DE RECORRIDA

En el barrio UOCRA también sufren las negativas consecuencias de las calles en pésimas condiciones

Son muchos los inconvenientes que se ramifican de una problemática que se repite en gran parte de la ciudad. Los vecinos reclaman soluciones concretas y efectivas, no remiendos que a corto plazo agravan la situación.

Las calles del barrio UOCRA también están en pésimas condiciones. Los vecinos de ese sector de la ciudad reclaman soluciones ante una problemática que se reitera en gran parte de la ciudad. FOTOS NACHO CORREA La huella de la lluvia marcada a fuego (agua, en este caso) en las calles del barrio UOCRA. “Está como para sembrar pejerreyes y organizar un concurso de pesca”, bromeó un vecino de la zona.
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Las calles del barrio UOCRA también están en pésimas condiciones. Los vecinos de ese sector de la ciudad reclaman soluciones ante una problemática que se reitera en gran parte de la ciudad. FOTOS NACHO CORREA

Escribe Javier Ciappina de la Redacción de EL TIEMPO

jciappina@diarioeltiempo.com.ar

“Yo te diría que…” El hombre piensa un instante antes de expresar su opinión. “…el 95 por ciento de las calles de tierra están destrozadas”, sentencia.

Y viniendo de una persona que -por su trabajo- recorre a diario las diferentes zonas de Azul, no vemos impedimento alguno para no dar como correcta su aseveración. Porcentaje más, porcentaje menos, son muchas las arterias de la ciudad a las cuales aún no ha llegado el gris del cemento que se encuentran en muy malas condiciones.

Baches tamaño S, M, XL y XXL

En ese contexto es que EL TIEMPO recorrió ayer las calles del barrio UOCRA para ver en qué estado se encuentran las mismas. Al final del itinerario, sin ser experto en infraestructura vial, se puede determinar que hay una realidad con la que se puede tomar contacto en cualquier sector de la ciudad…una invasión de pozos, pozazos, pocitos, y pozuelos. Baches de todos los tamaños (S, M, XL y XXL…y más grandes también) son un evidente problema para los vecinos de los distintos barrios azuleños.

La ausencia de un mantenimiento adecuado de las calles surge como una de las primeras hipótesis al momento de que alguna persona intente encontrarle el porqué a esta neurálgica situación. También puede ser que en China haya una fuerza magnética poderosa que esté hundiendo -por partes y de a poquito- la ciudad, pero nos quedamos con la primera opción.

Canchas de Maxi-Golf

En la zona ayer visitada el escenario es muy similar (por no decir idéntico) al de otras recorridas con anterioridad. Calles que convierten a los autos en verdaderas cocteleras al instante de ser transitadas, de tal manera que los golpes de la cabeza contra el techo del vehiculo son inevitables. Si alguna de esas arterias aún no tiene nombre, “Marche un chichón” encajaría a la perfección.

Son familias de baches las que habitan el lugar y hacen temblar coches, motos y bicicletas. Para graficarlo de alguna manera, podemos imaginar una especie de cancha de Maxi-Golf con más de 18 hoyos,  en los cuales (por su más que significativas dimensiones)  para jugar se necesita una pelota del tipo playera, como la que utilizaba Quico en la vecindad del Chavo.

También se pueden realizar safaris para turistas en los que se ofrezca conocer las huellas de los dinosaurios que habitaron en esta porción de tierra durante la era Jurásica…les aseguro que son muy similares.

Agua que ha de llover, los pozos no la dejan correr

Si bien el sol comenzó a borrar lentamente los vestigios dejados por la lluvia del martes, en algunos sectores ese rastro aún persistía, como por ejemplo en la “laguna” de Cabo González entre 9 de Julio y Bolívar.

“Está como para sembrar pejerreyes y organizar un concurso de pesca”, bromeó un vecino de la zona que se acercó a indagar cuál era el objetivo que perseguía el reportero gráfico de este medio al retratar tremendo lodazal. “Y cuando llueve ni les cuento…intransitable”, aseguró el hombre, quien  inmediatamente regresó a sus quehaceres diarios.

Una vuelta de tuerca

Fehacientemente es muy difícil aseverar si es el 95 por ciento de las calles de tierra de la ciudad las que se encuentran en pésimas condiciones, como indicó quien nos acompañó en esta visita al barrio UOCRA. Lo que sí no se puede negar es que son muchísimas. También es muy importante el porcentaje de vecinos que sufren las negativas consecuencias que se desprenden de esta problemática, razón por la cual la vuelta de tuerca para ajustar esta situación debería comenzar a darse en el corto plazo, o al menos empezar a divisarse en el horizonte los indicios de que las soluciones -concretas y no en forma de parche capta votos- a este desalentador panorama pueden ser una realidad. Por ahora el horizonte se hace difuso en la niebla…o quizás sea humo.

 

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