EL ARTE EN UN RINCÓN DE MI CASA

“El premio que te da la gente se lleva siempre en el corazón”

Se trata de una iniciativa del Director de Cultura de la Municipalidad, Daniel Galizio, que junto a su equipo seleccionó a una decena de artistas del Partido de Azul con edades cercanas a los 80 años. Los visitaron en sus casas o espacios, los entrevistaron y filmaron, y escribieron una serie de artículos que son publicados en EL TIEMPO. Enriquecedoras historias de vida, que valdrá la pena conocer y atesorar. En este caso, es el turno de Abel “Tino” Molinari.

Abel “Tino” Molinari nació el 30 de noviembre de 1935. Fue peluquero y jugador de fútbol antes de convertirse en uno de los mejores actores del Partido de Azul.

“El Arte en un rincón de mi casa” es un proyecto que nació en la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Azul. En él, distintos artistas de nuestro distrito nos cuentan cómo fueron sus inicios en el arte y cómo, aún hoy, siguen transitando ese camino.

Abel “Tino” Molinari nació el 30 de noviembre de 1935, “fue el año que murió un ídolo (Gardel) y nació otro, yo”, bromea uno de los mejores actores que dio nuestro suelo y que, además, fue peluquero y jugador de fútbol. “Trabajé 65 años como peluquero y fue fundamental en mi avance y en el progreso de mi vida, durante esos años trabajé en Buenos Aires, Necochea y Cacharí”.

En relación con el inicio de su carrera, Molinari comentó que de chico era muy tímido, al extremo de que “en la escuela no quería participar en los actos, ni siquiera leer una poesía en el salón, pero cuando vine a Cacharí, en el 78 apareció un director de teatro de Tandil, José María Guimet y ahí empezó mi pasión; me incorporé, éramos como 40 alumnos, nos dio un poco de seminario, nos explicó como teníamos que caminar, movernos en el escenario y con él hicimos dos obras que convocaron mil personas en tres noches. En ‘El cine’ yo hacía del boletero y luego actué en ‘El acompañamiento’ de Gorostiza que fue una gran obra que constaba de dos personajes, dos amigos, en el que uno quería ser cantor y el otro lo trataba de convencer de que era una locura. Guimet a Marcelo (Zabala) y a mí siempre nos dio los mejores personajes”, contó orgullloso.

En escena. “Tino” interpretando un personaje en una obra de las tantas que protagonizó.

A su vez, Molinari destacó la labor del primer intendente que colaboró con el teatro de Cacharí, “que fue Luis Testamanti, él entró en la época de los militares, pero tenía unos proyectos fantásticos relacionados con la cultura”.

Continuando con su carrera como actor agregó que participó en una obra que representaron en la capilla de una iglesia en Buenos Aires “y todas esas grabaciones ahora estoy tratando de pasarlas a DVD para poder verlas porque son recuerdos muy queridos. Soy un amante del teatro. ‘Cuando se pone el sol’ es una de mis obras favoritas, recuerdo a todos los que han actuado conmigo a lo largo de estos años, Marcelo Zabala, Norma Balda, Ulises Barrionuevo y Graciela Ale trabajaron conmigo en esa obra y ahí éramos todos iguales, no había primeras figuras, formábamos un gran equipo. Como sueño me quedó haber podido trabajar con Dora Prince que fue una gran actriz argentina”.

Uno de los momentos más emotivos de su carrera sucedió en el año 2014, en la Escuela 23, cuando luego de la función de “Aeroplano” la Comisión de Cultura y Festejos Populares de Cacharí le realizó un emotivo reconocimiento ya que representó a la ciudad en varias oportunidades durante casi 40 años, “me dieron una gran sorpresa, el reconocimiento fue para Marcelo Zabala también, estábamos ambos muy emocionados y agradecidos”.

El sueño cumplido llegó con los Juegos Bonaerenses, “una vez nos evaluó el padre de Nora Cárpena y le preguntamos qué cosas podíamos mejorar y si podíamos seguir compitiendo y nos aconsejó que realicemos algo creativo, propio de nosotros y así lo seguimos intentando, en el 99 nos volvimos a presentar y nos desclasificaron porque nos pasamos casi dos minutos y aunque era poco tiempo había mucha competencia y debían ser muy estrictos. Yo siempre soñé con ganar en Mar del Plata la medalla dorada y cuando eso llegó me sentí realizado”.

Como reflexión final, Molinari aseguró que también ha recibido premios muy lindos “que tengo guardados en mi casa, algunos los colgué, otros los guardé y con el tiempo se fueron deteriorando, sin embargo, el premio que te da la gente en el momento que te saluda cuando venís acá, eso se lleva siempre en el corazón, no importa el paso del tiempo, por eso, estoy agradecido al teatro, a mí me ayudó muchísimo, es mi pasión, me liberé de toda mi timidez y recibí todo el cariño de la gente.”

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