TORNEO FEDERAL C 

Empataron los dos, pero ganó Alumni  

 

El empobrecido partido jugado ayer en el sur culminó 1 a 1. El punto sirve de muy poco a las necesidades de Chacarita, que ahora depende tanto de sus performances como de las ajenas. Esta paridad, para el equipo albinegro significa empezar a pensar en dos partidos más.

Roban cámara. Mientras que el responsable de tanta alegría, Mariano Borda, anda festejando bien lejos de ahí, Pouyannes y Guevara celebran el estupendo golazo y una clasificación muy a mano.
FOTOS MARCIAL GARCÍA 
La imagen que viene a valer más que mil palabras sobre el partido. Mariano Carrizo (número11) ya coronó la enorme jugada de Zirilli con el gol que ponía en ventaja a Chacarita. El arquero Mansilla y Perafán, en plena desazón.
MARCIAL GARCÍA
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Roban cámara. Mientras que el responsable de tanta alegría, Mariano Borda, anda festejando bien lejos de ahí, Pouyannes y Guevara celebran el estupendo golazo y una clasificación muy a mano. FOTOS MARCIAL GARCÍA

El festejo de todo Alumni una vez que Elichiri indicó el fin de esa historia de noventa minutos en el sur, la sucesión de abrazos que marcaron la escenografía en la zona del campo de juego más cercano a la puerta principal del escenario tricolor, tan solo eso evidenció (y no es ninguna pólvora descubierta, claro) lo significativo de este empate para el plantel albinegro, que ya parece imposible que no pueda clasificar.

De nuevo, Chacarita y Alumni, como en el Emilio S. Puente, jugaron un partido muy malo, sólo que esta vez repartieron algo más el control del partido. El sureño mereció más que este 1 a 1 que ya casi lo saca del certamen de AFA (una delgada línea matemática lo sostiene); el primer tiempo lo tuvo el generador de las ocasiones de gol más punzantes, las más claras, en un partido que, vale decir, de claridad no tuvo más que el sol que mantuvo muy alta la temperatura.

En el tramo inicial, el discurso del cotejo fue uno bien distinto a casi todo el resto. Jugaban sin tabla, sin recordar demasiado si era uno o tres puntos los que necesitaban; se buscaban, se toreaban, se obligaban a responder. La intensidad era mucha, y eso comenzó a atentar tempranamente contra la precisión de cualquiera de los jugadores. La fragilidad en la construcción colectiva era llamativa, atacaba directo a la médula a la idea que se tiene del buen pie de sendos elencos. La sobre exigencia física intentaba suplir el vacío futbolístico.

Respecto a la generación de peligro, y sin atender a la calidad de las jugadas, Chacarita las había acumulado en mucha mayor cantidad. Pequeños destellos de Couce y el notable juego de Zirilli, bastaban para que el tri pudiese sostener el trámite en la mitad alumnista, más allá de un alto despliegue grupal.

En la segunda mitad del primer tiempo, la inercia funebrera empezó a asemejarse a un sentido colectivo, como si un boxeador grogui recuperase algo de aliento y lucidez y disfrutase de una proyección de memoria que le recuerda qué es lo que lo llevó hasta ese lugar.  Aunque sin demasiada gravitación de Carrizo y Miglino para ensanchar el juego, y recalando casi siempre en Zirilli, que podía él solo inventar ocasiones profundas, el funcionamiento de Chaca argumentaba ahora mucho más la balanza de méritos.

Alumni descansaba en la conveniencia de ese empate parcial y se mantenía expectante –lejos de Toledo– pugnando porque el paso del tiempo empezase a corroer la templanza rival, el criterio. No requería de posesión, más bien apelaba a saltear sus volantes, ceder  directamente para sus delanteros y usufructuar la segunda jugada, presionando sobre la conexión de los defensores locales y Palermo.

En tiempo cumplido todo tambaleó en el sur azuleño, las especulaciones, las calculadoras y algunos planteamientos. “Yeyo” Zirilli volvió a justificar por qué fue el mejor del partido (ni hablar en la etapa inicial), se hizo camino al gambetear por derecha y mandó por bajo al punto penal; Carrizo controló en dos tiempos y mediante un suave y defectuoso remate de zurda venció a Mansilla. Si bien no fue una alfombra para esconder debajo la mediocridad de ambos, el gol arrimó al estadio el refresco del merecimiento.

Bastante cambió de la escenografía anterior en el complemento, aunque bastante no es todo. Couce dejó la cancha en el entretiempo, Lapalma lo reemplazó y de los dos cinco que dispuso Burgos, él pasó a ser el más posicional, mientras que Palermo soltó amarras y trabajó más en la presión alta. Por más que lo de “Zorro” Couce hayan sido destellos, el equipo no volvió a disponer de conexión con los delanteros y cada vez más empezó a acomodarse en su campo. Alumni también jugaba, por supuesto, y comenzó a construir, de manera precaria pero efectiva, una tenencia algo endeble pero que lo mantenía en el timón del juego. Continuaba siendo notoria –en sendos equipos– la imprecisión en la cesión.

Debido a que la leve superioridad alumnista no se traducía en virtud ofensiva, no conseguía intranquilizar seriamente la disposición defensiva del local, Chacarita hallaba algo de confort en esa relativa pasividad: ganaba el cotejo, esbozaba esporádicas acciones ofensivas profundas y se sentía fortificado por la dispersión rival. No estaba del todo mal para el presente del tercero de la Zona 11 ante su líder invicto.

Hasta que Borda, que había ingresado en el entretiempo, entendió que si la boca está cerrada, la mosca tiene que modificar su estrategia de ingreso o buscar una buena ganzúa. La suya fue infalible y espectacular: se hizo de la bocha a unos 25 metros del arco, frontal a Toledo, y despreciando toda distracción mandó un zurdazo recto, bastante alto, que superó la tibia reacción del 1 y se coló cerca de su ángulo diestro. Dato secundario: ambos goleadores del partido, jugadores de Azul Athletic.

Chacarita no pudo hacer nada más; apenas si mirar las manos de su ánimo y comprobar que alegría y esperanzas por igual se escapaban bruscamente por entre los dedos. Sabe el plantel y sus hinchas que el pase de ronda anda vistiéndose con las ropas del milagro. Alumni, tal como comenzó diciendo está crónica, celebró el empate como un triunfo. En algún punto lo es, porque el albinegro parece haber ganado una clasificación.

LA FIGURA 

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Jesús Zirilli

El partido, merced al fracaso colectivo de ambos, para abrirse y emocionarse necesitaba de desempeños individuales destacados. Zirilli, en el primer tiempo, fue un punto muy alto. Por ambos costados o retrocediendo por el centro, “Yeyo” fue desequilibrante, siempre con la pelota al pie y en velocidad. El gol de Carrizo fue un invento suyo.

TORNEO FEDERAL C 

POSICIONES ZONA 11

PJ       Pts.      G         E         P         GF      GC

Alumni            4          10        3          1          0          8          3

Independiente*          3          6          2          0          1          6          4

Chacarita        4          4          1          1          2          4          6

Grupo U.*      3          0          0          0          3          3          8

*Se enfrentan hoy, a partir de las 20.30

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