REGALO ANTICIPADO POR EL DÍA DEL PADRE

El “viejo” Matías, hijo pródigo de Azul, en casa

“Todos tenemos cosas buenas y malas. El ejemplo es Dios para mí. Hay gente que se olvida de dónde salió”, expresó Matías Almeyda. Escucha, sonriente, su papá Oscar. Con Oscar, su papá, el técnico de las Chivas pudo dar la vuelta olímpica para celebrar el cuarto título que el azuleño logra en tierras mexicanas.
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“Todos tenemos cosas buenas y malas. El ejemplo es Dios para mí. Hay gente que se olvida de dónde salió”, expresó Matías Almeyda. Escucha, sonriente, su papá Oscar.

Escribe: Augusto Meyer De la redacción de EL TIEMPO – augustodmeyer@yahoo.com.ar

“Más allá que uno haya alcanzado el objetivo y esté donde quiere estar, seguimos haciendo un gran esfuerzo y sacrificio. Tenemos tres hijas que no se ven con sus primos, abuelos y tíos. Obviamente el gran sacrificio inicial fue el que hice en su momento, y tuvo un buen final”, expresó el volante central ex River. Mañana, el ídolo estará arrancando con la pretemporada en las Chivas de Guadalajara. —

El ex jugador, técnico e ídolo de River Plate, estuvo en esta ciudad, visitando a familiares y amigos. Recientemente consagrado campeón con las Chivas de Guadalajara, el “León” aceptó la entrevista con EL TIEMPO. El encuentro fue en la casa de sus padres. Esas mismas paredes de donde hace 28 años, un jovencito de 15 años salió hacia la terminal y, desde allí, en colectivo hacia Buenos Aires, dispuesto a triunfar en uno de los clubes “grandes” de la Argentina. Con múltiples logros deportivos como jugador y técnico sobre sus espaldas, Matías Jesús Almeyda, con la humildad de siempre, expresó: “Nací acá y eso es especial para mí”, y subrayó: “Mi intención es que el jugador de fútbol pueda disfrutar de jugar al fútbol”.

“Disfrutar el momento”

-Feliz de volver por Azul.

-Realmente contento. Primero por estar con mi familia, que ahora nos vemos otra vez poco como cuando jugaba; lo mismo con mis amigos. Después, siempre entrar en la ciudad me genera algo muy especial.

-¿Qué sentís?

-Siento lo mismo que cuando me fui a los 15 años. La vuelta es pasar por la escuela donde fui, explicarle a mis hijas. Cada vez que entro en Azul les digo lo mismo; ellas me dicen ‘ya sabemos…’ (risas). Tengo 43 años y es más lo que he vivido fuera de Azul que los años que estuve acá pero esa niñez nunca lo voy a olvidar. Nací acá y eso es especial para mí.

-También recuerdos de viajes y de pruebas en River; de una dosis de esfuerzo extra

-Sí. Más allá que uno haya alcanzado el objetivo y esté donde quiere estar, seguimos haciendo un gran esfuerzo y sacrificio. Tenemos tres hijas que no se ven con sus primos, abuelos y tíos. Obviamente el gran sacrificio inicial fue el que hice en su momento, y tuvo un buen final.

-¿Disfrutás de encontrarte con amigos, compartir un asado o jugar al fútbol?

-Hace rato que no juego al fútbol. En verano sí jugamos, pero estamos grandes. Algunos amigos están con la panza crecida…están más lentos. Dos o tres minutos antes que llegaran ustedes me llegó un mensaje de mi amigo Lilo. Nos pone felices encontrarnos, compartir unos mates, contarnos cómo nos va en nuestras vidas más allá de que con esto de la tecnología hacés de cuenta que te ves permanentemente. Eso se extraña.

-Tras la tensión de ganar una Copa, ¿necesitás bajar un cable a tierra?

-Sí. Igualmente llegar alto es lo más lindo que me puede pasar porque trabajo para eso. Después, son pocos días que tengo de vacaciones. El sábado (por ayer) vuelvo. Era el momento para verlos ahora o iban a pasar seis meses más. Me tratan como Matías; no como un técnico o un jugador de fútbol. Eso lo valoro y hace que se profundice nuestra amistad.

-En instituciones azuleñas nos dicen ‘esto lo donó Matías Almeyda’. La gente te aprecia mucho por eso.

-Vengo de una familia bastante humilde. Hemos tenido algunas carencias y no olvido eso. Me gusta que mis hijas aprendan a compartir; que mis sobrinos lo también.

El “mundo” River y el paso al “Taladro”  – 

-Viviste en los últimos diez o doce años emociones intensas. River y el descenso; retirarte como jugador y asumir como técnico. También con Bánfield. Como “pastor del rebaño”, ¿cómo se vive el día a día en el juego y el intercambio con la gente?

