En el Día Nacional del actor: testimonios

Juan Etcheverry, Pato Farías, Liliana Zárate y Pablo Vilela fueron algunos de los actores consultados por El tiempo. Contaron cómo comenzaron a desarrollar esta vocación tan apasionante.

Juan Etcheverry.


Ayer se celebró el Día Nacional del Actor como cada segundo lunes de mayo. Jornada instaurada en 1992 mediante la ley 24.171.
En nuestro país, la Asociación Argentina de Actores (AAA) es la institución sindical y mutual encargada de nuclear a todos los actores del país. Fue fundada el 18 de marzo de 1919.
Para conmemorar este día EL TIEMPO dialogó con algunos actores de Azul y de Olavarría, quienes contaron cuándo y cómo arrancaron con este oficio tan lindo que es hacer teatro, es interpretar un personaje, llevar la mente del público a lo inimaginable.
“Me gusta formar actores” 
Juan Etcheverry recordó que “hace muchos años que hago teatro, fui uno de los primeros que estuvieron en el Centro Cultural Horizonte en esta ciudad donde a los 18 años junto a otros grupos de soñadores, hicimos ´Prohibido suicidarse en primavera`, ´Los árboles mueren de pié`”.
“Más adelante con Alve Pavese creamos un grupo que se llamó Teatro Estudio 64, obviamente en el año 1964 donde dimos ´Lección de sexo`, después ´El pan de la locura` y otra más que no recuerdo su nombre”, enumeró.
Siguió “en esa época tuve la oportunidad de tomar clases con Agustín Alesso, un gran director reconocido por todo Latinoamérica que desafortunadamente, por esas razones extrañas que tiene el destino, comenzó a dictar clases en nuestra ciudad. Al conocerlo a él fui conociendo a otros artistas de su talla como fueron Lito Cruz, Rudy Chernicof, Carlos Moreno, una gran cantidad de gente que había terminado de cursar con Hedy Crilla que era una gran maestra que usaban un método muy particular. Con ellos estudié. Con Agustín Alesso hice cuatro años en su escuela de teatro y ya después comencé a trabajar por mi cuenta. Trabajé con Julieta Magaña en ´Hola Julieta` en canal 13 en dos o tres ciclos. También en el Teatro Astral con Margarito Tereré, hice giras con teatro para niños, obtuve premios en Necochea y otras ciudades. Después salieron una cantidad importantes de obras”.
Con respecto a la docencia Juan sostuvo que “continúo estudiando, dictando clases. Ya ahora no tanto y en Buenos Aires porque a esta altura de mi vida he elegido un lugar en el mundo que es Azul y divido mis tiempos en una semana en Capital Federal y dos más en Azul”.
Sobre su vocación como actor continúa firme desde el primer día. Aunque agregó que “mucho más firme ahora que el primer día porque éramos muy inconcientes, no sabíamos como encarar un personaje. En cambio en este momento más que la actuación elijo la dirección. Me gusta formar actores y todo lo que voy armando es con la verdad y la sinceridad del que ve desde la platea, que no piense que es una obra sino un pedazo de vida”.

Pato Frías.


“Seguramente hubo hambre”
Por otro lado Pato Farías contó que “fue fascinante porque teníamos una maestra en mi cuarto grado que le encantaba actuar, cantar y bailar. Ella fue quien incentivó todo esto. Pero no me daba cuenta todavía que lo mío era el teatro. Después mi padre sumado a esto me llevaba muchísimo al cine, me dejaba en los continuados y me iba a buscar después. Empecé a sentir a los 12 ó 13 años que quería ser como Gary Cooper. Eso que llegaban a Olavarría esos grandes Western esas películas de camboys. Yo quería hacer eso. Tampoco nunca me acerqué al teatro en Olavarría y casi terminando el secundario iba a estudiar Ingeniería, más que nada por mi viejo. Aunque yo sentía que quería hacer otra cosa. No sabía qué en ese momento pero era otra cosa. Nunca mi padre me iba a proponer hacer teatro. Pero el ´Turco` Adad que hoy trabaja en el Conservatorio de Buenos Aires como docente, me lo encontré en un boliche y en esos días daba el exámen de ingreso para entrar al conservatorio”.
“Después era todo un tema decirle al viejo Farías, un tipo de 1,90 con vozarrón de mando y le dije  que quería estudiar teatro. En respuesta de eso me re contra puteó y me advirtió que me iba a cagar de hambre. Le dije que me banque un mes. Mientras, mi vieja hacía cruces de sal para que dé mal los exámenes y entre 300 personas quedaban 60 e ingresé y de ahí en más me di cuenta que lo mío era el teatro”, contó Farías.
“Es muy duro Buenos Aires. Me tuve que volver en algún momento. Me recibí, me volví y había que laburar pero de teatro no había trabajo. Fui supervisor de Pepsi, trabajé en una metalúrgica y los sábados conformé mi primer grupo de teatro que fue Siripo, la primer obra del teatro más popular en Buenos Aires, por eso le puse ese nombre. Después conformados, empezamos a aparecer en Olavarría”.
“Seguido de eso mi primer laburo, de teatro pagado fue en un encuentro de la creación juvenil de Lamadrid, donde estaba Don Carlos Pasini que es el marido de Edelina Aitala. Al tipo le gustó mucho el trabajo que presenté y me dijo ´quiero que usted venga a dar clases a Lamadrid. Nunca más fui supervisor de Pepsi, no trabajé más porque una amiga mía dice que hacer teatro no es trabajar y así fueron mis inicios en el cual seguramente hubo hambre, recordando al viejo Farías pero nunca más hice otra cosa que no sea actor, docente o director”, puntualizó.

