GABRIELA ARIAS URIBURU  

“En Azul sentí que nada está perdido”  

 

Conocida por su inmensa lucha para recuperar a sus tres hijos que quedaron en poder de su padre en Jordania en los años noventa, lucha todos los días para que no le pase lo mismo que a ella. Estuvo en Azul en el marco de la cena a beneficio del Hospital de Niños para transmitir su mensaje de esperanza.

Gabriela Arias Uriburu estuvo en Azul en el marco de la cena a beneficio del Hospital de Niños.
JOSE BERGER
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Gabriela Arias Uriburu estuvo en Azul en el marco de la cena a beneficio del Hospital de Niños. JOSE BERGER

Gabriela Arias Uriburu es conocida por todos los argentinos como la madre que, por cuestiones de brecha cultural, fue apartada de sus tres hijos. Pero dar a conocer el caso no bastó sino que quiso ir por más para crecer como sociedad y “avanzar hacia un mundo de respeto multicultural”.

Con el paso de los años Gabriela pudo volver a tener contacto con sus hijos, hoy todos mayores de edad, luego de muchos años de lucha. Y esa lucha la quiso trasladar a otras personas que estén pasando por situaciones similares y sobre todo para proteger a esos niños que ven vulnerado el derecho de tener voz sobre las cuestiones que lo atañen.

Estos obstáculos la hicieron formar un espacio llamado Fundación Niños Unidos por el Mundo en el que trabaja para que los Estados inicien planes educativos sobre la diversidad cultural de personas de distintas partes del mundo que residen en un mismo lugar.

También la lucha sigue vigente en el lugar donde todo inició porque se encarga de que, en caso de problemas, los chicos tengan derecho a tomar contacto con los dos padres y puedan vincularse.

En este marco, Gabriela estuvo en nuestra ciudad en la cena que se realizó el sábado por la noche en el espacio de la Sociedad Rural de Azul a beneficio del Hospital Materno Infantil para que puedan comprar un termociclador.

Luego de esa cena, ayer mientras desayunaba, Gabriela recibió a El Tiempo para poder charlar de su paso por Azul y sobre el trabajo que realiza desde su fundación. En este sentido, en un principio destacó que Florencia Bordeu, de nuestra ciudad, la contactó vía redes sociales para que pueda ver el trabajo que se realiza en el Hospital.

“Todo lo que yo vi anoche (por el sábado) ha sido de una magnitud increíble y más que nada el motivo de esa cena”, comenzó diciendo. Con esto como disparador, expresó que “yo estoy muy comprometida con lo social y particular con la niñez”.

El trabajo de su fundación es “poner conciencia de que todos los adultos ya sean jefes de estados, gobiernos, aparato judicial tienen que resolver los problemas que los chicos tienen a través de los padres”.

Estas acciones que se llevan de manera diplomática surgen en la década de los noventa “a raíz de todo lo que viví y la historia con mis hijos que fueron los que me marcaron el camino que tenía que llevar adelante por la niñez”.

Casi veinte años después de diciembre de 1997 –cuando en Guatemala su ex marido, Imad Shaban, le arrancó a sus tres hijos y se los llevó a Jordania– Gabriela ya pudo sanar ese dolor sabiendo que hoy tiene una relación más que cercana con sus hijos pero que fue producto de una lucha incansable.

Lo que la historia “de mis hijos hace en su momento junto con el Estado argentino creó un nuevo paradigma que es poner toda el trabajo y la labor en pos de los niños. Esto hizo que cambie el derecho privado al público y que se llevaran políticas de Estado en pos de la niñez”.

Estas acciones que se dieron en nuestro país replicaron en otros países teniendo en cuenta multiculturalidad que se vive en la actualidad. “En estos veinte años desde que yo comencé la lucha cambió la dinámica del mundo, especialmente en estos diez años, en donde todo se transformó”. No obstante queda mucho camino por delante ya que “no sé si estamos preparados para afrontar la multiculturalidad”.

Trabajar la multiculturalidad

Sus hijos “ya no tienen fronteras” en muchos aspectos de su vida y es a lo que Gabriela aspira que pase en el mundo para que haya un camino hacia la paz. Es muy complicado vivir de este modo porque “el mundo gira en torno a una guerra entre oriente y occidente muy importante que lleva décadas”.

Es más, la palabra es muy importante “porque se puede usar para llevar a la paz o para asesinar gente. O para excluir, para ningunear y muchas cosas más, la grieta no es sólo argentina sino que en el mundo suceden cosas parecidas”.

Esta situación actual dificulta el trabajo de su fundación porque “suceden cosas brutales” pero esto no la desalienta a seguir “ya que bregar por el derecho de esos niños es más que importante”.

“Yo nunca imaginé que la historia de mis hijos, en todo el camino que se hizo de occidente a oriente, iba a convocar tanto como lo sigue haciendo”, explica Gabriela. Además pone de manifiesto que esto que parece tan lejano para algunos, o como una excepción, pasa más frecuentemente de lo que podemos imaginar.

La multiculturalidad “tendría que ser una materia del colegio, el tratamiento de las culturas. Argentina tiene una sociedad mixta desde su origen pero en la actualidad residen peruanos, chilenos, bolivianos, paraguayos, venezolanos, etc. en donde hay muy migración de pueblos latinos a Argentina”.

Insta a los representantes del Estado a atender estas cuestiones “para que haya un encuentro con nuestros hermanos latinoamericanos”. Esta realidad no se ve traducida en la realidad “porque está generando mucha confrontación social, cosa nunca vista en Argentina. Nos encontramos en un momento de vernos sorprendidos de vernos tan enfrentados”.

En la cena a beneficio del Hospital Materno Infantil “viví algo que hace mucho tiempo no me pasaba. Había gente de todo el hospital, todos se pusieron de acuerdo para hacernos responsable de algo que se lo delegamos a ningún político”.

La comunidad de Azul dijo “se necesita este equipo para el Hospital y trabajo en pos de eso. Los azuleños eligieron resolverlo, yo me voy muy ilusionada. Trabajo desde hace muchos años y no es frecuente encontrar estas comunidades en donde todos se unen para una causa y que la causa es la salud de los niños”.

Por eso “en Azul sentí que nada está perdido, esto se tiene que replicar en distintos aspectos y así no va a depender del gobierno sino que como una acción ciudadana y allí puede generar el verdadero cambio”.

“ADMIRO SU LUCHA”

Florencia Bordeu fue quien hizo el contacto con Arias Uriburu para que esté presente en esta cena. En este sentido dijo que la presencia de ella en la cena “es devolverle un poquito el trato que tuvo conmigo cuando tuve dos veces internado a mi hijo en el Hospital”.

Por eso se involucró “porque realmente admiro su lucha, es una comunicadora de la paz. Viví su presencia de anoche muy emocionada, con mucha emoción y el compromiso de la gente con esta causa”. En este sentido, Gabriela “vino a dar su mensaje solidario que es lo que nosotros queríamos que llegue a los azuleños y contagiar su accionar en Azul”.

 

 

 

 

 

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