BREVE HISTORIA DE VIDA

Elías Martínez, el jinete que se muda de Azul a San Isidro

 

Dos que son uno solo. Elías Daniel Martínez participó el domingo de algunas de las carreras que se disputaron en el Hipódromo de Azul y partió hacia el circo hípico de San Isidro. A los 21 años el jinete oriundo de Nicanor Otamendi que estudió en la escuela de jockeys de Tandil, tiene la posibilidad de competir en las “grandes ligas”.
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Dos que son uno solo. Elías Daniel Martínez participó el domingo de algunas de las carreras que se disputaron en el Hipódromo de Azul y partió hacia el circo hípico de San Isidro. A los 21 años el jinete oriundo de Nicanor Otamendi que estudió en la escuela de jockeys de Tandil, tiene la posibilidad de competir en las “grandes ligas”.

Elías Daniel Martínez vive un inmejorable presente. A pocos días de cumplir 22 años, este joven jockey nacido en Nicanor Otamendi el 1 de junio de 1995 dejó el domingo el  Hipódromo de Azul para radicarse en el circo hípico de San Isidro, uno de los circuitos del país que forma parte de “las grandes ligas”. Antes de su partida, EL TIEMPO dialogó con el joven para que dejara sus impresiones sobre un futuro que asoma auspicioso.

“No me dediqué a esto desde chico porque no provengo de una familia ‘burrera’. Por las vueltas de la vida terminé trabajando en un haras cuando tenía 16 años. Ahí comencé como un peoncito para hacer de todo. Después, me vieron que calificaba con el peso y con las condiciones como para montar caballos de carrera y me enseñaron. Una vez que aprendí a andar caballos en el haras, empecé a estudiar en la Escuela de Jinetes que funciona en el Hipódromo de Tandil con el profesor Beto Alzamendi. Estuve un año y medio. Luego de unos meses, él me dijo que lo mejor para mí sería trasladarme a un hipódromo, donde podría aprender mucho más. Llevo nueve meses viviendo en el hipódromo de Azul, lugar al que llegué cuando se incorporó la nueva comisión y la verdad es que los cambios en este lugar están a la vista y son impresionantes”, expresó.

“Hoy en día puedo vivir de esto. Me salió una oferta para irme a trabajar a San Isidro y esta tarde (por el domingo último) estaré partiendo para allá. Estamos hablando de empezar a competir en ‘las grandes ligas’ del turf. Yo gané diez carreras oficiales, lo que me habilita a correr carreras en los hipódromos de Palermo y La Plata caballos que sean presentados por hipódromos del interior como ser Azul, Tandil, Neuquén y Mar del Plata”, adelantó Martínez y fijó su próxima meta: “Ahora mi objetivo es conseguir la patente para poder correr todos los caballos, no sólo los del interior”.

“El mundo del turf es impresionante”

“El mundo del turf es impresionante”, afirmó Elías Martínez en la nota con este diario, y agregó: “Es muy lindo que los jockeys sean respetados como se debe y que se valore nuestro trabajo”.

El jinete ponderó el resurgir que presentan las instalaciones del circo hípico local desde que la actual comisión directiva del Jockey Club de Azul se hizo cargo del lugar, el 1 de abril de 2016.

“Desde que asumió la nueva comisión del hipódromo hizo que todas las carreras sean oficiales y que se instituyan premios importantes y que empiecen a venir jockeys consagrados de Buenos Aires. Es maravilloso correr a la par de ellos porque uno así también puede seguir aprendiendo”, expresó.

Dos que son uno solo

Martínez afirmó que “es algo inexplicable lo que uno siente cuando está en plena carrera” para explicar: “Uno se conecta con el caballo; trata de que seamos uno entre los dos. Uno saca ‘el indio’ que lleva adentro y compite porque así como nos respetamos entre colegas, también es un deporte bastante salvaje”.

Puntualizó que más allá del cariño que se dispensan mutuamente con el animal, con algunos de los equinos el vínculo es totalmente especial.

“Yo me encariño bastante con los caballos que corro. Hay uno en particular, ‘Gringo Can’, que es muy manso y cariñoso conmigo”, manifestó.

Martínez mantiene el perfil de humildad que, al decir de quienes lo conocen y tratan a diario, lo caracteriza.

“Yo vareo de 6.30 a 11.30 entre 10 y 15 caballos y retomo a las 15 para terminar a las 18. Un profesor siempre decía que los caballos ‘hablan’ y hay que venir todos los días a las 6 a montarlos y él te va a dar trabajo, felicidad y plata”, aseguró, para remarcar el respaldo que tiene de sus seres queridos.

“Mi familia siempre me acompañó en lo que hice. Por más que Otamendi está lejos, hacen todo lo posible para venir a verme”, culminó.

 

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