El trabajo para seguir adelante

El 28 de diciembre se enteró que su contrato no sería renovado de Fanazul. El golpe fue muy duro pero la única forma que encontró para seguir con la lucha es trabajando. De chico aprendió el oficio de herrero y el patio de su casa es ahora su nuevo espacio de labor. Durante las mañanas hace sus trabajos y la tarde se reúne con sus compañeros para decidir el plan de lucha.

Mario Piñero mientras trabaja en el patio de su casa luego de ser despedido de la planta de Fanazul.
FOTOS JOSE BERGER


El 28 de diciembre la vida de muchas personas cambió. La de Mario Piñero fue una de ellas. Durante 14 años trabajó en la planta azuleña de Fabricaciones Militares mejor conocida por todos como FANAZUL. Quedarse sin trabajo nunca es algo positivo y más en la circunstancias en lo que se dio todo.
Pero la necesidad de sacar adelante a una familia hace que se desempolven las herramientas y se vuelva al oficio que heredó de su padre y que ahora, dada la situación actual, es su principal fuente de ingreso.
En el patio de su casa, que ahora es su taller, estaba Mario que con la máscara de soldar subida en la cabeza buscando los electrodos en una bolsa. Allí nos atendió a los integrantes de El Tiempo que se acercaron a hablar con él.
Un perro muy enérgico repicaba en el charco que se había hecho por la lluvia durante la madrugada. En ese mismo lugar había dos tortugas que estaban cada una en sus “casitas” y una gran colección de cactus y suculentas en macetitas plásticas de diversos colores que daban alegría al patio. Un poco de color en una situación que cada vez se vuelve más oscura.

“Por el momento me alcanza para lo básico, esto no da la tranquilidad de tener un sueldo fijo, pero así vamos peleándola”, dijo.


Los treinta grados centígrados que ya hacían a las 10 de la mañana no tuvieron la fuerza de amedrentar a Mario: “siempre fui una persona de trabajo”, nos cuenta. Antes de comenzar la charla nos dice que la cita anterior que tenía para la entrevista la tuvo que posponer porque es necesario reivindicar la lucha, que la fuerza de los trabajadores se hace desde la unión y que, más allá de todo tipo de viento en contra, hay “que meterle para adelante”.
Así nos encontró la mañana de ayer. Hablando de políticas de Estado, la situación general del empleo en Azul pero también en toda Argentina y sobre cómo salir adelante. Para toda la clase trabajadora de nuestra ciudad no queda otra que el esfuerzo, la dedicación y el amor por lo que hace, por su familia y por tener esa cuota de dignidad que genera “laburar”.
Meses muy duros
Al momento de hacer la entrevista, Mario deja las herramientas a un lado que le estaban dando forma a un “chulengo”. Un mes antes de que efectivamente sea despedido de Fanazul, en el mes de noviembre, Mario comenzó a volver al oficio que tuvo su padre y la herrería volvió a su vida.
Así comenzó a hacer trabajos pequeños con el objetivo de ir juntando algo de dinero y poder hacer frente a lo que se venía. Así fue que comenzó a hacer parrillas de distinto tipo y algunas rejas. “Sólo he hecho algunos trabajos chicos porque estoy comenzando”, explica.
Pero la charla comenzó sobre su ingreso como operario a la planta. El 20 de diciembre de 2004 comenzó a trabajar “por cooperativa”. Esos años “fueron muy duros, en donde el sueldo era muy bajo con una crisis muy grande”, cuenta y sus palabras también hablan de cómo el Estado, históricamente, ha precarizado el trabajo de los estatales.
Pero recién en el año 2007 fue contratado “hasta el 28 de diciembre que nos echaron”. Contó que con sus compañeros la lucha “viene siendo muy dura y la venimos peleando. En su momento conseguimos tener un sueldo digno. Pero este es un golpe muy duro que devasta a cualquier persona que vive de su sueldo”.
La situación de Mario no dista de la de sus compañeros “yo vivía de ese sueldo. Tengo cuentas para pagar, las cosas que cada vez son más caras y situaciones cotidianas”, pero lo que más le duele es “haber perdido la obra social, porque es algo muy delicado para los trabajadores”.
Mario está casado hace quince años y tiene tres hijas de distintas edades que se encuentran estudiando. Él es el motor económico del hogar y “todos dependíamos de mi trabajo”. Por eso no se pudo quedar de brazos cruzados cuando efectivamente se dieron a conocer los despedidos.

El “chulengo” terminado de Mario que realiza por encargue.


Salir adelante
El oficio lo obtuvo de ver a su padre trabajando día tras día. “Mi viejo siempre fue herrero y de a poco lo fui aprendiendo. Hoy en día con más de 200 personas buscando trabajo la verdad es que se complica mucho”, dijo.
Además la remuneración “la verdad que es irrisoria. Se juega con la necesidad de la gente y a muchos no les queda otra que agarrarlo”, contó. “Por suerte yo tengo este oficio que sé desde que soy chico y me las puedo arreglar por mi solo”, explicó.
Durante el pasado año cuando sólo era un rumor el hecho de los despidos “nos desgastó psicológicamente, fueron muchos meses en donde jugaban con nosotros y nos sentimos muy golpeados”. Pero para él no fue un impedimento “y de la única manera que se puede salir adelante es trabajando”.
Todos los días de este mes y medio de lucha “trabajo durante la mañana y una vez que termino me voy para el campamento para que se vea que la lucha está vigente”.
Pero volviendo a su taller explica que las cosas se están vendiendo. “Las parrillas las publico en Facebook y también hago algunas cosas por encargue. Siempre sale algún trabajito y gracias a Dios me están tendiendo una mano muy grande”.
Las cosas que realiza Mario “son chicas. Trabajos muy grandes no hago porque todavía no tengo las herramientas como para hacer grandes trabajo”. La rueda comenzó a girar nuevamente “y de a poco se va saliendo adelante. Con esto me gano el mango del día a día. Por el momento me alcanza para lo básico, esto no da la tranquilidad de tener un sueldo fijo, pero así vamos peleándola”.

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