El teatro como escuela

 

Edelmiro Menchaca Bernárdez tiene en Azul una trayectoria teatral de más de treinta fértiles y experimentales años. A la tarea desplegada en lo que fue el Taller Teatral Municipal le suma las doce ediciones de las muestras del festival Otoño Azul, que contó con la presencia de artistas y conjuntos de diversos países. Además, por la excelencia del mismo tuvo un reconocimiento a nivel internacional. Ello permitió que en esta ciudad surgieran artistas que tuvieron la posibilidad de mostrar los conocimientos adquiridos a nivel internacional.

El Taller de Teatro Municipal sirvió también para estimular la actividad teatral, ya que existe en la actualidad varios conjuntos y lugares donde se puede ir a ver obras realizadas por artistas independientes locales.

En todas las acciones realizadas por el Equipo Delta, dirigido actualmente por Edelmiro Menchaca Bernárdez, se ha fortalecido la importancia del teatro como escuela ya que la tarea no se limita al trabajo formativo de sus alumnos y las propias puestas en escena sino también en el magisterio hacia el público.

Una muestra de ello fue la presencia en el Vivero Cultural Otoño Azul de la Compañía Experimental Los Tontos de Mendoza con una propuesta que evidencia un alto contenido intelectual y artístico.

En una puesta en escena con una simpleza de honda vibración emocional presentó un libro de poemas compartido por el mendocino Daniel Fermani y la azuleña adoptiva Silvina Delbueno. También los elencos de ambos lugares se hermanaron en la lectura de los poemas.

El profesor Fermani introdujo a la tragedia griega durante el florecimiento cultural helénico denominado Siglo de Pericles. Este docente puso rápidamente al alcance del auditorio la vida de la “polis”, la concepción de la República griega con paralelos al tiempo actual.

Las tragedias griegas, de visión obligatoria en Atenas, tenían un carácter formativo para los ciudadanos. No existía la televisión, Internet ni otros medios de comunicación actuales y el teatro era la manera de formar al pueblo en su inconsciente colectivo, los valores morales, las instituciones, el poder y la política con mayúsculas.

Para crear y recrear con libertad lo que ocurrió hace 2.500 años se necesita un conocimiento y una investigación enorme por parte del autor y director. Por eso se pudo apreciar un resultado maravilloso a partir de un juego escénico con pocos recursos que se aprovecharon al máximo por los actores.

La presencia en Azul de esta compañía mendocina, que fue despedida con un aplauso intenso del público, pone en evidencia la dimensión del fenómeno artístico.

Se pudo apreciar en la gente sensaciones muy particulares al ver una realización teatral para nada lineal en comunión con los artistas reunidos en el hecho mágico con el sustento del talento y de un intenso fuego sagrado puestos de manifiesto en el nuevo escenario de La Salita del Vivero Cultural a pleno.

Teatro como escuela, no lo es sólo para los alumnos que tratan de aprender esta disciplina, sino también lo es en la formación inconsciente de los espectadores cuando desde la platea quedan impregnados de un silencio y reflexión altamente elocuente.

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