El ser humano es la luz del mundo

El padre Miguel Esteban Hesayne, Obispo Emérito de Viedma sostuvo que con ojos y corazón de pastor, se imagina a la Argentina de hoy como aquel turista que se perdió en un gran bosque y los pasos que da lo alejan más y más del camino de salida. La ve sin salida, perdida en un bosque de ideologías de diversos signos. Medias verdades que se presentan como la verdad absoluta que dan solución a un sector de la sociedad argentina lejos de una globalización solidaria.

Hace décadas que la Argentina perdió su rumbo político para vivir en una auténtica democracia. Todos los sectores de la sociedad argentina denuncian corrupción. Se ha dicho que la corrupción actual supera la que existía en épocas pasadas. Pero ningún sector social piensa en su posible responsabilidad ciudadana.

El pastor, discípulo de Jesús, teme que ni la misma ciudadanía argentina piensa en su responsabilidad del estado actual del país. Es hora que la ciudadanía con fe debe recoger el desafío inspirado por el Espíritu de Dios a San Pedro en la primera comunidad cristiana de Roma, para que escuchara el clamor de la sociedad decadente romana, exigiendo presencia de los hijos de Dios en esa situación.

El claro desafío de la copiosa y rica enseñanza social-política a la luz de la Biblia, de Papas y Conferencias Episcopales en estos últimos siglos.

El beato Pablo VI dirigiéndose al laicado de la Iglesia Universal en relación al compromiso político de los cristianos expresó que la tarea primera e inmediata del laicado es el mundo vasto y complejo de la política, de lo social, de la economía.

Creyentes y no creyentes se preguntan que hacer ante la situación de la Argentina actual. Como Pastor Cristiano, expreso el padre Hesayne, el mensaje social político del evangelio tiene que salir a la calle, salir de las semanas sociales, salir de las cátedras universitarias, salir de los colegios católicos. El pueblo de Dios, Comunidades cristianas, hay de vivir con la consigna que dejó Jesús en su Evangelio: ustedes son la sal de la tierra, ustedes son la luz del mundo.

En un breve texto que refleja firmeza y claridad de conceptos el padre Miguel Esteban Hesayne que no es analista político, ni sindicalista, ni sociólogo, sino que, según él, es un simple pastor, relata con su experiencia de vida y su autoridad moral, la visión que tiene de la Argentina de hoy. Visión que seguramente es compartida por muchas personas.

El país, que está perdido y se está hundiendo, solamente puede emerger entre todos. Ese todo son las personas, no interesa si son intelectuales, analfabetas, incultos, políticos, empresarios, dirigentes, trabajadores, creyentes y no creyentes. Las únicas que unidas en un objetivo común son la sal de la tierra, la luz del mundo que ilumina la senda para llegar a un final feliz.

Los seres humanos que nacieron en esta tierra, que vivieron aquí y formaron una familia criando sus hijos, no se pueden quedar esperando al Mesías sentados en sus casas, sino que tienen que salir para que, dentro de la ley y las reglas de la sociedad, poder trabajar para lograr el futuro venturoso que deseamos dejarle a nuestros hijos y nietos, mirando siempre para adelante, buscando el futuro. Mirar para atrás no sirve. ¿Para qué?, si es pasado y no se puede remediar. Salvo recordar las experiencias negativas para no volver a caer en el mismo error.

La consigna que dejó Jesús en su Evangelio: “ustedes son la sal de la tierra. Ustedes son la luz del mundo”. Tiene que ser realidad para encontrar a la oveja perdida. El hombre es artífice de su propio destino. En él está la esperanza superadora que necesita nuestro país para encontrar su senda de progreso.

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