RECORRIDA POR  SAN MARTÍN DE PORRES Y VILLA GIAMMÁTOLO

El pésimo estado de las calles de la ciudad desconoce de puntos cardinales

En esos barrios de Azul, como en otros tantos, las paupérrimas condiciones de las arterias generan significativos inconvenientes a los vecinos de la zona y también a quienes transitan por el lugar. Un nuevo reflejo de las marcadas deficiencias en la estructura vial local.

Las quejas de los vecinos se relacionan fundamentalmente con la manifiesta falta de mantenimiento de las calles. La gran cantidad de baches que ocupan gran parte de las calles ponen en alerta a todos aquellos que transitan por el lugar y sacan a la luz el muy mal estado de la estructura vial local. EL TIEMPO recorrió ayer los barrios San Martín de Porres y Villa Giammátolo, donde quedó en evidencia las preocupantes circunstancias que genera el mal estado de las calles en muchas zonas de la ciudad. FOTOS NACHO CORREA
<
>
EL TIEMPO recorrió ayer los barrios San Martín de Porres y Villa Giammátolo, donde quedó en evidencia las preocupantes circunstancias que genera el mal estado de las calles en muchas zonas de la ciudad. FOTOS NACHO CORREA

Por Javier Ciappina de la Redacción de EL TIEMPO

jciappina@diarioeltiempo.com.ar

La problemáticas de los baches en diversas calles de Azul parece ser ya un mal crónico y genera inconvenientes a cada vez más habitantes de la ciudad. No es imprescindible  andar en auto, moto o bicicleta para sufrir las consecuencias de esta situación, a simple viste queda evidenciado que aquellos que residen en los diferentes barrios de esta porción del planeta padecen a diario las consecuencias y los efectos de las pésimas condiciones en las que se encuentran buena parte de las arterias de la ciudad.

En una recorrida realizada ayer por los barrios San Martín de Porres y Villa Giammátolo, EL TIEMPO pudo comprobar que estas preocupantes circunstancias, en Azul  desconocen de puntos cardinales.

En esas zonas del pago chico, como en otras tantas, la variedad de baches que ocupan gran parte de las calles ponen en alerta a todos aquellos que transitan por el lugar y sacan a la luz el muy mal estado de la estructura vial local.

Una película de terror o de ciencia ficción

Pozos, baches, rajaduras, grietas y cráteres, son parte de una escenografía común y que no muy lejos está (exagerando apenas un ápice) de ser ideal para la filmación de las remakes de “Viaje a la luna” o “Rescatando al Soldado Ryan”.

Eso sí, no “inflamos” ni una pequeña pizca la real situación si decimos que este desalentador paisaje es significativamente riesgoso para automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones. Estos últimos deben caminar siempre atentos a las maniobras de serpentina que deben realizar los conductores de los vehículos para evitar caer en la trampa de los baches.

Las quejas de los vecinos se relacionan fundamentalmente con la manifiesta falta de mantenimiento de las calles, lo que lleva a que a los baches de más antigua residencia en las arterias de los barrios se vayan sumando otros nuevos, pero no por eso menos nocivos.

Al panorama anteriormente descripto hay que sumarle, en muchos casos, la ausencia total de cordones cunetas. Brillan por su ausencia. Asimismo, en varios sectores hay que agregarle la falta de veredas, lo que por añadidura obliga a los vecinos a transitar por la calzada, gambeteando baches con la destreza de un “Lio” Messi o de un Neymar, tratando de no caer en el agua servida que se acumula en los pozos o de no pegarse un golpazo de características chaplinescas.

¿Una conspiración de mecánicos o falta de respuestas de la Comuna?

¿Es incoherente pensar que esto es parte de una conspiración de mecánicos? Por supuesto. Es claro que esta cuestión se desprende de la falta de respuestas de las autoridades comunales. De todas formas y al parecer, ante esta problemática, los mayores beneficiados son los propietarios de los talleres mecánicos azuleños, ya que las paupérrimas condiciones de las calles rompen los coches, sobre todo el tren delantero y los amortiguadores. También, en varias ocasiones, se producen choques por intentar esquivar un pozo.

“Hay calles que están destrozadas totalmente, sobre todos las de tierra. Desde hace años es siempre es lo mismo. Te rompen el tren delantero, los amortiguadores, las cubiertas… se rompe todo. Si no te percataste de un pozo…fuiste”, contó quien ofició de guía en esta travesía por los barrios anteriormente mencionados.

La lluvia no inspira…ni un poquito

No hay que tener un Doctorado Harvard  para darse cuenta de que cuando llueve, la situación se agrava manifiestamente.

En algunos casos, los baches tienen unos cuantos centímetros de profundidad y el agua se estanca. Así se forman verdaderas piscinas (de dimensiones olímpicas) de agua servida, siendo caldo de cultivo de otros inconvenientes para aquellos que residen en sus inmediaciones.

Los pozos son verdaderos focos infecciosos porque el agua estancada no se escurre por ningún lado y permanece en el lugar durante mucho tiempo. Es un peligro porque puede ser un lugar para el crecimiento de mosquitos (entre otros insectos).

Lejos de los finales felices

Esta problemática ha pasado como si de una cinta fílmica se tratase ante los ojos de las sucesivas autoridades municipales pero parece que encontrarle un final feliz no es una tarea sencilla. Lejos está esta película (repetida hasta el hartazgo) de tener un desenlace digno de Hollywood; y eso que estamos ante una acción directamente ligada a una de las más elementales obligaciones del Estado: darle una mejor calidad de vida a los vecinos. Es por ello que la Municipalidad debe enfrentar el desafío de brindar soluciones a la brevedad. También habría desbaratar esas (a veces fundadas) concepciones que aseveran que en épocas preelectorales las promesas proliferan, para después perderse en el horizonte del “no me acuerdo”. Ojalá no sea así y que las soluciones arriben a corto plazo. The End. Continuará…

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *