FRIGORÍFICO META AZUL

El OPDS ordenó apagar la cámara e informó que la sala de máquinas estaba clausurada desde agosto

 

Por la mañana, un técnico especialista puso en marcha la cámara frigorífica, que se apagó sola y luego de ser encendida nuevamente tuvo dos pérdidas de amoníaco. Mientras intentaba solucionar esto, llegó al establecimiento gente del OPDS que determinó que debía apagarse por no cumplir las condiciones de operatividad. Además, la sala de máquinas había sido clausurada por ese Organismo en agosto del año pasado, según informó Roberto Smith, dirigente del Sindicato de la Carne. Pese a eso, el Frigorífico Meta Azul siguió funcionando como si nada. “Estuvimos trabajando sobre una bomba de tiempo”, dijo el gremialista al tomar conocimiento de la clausura. Hoy se desarrollará una audiencia en la delegación local del Ministerio de Trabajo.

 

Acompañado por la policía, a media mañana de ayer llegó al frigorífico el técnico que puso en funcionamiento la cámara que luego sería apagada por orden del OPDS. NACHO CORREA
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Acompañado por la policía, a media mañana de ayer llegó al frigorífico el técnico que puso en funcionamiento la cámara que luego sería apagada por orden del OPDS. NACHO CORREA

Otra larga jornada vivieron ayer los trabajadores del Frigorífico Meta Azul que concluyó -luego de varias idas y vueltas- con el apagado de las máquinas que dan frío a la cámara que habían sido puestas en marcha por la mañana. La orden la dieron los inspectores del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible -OPDS- que detectaron no sólo la falta de condiciones de seguridad y salubridad, sino también que desde agosto la sala de máquinas había sido clausurada por ese mismo organismo por no cumplir los requisitos mínimos.

En medio de este panorama, los 180 empleados de la firma aguardan la audiencia que esta tarde tendrá lugar en la delegación local del Ministerio de Trabajo. Ese encuentro que fue solicitado por el empresario a cargo del frigorífico, Marcelo Celeste, quien les debe cuatro quincenas, los aguinaldos y otras bonificaciones acordadas el año pasado. Lo que esperan los trabajadores es que Celeste se presente con una oferta de pago concreta -y que la cumpla- para así poder superar este conflicto que él mismo generó por no cumplir con sus obligaciones.

Dos pérdidas, una clausura y el apagado de la cámara

Para contextualizar lo que sucedió ayer en el Frigorífico, caber recordar que el domingo la fiscal Laura Margaretic llegó a la planta con la intención de dar cumplimiento a lo dispuesto por el juez de Garantías Federico Barberena de ingresar al establecimiento y conectar la cámara frigorífica. Pero ante la ausencia del operario encargado de esa tarea y la falta de un electricista, hicieron que la medida no pudiera llevarse adelante. De esta manera, la fiscal decidió suspender la diligencia hasta ayer, advirtiendo además que se convocaría al ingeniero de la planta y que se llamaría a gente del OPDS para controlar las condiciones de seguridad y salubridad. Es que desde el gremio de la Carne se venía advirtiendo la peligrosidad de la situación y se denunció que por la rotura de dos bombas, las cámaras se están refrigerando con una manguera y un ventilador, además del riesgo real por la pérdida de amoníaco de las máquinas.

Ayer lunes por la mañana, un técnico especializado que llegó a la planta acompañado por personal policial puso finalmente en marcha los compresores que le proporcionan frío a la cámara. Pero a los 45 minutos se apagó sola. Al volverlas a encender, tuvieron dos pérdidas de amoníaco. En ese momento, ya había arribado al establecimiento personal del OPDS y de la Policía Ambiental. Los primeros fueron quienes determinaron que debían apagarse, informando además que la sala de máquinas del frigorífico había sido clausurada por ese mismo Organismo en agosto del año pasado por no estar en condiciones de operar.

Sin embargo, Meta Azul continuó funcionando. Y acá no sólo le cabe responsabilidad al empresario Marcelo Celeste, sino también al OPDS por no controlar que lo que dispone se cumpla.

