EL PAPA “MALVINERO” QUE INCOMODA A LONDRES

Algunos gestos y palabras del papa Francisco son, o han sido interpretados, como políticamente incorrectos. La trayectoria y coherencia del pontífice argentino frente a la causa Malvinas no son la excepción a esta regla, pero incomodan a Londres.

Expresiones utilizadas por Jorge Bergoglio respecto a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, aunque desde una posición pacifista y de resolución de conflictos mediante el diálogo y la vía diplomática, al menos han irritado la flemática postura británica.

Términos como “usurpación”, “ese suelo, que es argentino”, “son nuestras” o “hijos de la Patria que salieron a reclamar lo que es suyo”, en boca de Bergoglio, sacaron de quicio a los funcionarios del Foreign Office, que presentaron quejas formales al Vaticano tras la elección pontificia del argentino.

Las afirmaciones que Bergoglio hizo cuando era arzobispo de Buenos Aires también obligaron a aclarar que el Vaticano mantendrá la posición neutral “histórica” ante el diferendo entre Londres y Buenos Aires.

No menos ruido diplomático provocó en agosto de 2015 que el Papa posara, tras una audiencia general en el Vaticano, con un cartel con la imagen de las islas y la leyenda: “Es tiempo de diálogo entre Argentina y Reino Unido por Malvinas”.

La fotografía instando al diálogo binacional fue aplaudida por la entonces presidenta Cristina Fernández, quien subió la imagen a su cuenta de Twitter, sin hacer más comentarios.

El Vaticano minimizó el gesto papal que fue tapa de los diarios del mundo, y provocó el enojo de los habitantes de las islas que en un referéndum de 2013, poco antes de la elección pontificia de Bergoglio, decidieron seguir bajo el status político de territorio de ultramar de Londres.

En política nada es casual. Tampoco los gestos de Francisco. Ni siquiera que un grupo de ex combatientes en el conflicto bélico de 1982 lo considere “el Papa malvinero”.

No es casual que haya sido el cura villero José María “Pepe” Di Paola, hombre de confianza y protegido de Bergoglio, quien viajó recientemente a las islas para rezar por la paz y el diálogo, junto a referentes de los derechos humanos interesados por el trabajo de reconocimiento de 123 de los 634 soldados caídos que yacen en el archipiélago austral y aún no fueron identificados.

El sacerdote presidió una misa, encabezó una oración ecuménica y llevó una imagen de la Virgen de Luján en el cementerio de Darwin, para reemplazar otra que había sido dañada en un acto vandálico.

Tampoco es casual que la difusión de la película “Soldado argentino sólo conocido por Dios”, que se estrena el jueves, haya recaído en La Machi Comunicación para Buenas Causas, la misma agencia de publicidad a la que Francisco le confió la producción de “El Video del Papa” que se difunde mensualmente con sus intenciones.

Bergoglio ha mantenido en estos 35 años una postura coherente de cercanía con los ex combatientes de Malvinas, aún después de llegar a la Cátedra de Pedro.

En Buenos Aires, presidió misas en la catedral, rezó por los caídos y se acercó al campamento TOAS instalado en Plaza de Mayo por veteranos de guerra que reclaman por sus derechos.

En el Vaticano, Francisco dedicó tiempo extra a un grupo de ex combatientes que participó de una audiencia general, a los que exhortó a “seguir trabajando por la paz”.

El Papa evitó interferir en la política exterior de su país natal, pese a que predica siempre sobre la necesidad de tender puentes, y a que la ex presidenta le pidió su mediación para que Londres acepte sentarse a negociar la soberanía del archipiélago. El tema Malvinas no estuvo en la agenda de la audiencia que el presidente Mauricio Macri mantuvo con Francisco el 15 de octubre de 2016, en momentos en que crecía la preocupación gubernamental por los ejercicios militares que Gran Bretaña anunció que realizaría en Malvinas.

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