-La vida te lleva al desafío. Estoy desafiando desde los quince años, cuando me fui a River. He ido detrás de todos los objetivos y sueños; dejé el fútbol por ese pensamiento. Cuando me trazo algo voy hasta el final, o intento hacerlo. Es como un estudio del corazón (electrocardiograma): subís, bajás; subís, bajás. Algunos tienen la fortuna de estar donde estamos nosotros, que somos afortunados, y de permanecer arriba por una cuestión de época, de jugadores. Otros tenemos que lucharla y soy de esos que la tienen que remar. Cada vez que se consigue un resultado tiene un sabor especial; no sólo soy un entrenador que quiere ganar. Soy un formador. Mi intención es que el jugador disfrute y no que sea un peso. Sale de la gente un cariño grande porque ve a un ser humano; no sólo a un profesor, como nos llaman allá, o a un técnico. Cada título es una demostración de que se puede. Más que nada con un equipo de mexicanos con el que luchás contra equipos de diez o doce extranjeros que juegan bien.

-¿Qué hay del River de Gallardo ganador y recurrente animador de finales?

-Superó a muchos River de la historia. Cuando hay proyectos a largo plazo, el resultado se da. Es imposible que un entrenador haga algo en tres meses. Sí con tiempo y River lo ha hecho; lo supieron aprovechar y siguen ganando.

-El “muñeco” se va y estás entre los convocados para reemplazarlo. ¿Atendés el llamado?

-El presidente llama para saludarme y yo he llamado cuando han ganado ellos, pero hoy no pienso en volver. Lo que sufrí el último tiempo en River fue mucho. Estuve en el momento que estuve que estar. En un futuro, se verá.

-¿Qué pensás de Daniel Passarella?

-Si miro para atrás es para ser un agradecido y, en cuanto al final, no soy quién para juzgarlo. El 90 por ciento estaba de acuerdo con que me echara. Le tengo un cariño especial a quien me hizo debutar, me llevó a la Selección y me dio la chance de ser el entrenador de River en momentos que nadie se la quería jugar.

-¿Tenés el estigma de ser considerado técnico de la B y de demostrar que podés?

-No hago nada para demostrar. Cuando fui a Bánfield muchos me criticaban porque “retrocedía” y a mí me había gustado el proyecto. Es lo mismo que si me hubiesen planteado un proyecto parecido en Cemento, por dar un ejemplo. Amo lo que hago y no estoy detrás del qué dirán ni de qué voy a ganar. Hablar es gratis; el día que cobren un centavo, hablan la mitad.

-La motivación no es el resultadismo…

-Si fuera así, sería parte del resto de la jauría. Si ganás sos uno; si perdés, sos otro.

“Chivas tiene 40 millones de hinchas”

-¿Cómo es ser técnico fuera del país?

-Estoy dirigiendo un club de 40 millones de hinchas que juega sólo con mexicanos. Me contratan para que el equipo no descienda y, en un año y ocho meses, ganamos cuatro títulos. Fue una revolución. Cuando llega algo así, es muy lindo y gratificante; sobre todo porque por intermedio del fútbol vos podés hacer que la gente sea feliz en sociedades donde no se está viviendo muy bien.

-Fuiste mencionado como posible técnico de la Selección Argentina. ¿Lo pensás…?

-He recibido un montón de propuestas últimamente, porque desde Europa se mira mucho el fútbol mexicano. Ganamos los dos torneos que jugamos en el semestre: la Copa y el título de Liga, pero además encontramos un estilo de juego; lo más difícil para un entrenador. Hacemos un fútbol vistoso, ofensivo y por el cual los jugadores se divierten dentro de la cancha. No vivo del pasado ni programo el futuro. Tengo cuatro años de contrato en Chivas y espero poder cumplirlo.

-La adaptación ¿fue rápida?

-El fútbol mexicano te atrapa porque es muy competitivo y cualquiera puede ser campeón. Hay muchos goles y se juega con mucha ida y vuelta; se crean espacios y de ahí nacen los goles. Hay equipos que trajeron jugadores por más de 40 millones de dólares. Ojalá que este fútbol pueda volver a la Copa Libertadores para que se mezclen diferentes ligas; lo haría más competitivo.

-¿Qué sería de un eventual choque Chivas-River…?

-Sería horrible. Para qué pensarlo (risas). Ya me tocó enfrentarlo con Bánfield.

-Diste la vuelta olímpica con tu viejo. ¿Cómo vive el fútbol el mexicano? ¿Podés caminar por la calle e ir de compras?

-Sí, como acá. Es muy popular el equipo y la gente es muy respetuosa. Al clásico (con América) van hinchas de los dos equipos juntos, consumen cerveza y comen en la cancha. No hay tanto dramatismo aunque los técnicos, si pierden, “vuelan” igual.

-¿Mate y asado…?

-Yerba conseguimos y mate tomamos todo el día; y el asado, no falta. Aparte, hay argentinos por todo el mundo y todos ponen parrillas (risas).

-De vuelta en Chivas, ¿cuál es el primer objetivo? 

-Arrancamos la pretemporada el lunes y el 16 de julio tenemos otra final, nuevamente contra Tigres, que afrontaremos con casi todos jugadores sub-20 porque la selección me lleva diez elementos.

-En River o Boca se molestan porque les llevan uno o dos titulares a la Selección…

-A mí me sacan un equipo. Me pone contento cuando los llevan porque, como jugador de Selección, sé lo que desea el jugador. Me pueden decir ‘me gustaría quedarme’ pero interiormente sé que quieren ir.

 “El ejemplo es Dios para mí” 

-Le reclaman el retiro a Javier Mascherano, alguien que le ha dado tanto a la Selección…

-La crítica se está convirtiendo en destructiva. ¿Cómo hace alguien para asegurar que un ser humano no puede jugar más en selección si no lo ve; no sabe lo que siente ni qué piensa? Mascherano juega en el mejor equipo del mundo de marcador central. Los entrenadores lo hacían jugar de volante central. En esa posición hay jugadores con otra dinámica y motivación, pero Mascherano puede ser el mejor central que Argentina pueda tener hoy.

-Y se critica a Messi porque no canta el himno.

-Si Messi no quiere cantar el himno ¿por qué tiene que estar obligado a cantarlo? Si no lo canta, eso no va a hacer que sea ni mejor ni peor jugador o persona. Por ahí no siente cantarlo porque se fue a los 13 años de Argentina. Están otros que lloran y cantan y son un desastre con la pelota.

-¿Cómo te gustaría que te recuerden?

-Los recuerdos, en el fútbol, quedan marcados. Queda un sello siempre en los libros, en las historias. Sé que quedé donde estuve. Ojalá me recuerden, hoy que soy entrenador, como el técnico que hacía disfrutar a los jugadores. La mayoría de los jugadores que he dirigido declaran algo de eso. Quiero inculcales que la pelota, desde chiquito, nos saca una sonrisa y ¿por qué no cuando sos profesional?

-Muchos te ven como un ejemplo. ¿Eso te pesa?

-Cuando uno cuenta sus vivencias de cómo arrancó y adónde llegó, tal vez ayudás a entender que, por intermedio del esfuerzo y de hacer las cosas prolijas, podés llegar al objetivo trazado. Todos tenemos cosas buenas y malas. El ejemplo es Dios para mí. Hay gente que se olvida de dónde salió. Muchos miran para atrás, pero se miran los talones; están mirando seis meses para atrás. El mirar para atrás profundo te lleva a mirar tus raíces. Y si te das vuelta rápido y mirás hasta la punta de la nariz, tu sueño es corto. En cambio si levantás la cabeza y mirás profundo, verás otra cosa. Lo bueno se trae de la cuna. Enfrentar y mejorar lo malo es el cambio que vale la pena transmitir.

-¿Estás al tanto de la situación socioeconómica de Azul?

-Socialmente Argentina ha ido cambiando, como muchos países, y los cambios no han sido para bien. Si todos aportáramos nuestro granito de arena, seguramente estaría mejor. Caemos en lo que es la política pero la política la hacemos nosotros también. Somos todos un poco culpables de cómo retrocedió nuestra sociedad. A Azul siempre la veo linda. Podría estar mucho mejor, pero amo a mi ciudad y no la vivo desde adentro como para dar otra opinión. Lo mismo respecto del país; tengo la esperanza de que cambie para que la gente pueda llevar una vida digna.

Cambiar el fútbol de Azul

-No programás a futuro pero mencionaste a Cemento. ¿Y si se genera un proyecto con el que te puedan tentar…?

-Siempre pregunto y tengo mi primo, mi papá, amigos, que están muy ligados al fútbol de acá. Tengo el deseo que el fútbol local cambie. Habiendo tantos ingenieros agrónomos, ¿cómo puede ser que las canchas de Azul no estén lindas? No cuesta mucho; es un poco de tiempo y amor. Sé de clubes que han crecido bastante. Viendo lo de Piazza en el Federal “C” hago la comparación de cuando yo era chico y Alumni jugaba con Aldosivi o con Olimpo y digo: ¿podremos tener un equipo nuestro ahí…? Ese día va a ser cuando esté yo.

