PATRIMONIO RURAL, IDENTIDAD, Y DESARROLLO LOCAL

El trabajo sobre un nuevo recorrido turístico, cultural y productivo: el Camino Fortinero

 

 

Un recorrido planificado que contribuirá a dar a Chillar –localidad del Municipio de Azul- y Tedín Uriburu –localidad del Municipio de Benito Juárez- como las localidades consolidadas más cercanas, un nuevo protagonismo y mayor fortaleza como pueblos. Un territorio que describe el siempre vigente, Martín Fierro, las acuarelas de Palliere, el renacer de Molina Campos y la milonga campera, quizás demasiado melancólica para ponerse de moda, escribió la Arquitecta Alicia Lapenta en su enfoque para este diario.
<
>
Un territorio que describe el siempre vigente, Martín Fierro, las acuarelas de Palliere, el renacer de Molina Campos y la milonga campera, quizás demasiado melancólica para ponerse de moda, escribió la Arquitecta Alicia Lapenta en su enfoque para este diario.

Por Alicia Lapenta (*)

La autora de este enfoque, arquitecta, magister investigadora, docente y destacada como una profesional comprometida en la defensa del patrimonio natural, cultural y arquitectónico, propone un espacio de territorio que enlaza los Municipios de Azul y Benito Juárez en un recorrido que aúna fortines con la estancia avanzada de frontera El Sol Argentino. 

Así como un día los europeos colocaron la idea de catequizar y colonizar el mundo, ahora quieren desarrollarlo. Esto es, conducir a todo el mundo hacia su idea de desarrollo. El desarrollo es una idea colonial en el sentido más preciso de la palabra. En este sentido desarrollar es no concebir su propio ambiente por tanto es desterritorializar, y la crisis del desarrollo viene junto con el debate acerca del territorio y de las territorialidades (Oporto-Gonçalves, 2001).

El camino interserrano y un nuevo proyecto

Desde hace ya algunos años, presentamos a debate político y comunitario el camino interserrano. Hoy, desde un grupo de profesionales de Azul y Benito Juárez, estamos trabajando en un nuevo recorrido turístico-cultural y productivo: el Camino Fortinero.

Un espacio de territorio que enlaza los Municipios de Azul y Benito Juárez en un recorrido que aúna fortines con la estancia avanzada de frontera El Sol Argentino. Estancia que fue declarada desde hace años Monumento Nacional donde el Municipio de Benito Juárez está trabajando para convertirla en un museo de un sitio que permitirá comprender la cotidianidad del territorio fortinero, sin espectacularización sino como el reflejo de una vida en el área rural en connivencia con el indio, en el concepto de que el patrimonio es ese bien común que todos disponían, y que formaba parte del vivir diario de los pueblos.

Un recorrido, en que conoceremos el paisaje bonaerense, una estepa herbácea infinita, sin árboles, escasos cursos de agua…. Y como sobre él, se fueron dibujando los sucesos, y las cosas.

De las primeras vaquerías, de la vida del indio y del gaucho, los fortines, las primeras estancias, la historia del trabajo…los primeros árboles….de la tipología musical producto de un mundo introspectivo frente a la amplitud del horizonte. Diferente a todo.

Un territorio que describe el siempre vigente, Martín Fierro, las acuarelas de Palliere, el renacer de Molina Campos y la milonga campera, quizás demasiado melancólica para ponerse de moda.

Batallas y conflictos, historia y paisaje,  los modos de apropiación del territorio, y la búsqueda del “Genius Loci”…Herramientas de trabajo donde el reconocimiento y valorización comunitaria son el primer objetivo.

Interrogantes abiertos

¿Cómo recuperar la atmosfera particular del paisaje interserrano bonaerense? ¿Cómo recuperar la autoestima en una historia de aniquilación indígena, de estepa herbácea monótona, sin grandes testimonios arquitectónicos, y generadora de nostalgias?. La cultura ecuestre mutada en el reino del  monocultivo transgénico, explotación minera a cielo abierto, pérdida de pueblos y población rural. Y ciudades donde reina la inversión inmobiliaria, mientras se discute por patrimonio fetiche…

La relación entre patrimonio, identidad, cultura y territorio, hoy están en debate y reflejado en numerosos proyectos de investigación/acción. Hoy reflexionamos sobre las dimensiones ideológicas implicadas en las versiones de identidad y cultura que, en tanto dominantes, son expresadas en nuestra provincia bonaerense por un patrimonio que ha sido utilizado para esconder la diversidad en todos sus sentidos, minimizar la pobreza, ignorar a los marginados, a los desplazados y a la historia humilde del trabajo.

Y, en simultáneo, nos interrogamos también por las identidades que,  pese a ser campo de investigaciones y publicaciones, son inexistentes en las políticas públicas asociadas al patrimonio cultural, y quedan subsumidas y destinadas al olvido.

Conocemos que existe una gran demanda de desarrollo turístico local basado en el patrimonio de lugares aparentemente inviables desde el punto de vista económico. En simultáneo, existen proyectos patrimoniales de carácter local que no tienen una orientación turística sino que vienen a constituirse como elementos complementarios de otras actividades del sector, y tienen por objetivo, por ejemplo, visibilizarlos y/o ponerlos en valor con fines culturales y educativos (Prats, 2011: 253).

Algo que finalmente se transforma con una inteligente puesta en mercado, en máximo “interés turístico”, precisamente por su valor de autenticidad.

Demanda de atractivos naturales

La relación entre oferta de turismo ambientalmente sustentable y demanda de atractivos naturales hace que el mercado comience a valorar áreas tradicionalmente no turísticas.

Y hoy lo rural trasciende lo agropecuario, y mantiene nexos fuertes de intercambio con lo urbano, en la provisión no sólo de alimentos sino también de gran cantidad de bienes y servicios, entre los que vale la pena destacar la oferta y cuidado de recursos naturales y culturales, los espacios para el descanso, y los aportes al mantenimiento y desarrollo de la cultura.

El patrimonio, integrante indisoluble del ambiente y la naturaleza, es un bien no renovable. La gestión del patrimonio, hoy trabaja en proyectos cuyo destino es el bien común. El valor patrimonial es un bien común; y en este sentido, buscamos dar un paso más allá, desde la concedida tutela administrativa, a la asunción de la responsabilidad social y la neo-apropiación comunitaria del patrimonio cultural.

Transmisión a generaciones futuras

Debemos responsabilizarnos de su transmisión a generaciones futuras así como la reafirmación de un compromiso con la defensa del bien común y de los nuevos patrimonios.

Mucho para trabajar en un mundo que prioriza la competitividad frente a la solidaridad, y la propiedad privada frente a lo común.

Por eso estamos necesitando nuevas herramientas, sensibles a las repercusiones que en términos de procesos sociales y de efectos transversales que tienen las políticas públicas en el campo del patrimonio, identidad, territorio y desarrollo endógeno.

Asumir que contamos con recursos, pero introducirnos definitivamente en las maneras colectivas de gestionar estos recursos. Y en ello identificar y reconocer las comunidades que hoy han aprendido a gestionarlos de forma compartida. Diseñando nuevos tipos de normas territoriales que puedan ser desarrolladas por las propias comunidades, lo único que permitirá su sostenibilidad.

Un recorrido planificado que contribuirá a dar a Chillar –localidad del Municipio de Azul- y Tedín Uriburu –localidad del Municipio de Benito Juárez- como las localidades consolidadas más cercanas, un nuevo protagonismo y mayor fortaleza como pueblos.

Confiando en el valor e imprescindibilidad de la gente.

(*) Arquitecta, magister investigadora, docente y destacada como una profesional comprometida en la defensa del patrimonio natural, cultural y arquitectónico. Sus proyectos específicos en el desarrollo local, turismo sustentable, participación comunitaria y cultural tradicional son elementos de la búsqueda del bien común.

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *