EL “CHOLO” HABLÓ DE BOICOT

“En el Turismo Carretera ves gente que no hace lo que tiene hacer para que el auto este para ganar”

Frontal, polémico y fiel a su estilo, Ariel Robbiani contó su experiencia en el Turismo Carretera. Recordó sus comienzos, sus buenos y malos momentos en esta categoría, entre otro detalles. También se refirió al líder del Lincoln Sport Group, Hugo Cuervo y fue crítico con la gestión de Oscar Aventín cuando estuvo al frente de ACTC.  

Ariel Robbiani firmando un autógrafo. En esta nota, te contamos un repaso por la rica historia del gran piloto chillarense en el TC. Ariel, puso fin a su extensa campaña automovilística luego de la fecha que el Turismo Carretera disputo a mitad el 2011, en Termas de Río Hondo. Con el Falcón que ganó una de las tres series que se corrieron en el circuito de Río Gallegos. Atrás del “Cholo” vienen Matías Rossi, Julio Catalán Magni y Norberto Fontana.
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Con el Falcón que ganó una de las tres series que se corrieron en el circuito de Río Gallegos. Atrás del “Cholo” vienen Matías Rossi, Julio Catalán Magni y Norberto Fontana.

“El automovilismo es una pasión; siempre soñé con correr en autos de carreras, pero nunca pensé hacerlo al nivel que lo llegue hacer. Los resultados y los años me fueron llevando a que corra en una categoría cada vez más importante. Sin querer llegue al TC y ahora estoy en Rally con años en la espalda”, sostuvo Ariel Robbiani sobre su recorrida deportiva donde compitió en distintas categorías zonales para luego cumplir el sueño de todo piloto: llegar a correr en Turismo Carretera, que es en donde se concentra la mayor pasión del automovilismo nacional.

“Mi objetivo era correr una carrera o dos en el TC y termine con más de 150 carreras. A medida que vas corriendo los objetivos van mejorando, empezás a tratar de estar adelante, a ganar series y cuando ganas una, lo que queres es ganar una carrera”, describió el “Cholo” acerca de sus inicios en la máxima categoría del automovilismo argentino.

– ¿Qué significa el Turismo Carretera para vos?

– El TC significó un sueño desde el primer momento que me subí a un karting. Debe ser el sueño de todo automovilista argentino, donde además corren tus ídolos. De hecho, me críe admirando esta categoría cuando corrían en ruta o en el autódromo. Donde iba el TC, con mi familia estábamos presentes. Esos viajes hizo que mi objetivo siempre este puesto en el TC, por eso cuando llegué fue un sueño cumplido que se logró a bases de cosas muy lindas que sucedieron anteriormente; luego se trascurrió de la misma forma, también hubo de las feas, como ciertas situaciones que uno no cree que se den en el automovilismo de competición, sin embargo, cuando estás ahí adentro lo ves y no lo podes creer que sucedan. Es lo que tiene el TC, una categoría en la cual se maneja mucha plata y hay muchos intereses en juego.

– ¿Cuáles fueron esos hechos desfavorables en tu paso por la categoría?

– Ver que el mismo equipo que integras te boicotee el auto, que lo tire para atrás, que tu chasista no quiere que uno funcione, misma acción me pasó con un motorista, entonces es imposible ir a ganar una carrera cuando el equipo que sos parte no pone lo que hay poner para ir a ganar una carrera. Más allá que es muy difícil ganar una carrera de TC, creo que tuvimos muchas chances de haberla ganado y bueno, por ahí te encontrás que tú misma gente que te rodea no hace lo que tiene hacer para que el auto este para ganar.

– ¿Cómo fue tu debut en el TC?

– Debuté en 1998 en el autódromo de 9 de Julio. Ese día llegó porque antes había ganado en TC Pista. La victoria la conseguí en Olavarría, cuando esta ciudad inauguraba su circuito. Anteriormente había salido segundo en Buenos Aires y en base a estos buenos resultados le pedimos a la ACTC el pase a la categoría mayor. Pensé que íbamos a tener mejor performance en el TC, sin embargo, una vez dentro de ella me costó mucho porque en ese momento no creía que hubiese tanta diferencia entre ambas categorías. En la clasificación termine 45 y en la final no recuerdo en que puesto llegue pero seguro que fue detrás del veinte. Había arrancado con otros objetivos, otras expectativas y en el momento que llegue a la pista me choque con otra realidad.

– ¿Te resultó muy complicado dar ese salto al profesionalismo?

– Fue muy alto el salto al TC, en cambio hacerlo ahora no habría problema porque ambas categorías no tienen tantas diferencias. Esto se debe porque los pilotos que suben al TC vienen aclimatados luego de hacer dos o tres años en TC Pista Mouras o TC Pista, categorías de las cuales se supera tras ser protagonistas. En la época que me inicié, era muy diferente a lo que se ve hoy. En mí caso, cuando arranqué en TC Pista, desde la ACTC me pidieron que hiciera tres podios y de ahí me daban el visto bueno para debutar en la mayor. Fueron cuatro carreras en esta categoría, donde obtuve tres podios y gané una carrera, tras estos hechos me pasaron al TC, pero la verdad era para que corriera un año o más en el TC Pista, más que nada para adquirir más experiencia, ritmo y velocidad de carrera sobre todo, que fue lo que me costó cuando salté a la categoría mayor.

– ¿Le pediste consejos a tus colegas o ex corredores?

– Si lo hice, pero igualmente es muy difícil que te lo den. Si bien la primera carrera me costó y anduve más o menos, después empezamos andar bien y ya no es fácil recibir algún consejo. Nadie te va a decir la verdad. Igual te dijo que cuando arranqué, fue Fabián Acuña, quien me brindó muchos consejos. Él era mi ídolo cuando corría con Ford y haber estado con él, para mí fue muy emocionante.

­– ¿Por qué te identificaste con Ford en el TC?

­– Siempre fui hincha de Ford, mi familia también lo era y por suerte pude cumplir mi sueño de correr con esta marca.

­¿Cómo surgió la idea de pintar el Ford de amarillo?

– El color venía desde la época que corríamos con mi hermano (Jorge Pablo), pero en distintas categorías. Teníamos los autos pintados de amarillo. Luego, a mí me tocó salir campeón con este color y de ahí trate de mantener la misma tonalidad en los diferentes autos que opté por correr. Por eso debuté con un Ford amarillo, siendo la misma marca y mismo color que usaba el “Gurí” Martínez, quien nunca me dijo nada ya que los autos eran muy similares. Con el paso del tiempo, con este piloto siempre tuve la mejor onda.

– ¿Cuál fue tu mejor posición en TC y que recordás de ese día?

– Fue un cuarto puesto que lo logre en el autódromo de Balcarce. Y lo primero que me acuerdo es una conversación previa con el “Pato” Silva, que era mi compañero de equipo y ambos largábamos en la primera fila. Antes de salir a competir, Silva se me acercó y me pidió que le deje ganar la serie ya que lo precisaba porque en ese momento estaba peleando el campeonato, que finalmente se lo quedaría (el chaqueño fue campeón en 2005). La respuesta mía fue negativa, le dije que iba tratar de ganar la serie, situación que no se dio porque él me la ganó por poco margen. Después en la final largamos cuartos y mantuvimos la posición durante toda la carrera. Obtener este resultado para mí fue una alegría bárbara porque estuvimos muy cerca de hacer podio.

– De las tantas carreras que protagonizaste, ¿en cuál pedirías el desquite?

– Pediría una del 2007, cuando se me rompió el motor en Río Gallegos, donde venía tercero en la final. Esa carrera fue la que más me dolió por la posición que ocupaba. Recuerdo que ese día le gané la serie a Matías Rossi y en la final venía detrás del Torino de Patricio Di Palma y del Ford de Lionel Ugalde; sentía que tenía más auto que ellos, pero duré poco porque en la segunda vuelta se me rompió un balancín y no pude continuar. Si no hubiese pasado esto, creo que podríamos haberla ganado.

– ¿Qué análisis haces de tu paso por el TC?

– Al debutar en 1998 ya había cumplido mi sueño. Después la meta pasó a poder correr algunas carreras más y con el paso del tiempo los objetivos fueron cambiando. Estuve 13 años en la categoría; anduvimos muy bien dentro de la manera en la cual pudimos competir, desde los comienzos con el arduo trabajo de mis amigos en el taller en Chillar hasta la última carrera que corrí. Seguro que podíamos haber hecho mejores carrera, como también peores, así que creo que tenemos que estar conforme. Hicimos un buen trabajo, obviamente me hubiese gustado ganar alguna carrera, de la cual estuve cerca, sin embargo, en el último tiempo me costó mucho competir y por eso estoy contento de haberme bajado a tiempo.

– ¿Oscar Aventín le hizo mal al automovilismo? ¿Había dialogo con él?

– Si bien conmigo no había una mala relación, Oscar Aventín no fue bueno para el TC. Creo que precisábamos un presidente con más oídos, que nos escuche más y de hecho tuve dos discusiones con él. Del mismo modo, cuando discutí con el “Puma”, anteriormente había hablado con mis compañeros para que me acompañen en mí reclamo. Cuando se inició la reunión y empecé a discutir con el presidente, ningún piloto salió a mi favor. Me dejaron sólo, dándome atender que no hay unión entre los pilotos. Por eso es muy difícil que se logre algo cuando no todos tiran para el mismo lado.

