sentidos) que la Azul MX-ATV debe sobrellevar.

Excusado por unos minutos ante sus ocasionales alumnos y alumna, por así llamarlos, Martin se dispuso a la conversa con este medio. En la charla, el instructor barilochense de casi 60 años trazará un curioso paralelo (al menos para los no ‘motocrossistas’) con la equitación, dado que tanto al comando de una moto como a las riendas de un caballo, “son más importante las piernas que los brazos, es un deporte de la cintura para abajo”.

 

–¿De qué aspectos centrales se nutre este curso que ha comenzado a brindar en Azul?

–Es un curso para todos los niveles de manejo y se basa en las técnicas de manejo de conducción de manejo de una moto de motocross o de enduro, que es algo similar, y se aprende lo que es posición de manejo, el uso de los controles, lograr una buena conexión con la moto para que la moto, el piloto y la pista sean una sola pieza.

 

–No obstante el uso lógico de la pista, ¿el curso también se desarrolla desde lo teórico?

–Hay mucha parte teórica, donde el alumno pone la moto sobre un banco, la fija allí y sobre la moto va viendo cómo son los movimientos que tiene que hacer después: cómo van los brazos, cómo trabajan las piernas. El motocross es un deporte donde son más importante las piernas que los brazos, es un deporte de la cintura para abajo, como la equitación. Las piernas son un 70 por ciento y la parte superior del cuerpo se debe relajar lo máximo posible. Es como andar a caballo.

 

–Se contrapone lo que dice a cierta consideración, no muy formada tal vez, que otorga toda la preponderancia a la utilización de los brazos

–Claro, pero no. Es exactamente igual que jinetear, como para un gaucho en Jesús María, es piernas. Eso es importante de remarcar en el curso, que la moto se maneja con las piernas y no con los brazos. Los brazos se utilizan para el uso de los controles y el equilibrio, pero toda la fuerza está abajo. Por eso que el motocross se maneja todo parado sobre los pedalines.

Son ejercicios que hacemos, primero sentado, después de pie y luego en forma regular. Y siempre arrancamos en tres etapas: primero con la moto en el banco, posición estacionaria; luego la moto en el plano, haciendo ejercicios como el óvalo y círculo; y finalmente en la pista vamos a aplicar una o dos técnicas por vez y, ya el último día, técnicas de salto, cómo perderle el miedo al salto.

 

“El hombre es más importante que la máquina”

 

–Si bien el énfasis se pone en los aspectos deportivos, ¿la seguridad también termina siendo un contenido del curso?

–Sí, por supuesto. El motocross es un deporte de riesgo, hoy las motos son muy potentes y el piloto, además de la técnica, necesita una muy buena preparación física.

Es un deporte donde el hombre es más importante que la máquina; es unos de los pocos deportes motor donde esto pasa, incluso más que el motociclismo en la pista, como el Moto GP. En Moto GP, una moto mal puesta a punto y Valentino Rossi sale octavo, y con la moto bien gana. En motocross no es así, el motocross es el piloto.

 

–A pesar de que el curso recién se inicia, ¿qué impresión ha obtenido del grupo de pilotos con los que está trabajando? Con la asociación azuleña no es la primera vez que se vincula.

–Con los chicos de la asociación muy, Germán y José, me tratan muy bien. Esta es la tercera vez que vengo a Azul. Y los pilotos siempre con ganas de mejorar. A mí me da mucha satisfacción verlos cómo van avanzando, cómo van progresando. Recién hemos comenzado, queda mucho curso por delante.

 

SE HACE CAMINO AL INSTRUIR   —

Martin ofrece una sinopsis de su personal derrotero desde que se acercó al deporte, siendo el motocross al cual se lo vincula rotundamente por su carácter de pionero y por la dedicación que ha sostenido. También es muy admirador del boxeo, otra pasión que incluso ha llegado a mixturar con la instrucción en torno a las motos.

 

–Jorge, usted llega a Azul como instructor, el formador. Pero es alguien que continuamente también se instruye, incluso fuera del país. ¿Cómo se desarrolla su actualidad en ese sentido?

–Un poco mi historia te la hago resumida. Soy uno de los pioneros del motocross en Argentina. Este año cumplo 59 años y arranqué a los 16, llevo más de 41 años en el deporte. Y en el año 99 me fui a Estados Unidos para hacerme instructor de motocross en una de las escuelas más prestigiosas de ese país, la escuela de Gary Semics MotoCross School. Hoy ya con 19 años de instructor, soy maestro de maestros, estoy formando instructores en el mundo; estuve en España este año y el año pasado también. Y recorriendo la Argentina siempre. Vengo de una gira muy larga que arrancó con Calama, en Chile, Ushuaia, de viajé a España, estuve en las Islas Canarias y Andalucía; luego volví a Argentina; estuve en Escobar, Buenos Aires, Río Cuarto, de ahí a San Juan, luego a Tupungato, San Rafael y desde allí a Olavarría, entrenando a esta estrella del motocross argentino que es Manu Torrado, el niño olavarriense. Y ahora estoy en Azul. Como verás…

 

–Un abocado viajero. ¡Le gustan las distancias!

–¡Uh! Sí. A mi esposa no le gusta tanto, ¡porque no ve nunca! (se ríe).

 

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