Liliana Zárate.


“Chiche Menchaca no es sólo maestro de teatro, es un maestro de la vida”                     
Liliana Zárate rememoró que “tenía 17 años cuando entró a un Jardín de Infantes. Siempre me gustaron los niños y disfrutaba muchísimo trabajando con ellos, tanto es así que trabajé 32 años como maestra jardinera, los últimos años como secretaria. Pero había un día en la semana y un momento del día que era mi preferido: La hora del cuento. Disfrutaba del cuento narrándolos y que los nenes lo atendían con tanto entusiasmo que hizo creer en mí una vocación de contar cuentos”.
“No había un momento del día que le contaba a mis hijos cuentos incluso venían sus amiguitos, lo mismo en los cumpleaños. Después, los viernes en los jardines de infantes se hacía la recreación y era el día mas lindo de la semana. Me encargaba de buscar la ropa, qué dramatización íbamos a hacer, y todos los chicos alrededor y las maestras actuando y me decían ´vos tenes que estudiar teatro`. Incluso los papás estaban tan atentos como los nenes cuando contaba algún cuento. Además le agregaba cosas, los dramatizaba y había un rol que era característico para mí que era el lobo o la bruja o la mala. Siempre tenía esos papeles. Nos divertíamos un montón. Así que un día, me  entero por el diario que Edelmiro Menchaca Bernárdez daba teatro los sábados pero tenía una hija recién nacida y no podía dejar la casa. Así que un día en un clasificado en el diario decía ´taller de teatro Omar Lateana Círculo Maná`, así que mi primer profesor de teatro fue Omar Lateana durante dos años. Después cuando se fue dejé, tuve otra nena, fui dejando mi vocación de teatro y cuando nació mi tercer hijo Ramiro a mis 41 años dije ´no puede ser que siga postergando mi vocación de teatro` y Ramiro tenía un año y medio cuando me anoté con Edelmiro. Así que ya había 22 años que voy al taller. Mi hijo era bebé y estaban preparando una obra y había que estar y me dijeron que lo lleve. Así que Ramiro se crió en el taller de teatro”, precisó.
Posteriormente aseguró que “hice muchísimas obras con este gran maestro que es Edelmiro Menchaca Bernárdez. Chiche Menchaca no es sólo maestro de teatro, es un maestro de la vida. Nunca me fui del taller porque cuando me gusta, me quedo. Hicimos obras que fue vista por muchísima gente y la llevábamos por todos lados. La gente se paraba, se entusiasmaba. En este momento estamos preparando una obra y me gusta no solamente actuar sino participar cuando mis compañeros actúan, ubicar a la gente, vender entradas. Hasta tuve que estudiar italiano para interpretar una obra, eso fue un gran desafío”.                      
Por terminar, sostuvo que “haciendo teatro me olvido de todo y uno siempre está aprendiendo. El teatro, realmente, me hace felíz”.

Pablo Vilela.


“Jugar a ser otro”
Pablo Vilela hizo referencia a su infancia “desde muy pequeño he jugado a ser otro, un día descubrí q eso era actuar. En los actos del colegio primario fuí desarrollando ´intuición actoral` lo que me llevó a tomar conciencia de que aquello de ´jugar a ser otro` me fascinaba!”.
Fue ahí que decidí ´largarme a la pileta` y de a poco me convertí en el ´payaso` y los escenarios no tardaron en llegar”, sostuvo.
Formé mi propio grupo de teatro ´Sintimón` incursionando en la comedia musical”.  Agregó que “continué planteándome diferentes desafíos actorales. Explorando nuevos caminos como stand up, unipersonales, musicales, etc”.
“Luego un protagónico actoral, nada menos que en la vida de Eva Perón: ´Evita por siempre` encarnando al mismísimo General Perón. Y siendo el director de los actores”.
“Seguí capacitándome, seminarios de actuación y dirección, improvisación, match de impro, etc”, señaló.
Sostuvo que “luego llegó la película ´Abrakadabra` de los mismos directores, donde participé en la dirección de actores y como actor personificando a ´Fabrizio` el dueño del teatro. Actualmente estoy en otros proyectos locales: una comedia teatral, un cortometraje, escribí mi primer guión para cine y estoy dando un taller de actuación para cine y TV en el Círculo Árabe”.
Para terminar apuntó que “la actuación siempre formó parte de mi vida. Y agradezco a Dios y a la vida por darme la oportunidad de vivir experiencias que no hubieran sido posible sin esta magia de ´jugar a ser otro` aprendí entre tantas cosas, que para ser actor no basta con la intuición, hay que investigar, entrenar y capacitarse”.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *