TORNEO CLAUSURA DE PRIMERA DIVISIÓN  

El que ríe último, gana y sigue puntero 

En el ocaso del primer tiempo, Alexis García –con un golazo– mandaba perdedor al vestuario a un Alumni que lo había superado. En el complemento, en un contexto de menor capacidad de juego de ambos y un ánimo general cada vez más turbio, el albinegro convirtió dos goles (Parodi y Canelo) y ratificó la cosecha perfecta de puntos al cabo de la 5° fecha.

Dientes blancos… y negros. Guevara, Canelo y Parodi celebran el gol del triunfo. Quinta victoria consecutiva en lo que va del Clausura.
FOTOS NICOLÁS MURCIA
En esta ocasión, no. Se juega el primer tiempo y es Mazzante el que prueba los reflejos de Domínguez. Una estupenda atajada del 1 cementero.
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Dientes blancos… y negros. Guevara, Canelo y Parodi celebran el gol del triunfo. Quinta victoria consecutiva en lo que va del Clausura. FOTOS NICOLÁS MURCIA

Se sacó de encima un partido rancio, entreverado, espinoso Alumni Azuleño, que continúa su excelente cosecha de puntos en la Zona A, la que gobierna con facilidad luego de cinco partidos jugados e igual cantidad de ganados. Ayer, desde una perspectiva general, el albinegro jugó mejor que Cemento, esencialmente en el primer tiempo. Puede que si el filtro para analizar el cotejo fuera el de la cantidad de ocasiones de gol (que no siempre nacen de una idea), en ese caso los méritos deban repartirse más equitativamente.

El encuentro en el Emilio S. Puente terminó con clima enrarecido, con acusaciones cruzadas, con un arbitraje muy criticado por Cemento, con enojos que seguían su curso desde el encuentro de Sexta. Todo esto a la par de un partido que, mientras se iba, rebalsaba de infracciones, de interrupciones, de un juego malo y de un llamativo énfasis en tratar de venderle buzones al juez.  Pero rebobinemos.

La preponderancia albinegra no demoró en establecerse. Asociados, con pocas fijaciones, a un toque en espacios cortos y haciendo ancho el ataque para poner de costado a un equipo retraído y fragmentado; esa era la apuesta con la que Alumni signó buena parte del primer tiempo. Cemento aspiraba a que todo ese andamiaje empleado por su rival propiciara espacios en zonas defensivas y que, de contra, se los pudiera usufructuar. Pero si bien los espacios surgieron, lo que no corrió la misma suerte fueron los instrumentos sureños para sacarle jugo. Alexis García era la única referencia relevante para lastimar.

Al fondo cementista comenzó (y se mantendría) a volverle cada vez más pronto la pelota y esto se debía fundamentalmente…a lo que se debe siempre: el modo en que el esférico salía “jugado” desde ese sector y a la carencia de administración de sus delanteros. Alumni no dejaba de atosigar, el mediocampo era zona ganada por Flores y Blando (éste imponía el punto máximo hasta el cual su equipo retrocedía y rara vez era más allá del círculo) y a las espaldas de un desprotegido Habib se cerraban por momentos Guevara y Mazzante e iban directo contra la defensa.

La primera gran queja cementista a Germán Castro tuvo lugar a los 24’, cuando De la Canal corrió de atrás a Tortorella dentro del área y si bien el delantero comenzó a trastabillar solo, el central lo empujó por la espalda. No hubo sanción por parte del árbitro.

Aunque sin chances de gol, el equipo local controlaba el partido, lo sostenía cerca del área sureña. Pero no sólo se trataba de una cuestión geográfica: el peso que imponía su manera de atacar desestabilizaba cualquier intento de resistencia en primera instancia. Se lo notaba frustrado a Cemento por su escasa proyección ofensiva, poder demostrarle al rival algo de poderío.

“Gallego” García rubricó un golazo a los 42’, y fue un premio al mejor jugador cementista del cotejo. En posición frontal a Acosta (que hasta este partido sostenía su arco vacío de goles), el 10 pateó un balón alto y con fuerza, a la medida justa del ángulo superior derecho de un arquero que apenas si pudo atestiguar la genialidad del remate. Como contracara a tan hermosa felicidad, Bustamente vio la roja en tiempo cumplido y, de alguna manera, presagió las dificultades del complemento (inmediatamente también fue expulsado Genco).

Con el complemento, el conjunto de Mariano recobró el control casi absoluto del juego. Hablar de control no implica decir que el controlado no hace nada; equivale a señalar a aquel que lleva el pleito a las condiciones más favorables y a su rival, a exponerlo de manera que más lo sufre. En ese sentido, Alumni controlaba –y había controlado– a Cemento.

A los 3’, como en un oasis dentro de esa circunstancia, Tortorella llegó a un cara a cara con Acosta, ya sobre el punto penal, y su definición suave y esquinada se perdió por fuera del poste diestro. Esa jugada pasó a tener otro relieve cuando Mazzante, la figura del partido, desairó rivales por izquierda, dentro del área, y mandó un disparo fuerte y por bajo que tuvo una respuesta deficitaria de Domínguez; el balón siguió su curso y sobre la línea Facundo Parodi (uno de los delanteros más inquietantes del primer tiempo) subrayó la inminente conquista.

La expulsión de Hoursouripé insinuaba un nuevo panorama para Cemento, que había sido golpeado en el resultado pero podía revertir parte del desarrollo. Un minuto antes, De la Canal debió ser sustituido por lesión, por lo que Alumni perdió a sus dos centrales en 60 segundos. Pero poco fue lo que varió esa escenografía. Una vorágine de medios intentos, de reclamos, de infracciones mutilaba el atractivo que el partido había sabido tener.

El hombre de menos se le notaba más a la banda azul, que no acertaba en lo colectivo, que extrañaba a un García casi abandonado en ofensiva, y que pasaba mucho tiempo en su mitad.

A los 34’, la poca calma que quedaba en torno al partido se diluyó al cabo de una corrida a muy alta velocidad de Zirilli por derecha, dentro del área, y el choque, durísimo, con el arquero Domínguez, quien también había volado hacia el balón. La sanción de Castro para ese choque fue penal para Alumni. Canelo, que no plasmó un gran rendimiento, marcó el 2 a 1 y trajo tranquilidad de cara al tramo final.

El albinegro no confiaba en la pequeña ventaja de la cifra y se enfocó a jugar el cierre sin dejarle chance de reacción a su oponente. Pero Cemento pudo alcanzar el empate con dos jugadas de nuevo en los pies de Tortorella, pero no hubo caso. Y no lo habría.

LA FIGURA

Emiliano Mazzante

Su gravitación fue dándose muy paulatinamente y terminó por consolidarse en el complemento. Ayer Mazzante fue artífice de buenas aventuras individuales y profundas (ejemplo, el primer gol), intercalando con el rol de amalgamar el frente de ataque, buscando la asociación corta y a un pase.

 

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