En Coronel Suárez, empleados del calzado cesanteados buscan formar cooperativa y coser uniformes policiales

Se trata de unos 40 trabajadores suspendidos de la firma Dass que llevaron el proyecto al Concejo Deliberante. “Me he dedicado a investigar cómo está hecha la ropa que compran nuestros policías, la calidad y cómo son los defectos que trae. Nosotros podemos ofrecer algo mejor y a medida: entallados para la mujer, con piernas más largas para los altos y demás”, describió una vocera de los emprendedores.

Como alternativa a la crítica situación laboral que están viviendo, unos 40 trabajadores del calzado suspendidos por la multinacional Dass presentaron en el Concejo Deliberante de Coronel Suárez un proyecto para conformar una cooperativa textil y, en un principio, coser uniformes policiales.
“El intendente (Roberto Palacio) nos pidió que el proyecto sea rentable, viable y perdurable. La policía utiliza tres equipos de ropa al año; con los efectivos que hay en Suárez podríamos empezar y luego buscar el mercado afuera, en la zona, con la calidad y el precio que lograríamos”, sintetizó Adriana Barrionuevo, una de las trabajadoras suspendidas que ofició como vocera.
Según dijo, se generaría trabajo suarense que no competiría con ningún otro emprendimiento local. “No le quitaríamos el trabajo a nadie”, aseguró.
El proyecto fue presentado al presidente del Concejo Deliberante, José Etchegaray, y al presidente de la comisión de Producción del CC, Alberto Fernández. Ambos se mostraron receptivos y dispuestos a acompañar a los trabajadores.
“Me he dedicado a investigar cómo está hecha la ropa que compran nuestros policías, la calidad y cómo son los defectos que trae. Nosotros podemos ofrecer algo mejor y a medida: entallados para la mujer, con piernas más largas para los altos y demás”, describió Barrionuevo.
“Sabemos que en muchos casos, cuando compran en unas combis que vienen desde La Plata, tienen que salir corriendo a buscar una modista local. Nosotros les garantizaremos calidad y buen precio”, añadió.
También se estudia como alternativa hacer ropa de trabajo para la Municipalidad, así como ambos y sábanas para el área de Salud.
“La Municipalidad nos dice que ya tienen proveedores de acá, pero veremos si también ahí hay mercado. El proyecto original alcanza a 40 personas, pero no descartamos incorporar más personal en un futuro”, señaló.
“Hasta ahora veníamos con quejas; ahora venimos con un proyecto. Queremos que el trabajo quede en Suárez y no depender de una multinacional que, de un día para otro, se puede ir y dejar a todos en la calle. Por eso pedimos la colaboración de la Municipalidad para ayudarnos a terminar el proyecto”, dijo la vocera de los trabajadores.
La puesta en marcha del proyecto implica una fuerte inversión en maquinaria textil, algo que -aclaró Barrionuevo- podría ser facilitado por el Consejo para la Producción y el Desarrollo de Suárez, que hace poco reeditó el exintendente Osvaldo Fuentes Lema.
“Tenemos una idea de las máquinas que necesitamos, además de personas que contrataremos para que hagan los moldes, inspectores de seguridad e higiene, cortadores. No tenemos locales en vista, pero eso sería algo de una segunda etapa”, señaló.
Barrionuevo pidió a los titulares del Ejecutivo y del Concejo Deliberante que valoren el esfuerzo de los trabajadores por reconvertirse y colaboren con ellos.
“Hasta ahora veníamos con quejas; ahora venimos con un proyecto”, recalcó.
“Queremos que el trabajo quede en Suárez y no depender de una multinacional que, de un día para otro, se puede ir y dejar a todos en la calle. Por eso pedimos la colaboración de la Municipalidad para ayudarnos a terminar el proyecto”, agregó.
Medio millar de retiros voluntarios
Como se informó en una anterior edición, la histórica fábrica de calzado que producía zapatillas de marcas como Adidas y Reebok, hoy bajo control de la empresa brasilera Dass, anunció la suspensión de más de 200 trabajadores. El año pasado se ofrecieron unos 530 retiros voluntarios que acompañan la medida de vaciamiento de máquinas de trabajo por parte de los empresarios.
A los nuevos cesanteados, la empresa les ofrecía un retiro voluntario hasta el 31 de enero, y en caso de no aceptar, serían despedidos en febrero a partir de hoy. La propuesta, en principio, fue rechazada por muchos de los trabajadores.
En su página web oficial, Dass se autodefine como “la mayor operación de gestión y abastecimiento de marcas deportivas latinoamericanas”.
“Vivimos en busca de respuestas. Esa inquietud posibilitó la creación del más moderno y tecnológico Laboratorio de Biomecánica de Latinoamérica, con una estructura que prioriza ambientes inteligentes y refleja nuestra forma de pensar”, señala también.
“NO QUEDA OTRA QUE RECONVERTIRSE”

Como si fuera una burla cruel del destino, la historia vuelve a repetirse para César González (foto). Como tantos otros habitantes de Pigüé que trabajaron muchos años en Gatic (actualmente Dass), que los abandonó a su suerte hace más de diez años, comenzaron a viajar diariamente a Coronel Suárez para seguir vinculados al rubro textil y de calzado. Una década después, volvieron a quedarse sin su fuente laboral. “Estaba cerca de cumplir diez años en la empresa, y la verdad es una sensación amarga de quedarse sin trabajo a los cincuenta años, pero es algo que se veía venir por todos los movimientos que la empresa estaba haciendo”, confió y recordó que, en el mejor momento de la fábrica suarense, entre 2008 y 2009, el emprendimiento llegó a emplear a 4.500 operarios. Los trabajadores llegaban desde Pigüé, Saavedra, Puan, Darregueira, Villa Iris, Carhué y Coronel Pringles. Arribaban diariamente en micros, combis o, como en el caso de César, en auto particular. “Yo tenía la suerte de tener un auto a GNC, y entre cuatro o cinco, costeábamos el viaje, pero mucha gente iba en micro o combis sacrificando horas de descanso y además porque en principio teníamos turnos rotativos. Fue bastante sacrificado”, agregó.
Ni César ni varios de sus compañeros que se quedaron nuevamente sin trabajo hicieron manifestación alguna; tampoco acudieron al municipio buscando algún tipo de ayuda estatal. “Cada uno tomó por su lado, tratando de defenderse de la mejor manera, reinventándose porque la mayoría somos grandes. Todos estamos buscando trabajo en Pigüé que no hay, y entonces hay que inventar algo para poder llevar el pan a la casa. Hay que reinventarse y gracias a Dios el ser humano tiene esa capacidad. A veces se logra y otras no. En mi caso trato de desarrollarme en el campo de la herrería, que es algo que aprendí de joven y después ver si está la posibilidad de poner el auto en alguna empresa de radio taxi para seguir luchándola, porque mientras hay vida hay razones para luchar”, indicó. (Semanario Reflejos)
 
 

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