El Norte es casi igual al Sur

Esta aseveración se refiere a la similitud de las problemáticas que subsisten en varios de los barrios comprendidos en esos puntos cardinales de la ciudad. EL TIEMPO estuvo ayer visitando Villa Piazza Norte y el barrio Urioste. En esos sectores de Azul, los vecinos deben convivir a diario con inconvenientes parecidos, a pesar de la distancia que separa una zona de la otra. 

El pésimo estado de las calles. Problemáticas comunes en el Barrio Urioste y en Villa Piazza Norte.  


Por Javier Ciappina
jciappina@diarioeltiempo.com.ar
Un sabor amargo en la boca. Poder hablar se hacía difícil. La necesidad de tomar agua se volvía inevitable. Tierra, tierra y más tierra. Ese fue el sabor que quedó después de realizar una recorrida por los barrios Urioste y Villa Piazza Norte.
Distintas zonas de la ciudad, bastante alejadas entre sí, pero con problemáticas que se emparentan al momento de generar inconvenientes a los vecinos que residen en esos sectores de la ciudad.
Perdiendo el Norte en Villa Piazza 
A Villa Piazza Norte ingresamos por calles de asfalto, razón por la -cual más allá de alguna rajadura en el gris del pavimento- nuestro acceso al barrio no tuvo mayores inconvenientes. Aún, el conductor del automóvil que nos acompañó en esta recorrida sonreía, bromeaba y dialogaba fluidamente. Todavía, los amortiguadores del coche y el lavado del vehículo no eran parte de sus preocupaciones del día.
Cuando dejamos atrás el asfaltado, el panorama comenzó a cambiar.
La primera medida a tomar fue la de levantar las ventanillas, ya que el “piloto” empezó a cuestionarse la decisión de haber aceptado ser parte de la visita. La tierra, a partir de ese momento, fue una constante (aunque no por eso agradable) compañera de viaje.

Terrenos baldíos en condiciones deplorables sobran en Azul. En las zonas recorridas ayer por el TIEMPO hay como para exportar. 


Para nosotros fue una problemática que duró algunas horas. Para la gente, en cambio, es una cuestión con la que deben lidiar a diario. Puertas y ventanas cerradas para evitar el polvillo. Cuando pasan dos o tres vehículos juntos, hasta tomar aire se vuelve dificultoso. Y ni se te ocurra ser alérgico o tener algún problema respiratorio, porque ahí te quiero ver…
El estado de muchas de las arterias de tierra en VPN también es calamitoso. Y digo también porque en gran parte de la ciudad el escenario se repite. Es por eso que en la agenda de todas las entidades barriales, entre los primeros pedidos figura: “Pavimentación”.
En ese contexto es que la calle Lamadrid, en varios tramos, es ideal para una competencia de destreza competitiva. Hay baches distribuidos en toda la extensión de la arteria, razón por la cual hay que tener una “muñeca” más que notable, no para evitar los pozos sino para esquivar algunos. “Y eso que han estado trabajando”, aclaró el chofer. “Estaba mucho peor esta calle”, remató la frase el virtuoso conductor, mientras le elevaba oraciones a “San Amortiguador”.

El de los baldíos abandonados a la buena de Dios es otra de las cuestiones a tener en cuenta en Villa Piazza Norte (en otros barrios también pero…¿está de más aclararlo?). Estos terrenos en condiciones paupérrimas son caldo de cultivo de numerosos inconvenientes para quienes habitan en sus inmediaciones: roedores, alimañas, insectos (lo que deviene en enfermedades, malestar, fastidios, disgustos). Claro que también estos lugares son una “tentación” para los afiliados al Club (Anti) Social Me Importa Un Comino La Convivencia Comunitaria, quienes lo ven como un espacio ideal para darle rienda suelta a la desvergüenza y la irresponsabilidad, arrojando allí todos los desperdicios que producen en sus hogares.
Asimismo, es llamativamente preocupante la situación en la que está una de las veredas laterales de la ex Curtiembre Piazza. Imposible transitar por ella. “Parece el Amazonas”, acotó el conductor, quien ya estaba resignado a asumir las consecuencias de la recorrida en su vehículo. Es inevitable tener que caminar por la calle en ese sector, con los riesgos que eso conlleva.

Sobre calle Leyría, el edificio del Instituto de Menores “Leopoldo Lugones” el pasto ha alcanzado dimensiones más que considerables.   


En el Sur también existen…los problemas
Sin ánimo de contradecir a Ricardo Arjona, en Azul el Norte y el Sur tienen muchas similitudes. Por lo menos en varios de los barrios que se encuentran comprendidos en esos puntos cardinales. Y eso pudimos comprobarlo girando el timón y poniendo dirección al barrio Urioste, donde las problemáticas no difieren demasiado a las cuales deben hacerle frente a menudos los vecinos de Villa Piazza Sur.
En esa zona de la ciudad, las calles también están pidiendo a gritos un mantenimiento apropiado. Y si no son las calles las que lo piden; son los azuleños que viven en esa barriada o quienes deben transitar por el lugar. Y lo hacen a gritos también. Y no de júbilo precisamente.
“El regador pasa a la tardecita, cuando ya estuvimos todo el día limpiando y limpiando”, aseguró una señora que regresaba de hacer los mandados. Junto con ella había un hombre dialogando, quien precisamente argumentó que ese vehículo municipal, que tanto alivio les genera a los lugareños, “riega más que nada las calles por las que transita el colectivo. Después, poco y nada”.
Ese mismo vecino fue quien expresó que la calle Leyría, “al ser una de las que está parejita” muchas motos y automóviles la utilizan como si fuese “una pista de carrera”.
Por esa razón es que la velocidad con la cual transitan muchos vehículos por la zona, es una de las preocupaciones que más ha aumentado en el último tiempo entre quienes allí tienen sus viviendas.
El desalentador paisaje que circunda a varios de terrenos abandonados por sus dueños (si es que no son fiscales) en esa zona de Azul es idéntico al descripto con anterioridad al hacer alusión a la visita a Villa Piazza Sur. Los inconvenientes que allí tienen su génesis también son iguales.
El sector del Instituto de Menores “Leopoldo Lugones” que se encuentra por calle de tierra tampoco difiere de lo más arriba mencionado. No es una selva, pero sí un montecito.
Poner el carro a marchar 
Atender las muy evidentes y variadas problemáticas que subsisten en las distintas zonas de la ciudad tiene que ver con mejorar las condiciones de vida de los azuleños y disminuir las consecuencias negativas que atentan contra ella.
En esa dirección hay que poner proa, avanzando paso a paso pero de manera firme y constante y no solamente cuando al vecino se lo ve como una mercancía; cuando un voto lo puede todo (o casi todo), hasta hipotecar las palabras con promesas incumplidas. Si el carro va marchando, con el tiempo los melones se van a ir acomodando. Pero las soluciones tienen que llegar a mediano y largo plazo, aunque también a la brevedad. Y tienen que ser concretas y perdurables en el tiempo; no parches para paliar el momento.

La paupérrima situación en la que se encuentra una de las veredas laterales de la ex Curtiembre Piazza hace imposible que la gente pueda transitar por ella.


 

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