En Azul ya es conocida la historia de ese Organismo. Lo mismo hizo con el basural EcoAzul. En mayo del año pasado una inspección intimó al entonces intendente José Inza a que saneara el lugar y lo cerrara, pero se quedó sólo en eso. Nunca controló que se cumpliera la intimación y lo que vino después es conocido por los azuleños… el basural fue a peor.

La historia se repite con Meta Azul. En agosto clausuró la sala de máquinas pero nadie hizo un seguimiento de control y el frigorífico siguió poniendo en riesgo la seguridad de los trabajadores y de la comunidad.

“Estuvimos trabajando sobre una bomba de tiempo”

Al dialogar con este diario, Roberto Smith -representante del Sindicato de la Carne- señaló que el domingo la fiscal dispuso suspender el encendido de la máquina hasta ayer, “así que vino la policía con un técnico y la puso en marcha”.

Pero a los 45 minutos “se paró sola por falta de aceite y la volvió a arrancar”.

Mientras estaban en eso, “llegó gente del OPDS y de la Policía Ambiental, que estuvieron mirando todo. Justo cuanto estaban en eso hubo una pérdida de amoníaco. Lo acomodaron y siguieron dando frío, pero hubo otra pérdida más”.

Mientras monitoreaban estos pasos, “charlando, un hombre de la OPDS nos dijo que la sala de máquinas del frigorífico estaba clausurada desde agosto, por lo que no podía funcionar. Estuvimos trabajando arriba de una bomba de tiempo”.

En este contexto, la OPDS “ordenó apagarla y que no se vuelva a prender. Se lo trasmitieron a la Fiscalía y ésta ordenó que se pare todo”.

Con estos resultados, Smith remarcó que “se comprueba que era cierto lo que decíamos nosotros: que estábamos preservando la salud de los trabajadores apagando la máquina”.

El paso próximo es asistir a la audiencia que tendrá lugar hoy en la delegación local del Ministerio de Trabajo.

Al respecto, dijo que “veremos lo que sucede. Como la audiencia la pidió él (refiriéndose a Celeste, a quien muy rara vez Smith llama por su nombre y apellido), tiene que hacer un ofrecimiento” que permita superar el conflicto y, luego de hacer las adecuaciones necesarias, puedan volver a trabajar.

Yendo a los números, Marcelo Celeste le debe a cada uno de los trabajadores aproximadamente 20.000 pesos. Multiplicándolo por los 180 empleados, son 3.600.000 pesos los que tiene que desembolsar para cumplir con sus obligaciones. A juzgar por las expectativas que el empresario generó cuando vino a Azul de la mano del gobierno anterior, es una cifra que no debería suponerle tantos “contratiempos” como los que tiene.

A su vez, en la cámara que ayer fue apagada nuevamente, hay 14 toneladas de carne que aún no se han perdido y que representan para los trabajadores “la garantía que tenemos para poder cobrar”, sostuvo Smith, quien por último ratificó que siguen con la medida de fuerza que vienen llevando adelante.

 

MALESTAR POR LA PRESENCIA DE UN TÉCNICO EN LA PLANTA

Anoche se generó una situación polémica en la planta donde los trabajadores de Meta Azul están acampando. El origen de la misma fue que, de acuerdo a lo manifestado por los propios empleados, un técnico enviado por el empresario Marcelo Celeste habría ingresado a las instalaciones y habría estado dando frío a la carne guardada en la cámara por más tiempo que el acordado con la fiscal Laura Margaretic, situación que fue interpretada por los trabajadores como un incumplimiento por parte de la funcionaria judicial. “Pidió tres horas y media, le dimos cuatro, pero hace siete que está el tipo adentro”, se quejaron los empleados.

Sobre el mismo tema, el secretario de Protección Ciudadana de la comuna, Ezequiel Merlino, llevó tranquilidad a los trabajadores al remarcar que “la máquina, durante la noche y mañana va a permanecer apagada” y agregó por último que “la cámara donde esta guardada la carne, en el interior del frigorífico, se encuentra clausurada”.

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