LA SEMANA POLÍTICA

El rostro que dejó la toma del Municipio

La Municipalidad fue escenario de una toma que deja muchos interrogantes sumado a la manipulación de los sectores más vulnerables de la sociedad.
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La Municipalidad fue escenario de una toma que deja muchos interrogantes sumado a la manipulación de los sectores más vulnerables de la sociedad.

¿Cuál es el trasfondo del accionar de la Agrupación 1º de Octubre? Sin anclaje político a nivel nacional busca territorio en Tandil y Azul. El vacío que deja el Estado y la crisis del sistema político. Autocrítica del Intendente. La manipulación de la pobreza.

Escribe: Carlos Comparato – (comparatoc@yahoo.com.ar)

El rostro del pibe desencajado es la multitud de rostros que se desperdigan por un país cubierto de obscenidades, de discursos altisonantes, promesas fútiles y supuestas épicas tardías. El rostro del pibe desparramando miedo se vio en los pasillos de la Municipalidad de Azul en la mañana del martes pasado cuando la policía ingresó para desalojar al grupo de personas que habían tomado el edificio un día antes. ¿Qué hacía él ahí? ¿En nombre de quién? ¿Por qué lo sometieron a ese escenario que le quedará impregnado en su mente ausente de buenos recuerdos?

Es en su nombre que los adultos se pelean, intentan sacar tajada de sus propias inequidades, de integrar la troupe de un escenario político que luego de 33 años de democracia llenó de pobres el zaguán lo que denota su inmoralidad. La “década ganada” del kirchnerismo terminó su ciclo con el 29 por ciento de la población pobre y 5,3 % de indigentes. El “gobierno de los ricos” que prometía pobreza cero aumentó esos porcentajes al 32,6 y 6,2 %, respectivamente, según los últimos datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica.

Un accionar virulento     —

El problema es convertir a los pobres en un porcentaje y, a partir de allí, instrumentar su utilización. El proceder de la Agrupación 1º de Octubre resulta, como para empezar, cuestionable. Cuando todo el mundo se pregunta a quién responde su virulenta dirigente Griselda Altamirano y su compañero Jorge Lezica no hay una respuesta certera. Sólo que pertenecieron a la Corriente Clasista y Combativa cuyo referente es Juan Carlos Alderete pero luego se distanciaron y hoy no tendrían un anclaje a nivel nacional o provincial. Y allí es dónde el tema se vuelve paradójico. ¿Qué presencia territorial tienen más allá de las ciudades de Tandil y Azul? En la primera de ellas instalaron una producción de pan en el barrio San Cayetano y una bloquera en Villa Cordobita, sin tener precisiones sobre su situación actual, según consultas realizadas en Tandil. También allí protagonizaron acciones violentas en la propia Comuna y el día que tomaron el edificio municipal azuleño hicieron lo propio con la delegación del Ministerio de Trabajo de la ciudad serrana pero en forma pacífica.

En Azul hicieron base en una zona de Villa Piazza Sur con la instalación, también, de un horno para pan y un denominado comedero.

¿Cuál es el trasfondo?     —

Aquí hay que desmenuzar la cuestión. Un aspecto es el trabajo social que pueden llevar adelante y, desde allí, realizar una construcción política de inserción en la comunidad y otra es tomar la Municipalidad sin un pedido claro en el plano local y argumentando una serie de reclamos a la política que lleva adelante el Gobierno Nacional. ¿Se iba a conseguir una respuesta? Ya hay antecedentes de haber tomado la Comuna, siempre rodeado de un condimento de intimidación que sufrieron los propios empleados además de cortar la Ruta 3 para evitar un remate de hacienda. ¿Cuál es el trasfondo? ¿Un grupo aislado, separado de su organización, sin referentes, que mediante metodologías autoritarias intenta hacerse visible? ¿Para qué? ¿Hacer la revolución en el centro de la pampa húmeda a partir de un discurso exaltado de consignas? Como sucede siempre, estos grupos “ultras” terminan siendo funcionales a lo que ellos mismos impugnan.

La postura de Bertellys     —

Hay que destacar que quien fijó una posición autocrítica fue el intendente Hernán Bertellys. Habló de un “mea culpa” y de cómo la falta de contención a vecinos muy vulnerables le abrió el sendero a personajes como Altamirano, hasta ayer detenida en la subcomisaría de Norberto de la Riestra, una localidad del partido de 25 de Mayo. No pasa sólo por una bolsa de comida o una chapa y esto debería ser una enseñanza a otras organizaciones políticas y sociales que tienen sus raíces en esta ciudad.

Algo que se viene señalando desde esta columna es la necesidad de un trabajo más profundo en el área social junto a la Secretaría de Salud y, sustancialmente, las unidades sanitarias. Azul no escapa al aumento de la pobreza a la que hay que diferenciar de la marginalidad que se codea con la anomia como un brazo de la crisis de las instituciones.

Utilización del asistencialismo     –

Sin embargo, aparecen sobre el tapete los programas asistenciales. La democracia tiene el “logro” de llevar tres generaciones de argentinos “asistidos” socavando su dignidad y esa es una mácula para toda la clase dirigente, sin excepción. No se puede naturalizar el asistencialismo cuando debería ser una herramienta para la emergencia y el trampolín para que, quien lo recibe, se integre a una sociedad que le de oportunidades con la dignificación del trabajo. De otro modo, este país no tiene futuro y se seguirá con la manipulación de los sectores más vulnerables, la tierra fértil desde donde, en muchas ocasiones, se hace la construcción política de la demagogia.

El rostro de miedo del pibe en los pasillos de la Municipalidad la mañana del desalojo debería impregnar las conciencias de quienes lo llevaron, pero también de quienes gobiernan, de la sociedad toda que bucea sus utopías entre tinieblas desconcertadas.

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