El progreso de las comunidades

Se puede apreciar que en la provincia de Buenos Aires existen ciudades que progresan y otras que están estancadas. Ello sucede porque las comunidades que progresan han ido innovando en el corto, mediano y largo plazo y han hecho de la planificación inteligente su valor más preciado. Las comunidades que progresan invierten en educación, en todos sus niveles y principalmente en la secundaria. Porque es el momento en que los jóvenes comprenden todo el potencial que pueden desarrollar de varias maneras, explorando y explotando el conocimiento. Algunos pueden especializarse y otros hacer muchas cosas a la vez, siendo los nuevos “multipotenciales”. Y el desafío es motivarlos constantemente como agentes de cambio de su comunidad.

Las comunidades que progresan son aquellas que pregonan la humildad, el ejemplo y la confianza como valores clave para el desarrollo, junto con el trabajo en equipo, el disenso y la co-competencia. Son aquellos que comprenden que el talento se potencia con la diversidad, la interconexión y la tolerancia social a la “cultura del fracaso”. La inteligencia emocional y social se siente en cada rincón al escucharlos como respetan sus obligaciones y exigen sus derechos.

Son autoexigentes y tienen un alto nivel de autosuperación. Temen en todo momento quedar atrás. No son autocomplacientes. Son innovadores, trabajan y se esfuerzan día a día por mejorar procesos de calidad a nivel público y privado. Incorporan el conocimiento y la creatividad para potenciar todo lo que tenga efecto en el ciudadano, buscan soluciones prácticas a problemas cotidianos. Son innovadores por naturaleza, disruptivos. El desarrollo se analiza, se interpreta y se acciona como un todo, segmentando por grupos etarios y estableciendo necesidades urgentes e importantes. Cambian la estructura total de su administración, focalizada no en los temas técnicos sino en la gente, con proyectos para niños, jóvenes, adultos y ancianos. Todos los temas que surgen de la información estadística y que producen intereses o necesidades se adecuan a programas que definen que tipo de calidad de vida quiere desarrollarse en su comunidad.

Las comunidades que progresan se basan estratégicamente en la innovación, el desarrollo tecnológico y el conocimiento digital. Esto es porque se proyecta que, para dentro de 15 años el 50% de los empleos en el mundo serán automatizados.

A partir de ésto y para su desarrollo, las comunidades que progresan planifican e invierten en la creación y potencialidad de una economía basada en el conocimiento y la creatividad, siempre vinculadas con el desarrollo sostenible-sustentable y a la creación de nuevas fuentes de energías renovables, expresó Guillermo Ravizzoli.

Con una buena calidad educativa, tolerancia por lo distinto, admiración por la innovación y una “cultura del fracaso” como aprendizaje, el progreso de una comunidad tiene un gran horizonte por delante. Para innovar no basta con crear negocios, industrias, empresas y organismos públicos, sino también asegurar que la calidad de ese recurso humano que nutre a las organizaciones tenga ambición y ganas de superarse.

Si los azuleños queremos progresar sólo resta tomar la decisión y dar el primer paso. Porque ésto no requiere dinero sino cambio de mentalidad y educación de excelencia. Y hace años que en esta ciudad predomina la chatura y comodidad.

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