BIOGRAFÍA

Matías Jesús Almeyda nació el 21 de diciembre de 1973. Es hijo de Silvia y Oscar Almeyda. Casado con Luciana García Pena, son padres de Sofía, Azul y Serena. El 21 de febrero de 1992 debutó en River, con Passarella como técnico. Jugó en Sevilla, Lazio, Inter, Brescia y, de regreso al país, estuvo en Quilmes y Fénix (tercera división), hasta que volvió a River el 30 de agosto de 2009.

Con la albiceleste disputó 40 partidos y estuvo en los Juegos Olímpicos de Atlanta y en las Copas del Mundo Francia y Corea-Japón.

En el “Millo” se retiró el 22 de junio de 2011 y, cinco días después, asumió como DT con un River descendido a la B. El 23 de junio de 2012 fue campeón y el 28 de noviembre de ese año lo despidieron, asumiendo meses después en Banfield, club al que sacó campeón y ascendió a Primera.

El 16 de septiembre de 2015 fue anunciado como nuevo DT de las Chivas.

UN SAMURAI

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Esta foto, en México la publican en la previa del partido clásico con  América, que tiene pocos jugadores del “semillero”. En una entrevista con El Gráfico Matías señaló: “Esta vincha me convierte en un samurái. Siento que voy a luchar para defender lo que algunos nos quieren robar: un triunfo, la permanencia, lo que quieras”.

“REBAÑO SAGRADO”

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Univisión, multimedio mexicano, consignó sobre el azuleño: “Comparte muy de cerca con los jugadores en los entrenamientos y eso le permite entenderlos. A pesar de su pasión en la cancha, es un técnico que actúa con cabeza fría. Su forma de celebrar refleja la intensidad con la que vive cada partido, algo que su equipo también plasma en la cancha. Con este nuevo ‘pastor’ desde el banquillo, el ‘Rebaño Sagrado’ recuperó buena parte de su mística”.

LA ARENGA

“Ustedes han formado un grupo espectacular; a los que cayeron, los levantaron, manteniendo una energía positiva. Estoy orgulloso de dirigirlos. Disfruten que están sus padres, sus abuelos y todos esperando el éxito de ustedes. El éxito nuestro es la alegría para ellos. ¿No vamos a dejar el alma? En diez minutos arrancan a comerse al rival, a mostrar por qué son los mejores. ¡Porque somos los mejores! Son 40 millones más todos nosotros. Somos un montón. El día que ustedes crean en ustedes mismos, superan al mundo. Este va a ser el equipo que llene los ojos de fútbol a este mundo futbolístico de México”. (Arenga de Matías Almeyda previa a la última gran final, incluida en el video titulado “A dar la vuelta”)

ALMA Y VIDA

Frases extraídas del libro autobiográfico “Matías Almeyda, alma y vida”, del periodista Diego Borinsky.

“Siempre estuvo acostumbrado a los grandes desafíos y creo que Dios le pone la mano encima; por algo se llama Jesús. Es un guerrero, nunca se entrega” (Oscar Almeyda, el papá)

 “Tantos años de crecimiento profesional y personal en los grandes equipos de las mejores ligas no impidieron que, cada vez que me tocara verlo entrenar y jugar, se hicieran visibles en él la misma frescura y entusiasmo de los jóvenes que se forman en las divisiones menores de cualquier club de nuestro país” (Marcelo Bielsa)

MENSAJES

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La presencia de Almeyda en su amado Azul originó comentarios en el muro de Facebook de este diario.

Loifa Grosso: qué humildad el “pelado”, siempre. Un GRANDE con todas las letras!!!

Cristina Ciappina: sos un azuleño con un gran corazón. Campeón, seguí así.

Juan Randazzo: me gustaría que fuera técnico de Boca, aunque creo que es imposible…

Nilda Noemí Narbais: no sólo sos un grande por tus éxitos en el fútbol, sino por no olvidar tus raíces.

Mirta Márquez: sos lo más. Volvé a River.

Mónica D’alessandro: un genio como persona.

Rosana Cataldo: ejemplo de persona, humilde, educado, respetuoso, solidario, no me alcanzan los adjetivos.

Ester Gutiérrez: Una gran persona con toda su humildad y que nunca olvida su ciudad. Lo más! El mejor lejos, nuestro Matías querido.

Mariana Menchaca: un orgullo azuleño.

Roberto Draghi: Lo admiro, gran persona.

Mónica Gennuso: Grande Matías, siempre recordando su ciudad de Azul.

Ayelén Marisol Cardoso: Un capo. Soy bostera y te admiro un montón!

 

 

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1 Comment

  1. EL BARBARO

    Junio 18, 2017 at 5:31 pm

    ¡¡¡¡MUY BUENA LA NOTA DE OTRA MUY BUENA PERSONA SOY BOSTERO PERO SIEMPRE TE HE RESPETADO ES UN ORGULLO PARA NUESTRO PUEBLO CHICO¡¡¡¡

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