– ¿Tu opinión sobre Hugo Cuervo?

– Este señor es un gran estratega y aún hoy en día sigue siendo el mejor en esta materia. En cuanto a mí experiencia personal con él, la verdad que fue muy dura y esto se debió por el auto que le compré, que era el que había dejado Diego Aventín y me lo entregó totalmente diferente. Ese hecho fue una de las más grandes desilusiones que padecí en el TC y en el automovilismo en general.

– ¿Cómo era trabajar con Canapino y Laboritto en un mismo equipo?

Las cuatro carreras que corrí bajo la preparación de ellos dos juntos, que fue en 2008, logré manejar el mejor auto dentro de esta categoría. Si bien no obtuvimos tantos resultados a diferencia cuando lo agarró el “Chispa” (por Daniel Uranga) con motores de Laboritto, creo que ese auto era para que pueda ganar cualquier carrera, pero Canapino y Laboritto se pelearon en mí cuarta carrera. Este último no me pudo hacer más los motores, vino otro motorista, la cosa empezó a cambiar y el rendimiento fue todo lo contrario. Entras en un juego de intereses económicos, empezás a ver que un día estás para ganar y a la siguiente competís por el 30° o 40° puesto. Ahí te das cuenta que alguien hace algo para que vos andes adelante y otro hace lo contrario para vos andes atrás. Contra eso no se puede evitar.

– ¿Por qué cambiaste de marca? ¿Te arrepentiste?

– Fue un error grande haberme cambiado de marca, que lo hice en 2009. No por haber corrido con Dodge, marca con la que me gustó correr y su hinchada me animó tanto como la Ford, pero me equivoque. La elección fue tras el accidente en Rafaela, cuando me pegue con el Ford. Luego abandone los servicios de Canapino y me le acerque a Daniel “Chispa” Uranga con quien obtuve los mejores resultados deportivos. En ese momento, esta persona estaba haciendo la Dodge de Jonatan Castellano y me notificó su idea de hacer una similar a la del hijo del “Pincho” Castellano. Y de esa forma fue como inicié a correr con este auto.

­– ¿Cuáles fueron los motivos por lo que te alejaste del TC?

– La falta de motivación, me costaba juntar la plata para poder estar en una carrera y como te manifesté anteriormente, me fue frustrando el tema de que cuando un día te querían dar el auto para que estés dentro de los diez puestos, te lo daban y andabas adelante; y luego con el mismo equipo pasaba a pelear por los últimos lugares. Por esas situaciones te das cuenta de que a algunos no le convenía que tenga una continuidad de buenos resultados. Y ese cúmulo de situaciones me hizo bajar los brazos porque en verdad uno hace mucho esfuerzo para estar presente en cada carrera y que te encuentres con que otro te maneje el resultado, la verdad nunca lo pude entender.

– Últimamente el TC no logra brindar un mejor espectáculo. ¿Coincidís?

– Si totalmente. De hecho cuando me bajé, las carreras eran aburridas para nosotros mismos. Cuando debuté un auto agarraba la chupada y avanzaba. Tenían mucho menos cargas, las gomas eran más chica y la potencia era menos, pero los autos eran más difíciles de manejar. En cambio, cuando dejé el TC, el auto era muy lógico, fácil de manejar, aunque obviamente no lo va a manejar cualquiera, pero tenías menos margen de no cometer errores, por eso creo que la ACTC tiene que volver un poquito para atrás con la tecnología. Los autos tienen que ser más indóciles, para que haya más errores y que el piloto sepa cómo superarlos.

– ¿Qué crees que pasará con el Autódromo de Balcarce?

– Esperemos que se pueda correr. En él corrí un montón de carrera y accidentes podes tener en todos lados, lo que si te puedo aportar es que en este circuito las carreras salían muy divertidas, a mí me encantaba correr en este autódromo. Para mí es una pena que el TC no este corriendo en Balcarce. (El circuito no es utilizado desde la temporada 2011).

– ¿Cuál fue tu error más grosero en el TC?

– Lo hice cuando me mi inicié, recuerdo que tuve un par de toques grandes que me salieron barato porque podría haber hecho una macana importante. Pero estas equivocaciones fue porque me faltaba mucha experiencia, por ahí hubiese precisados más años en TC Pista para llegar más fogueado al TC.

– ¿Tuviste algún altercado con algún piloto?

– Una vez protagonicé una pelea con Ponce De León. Fue en Buenos Aires, cuando los dos largábamos en primera fila, me tocó de atrás y me mandó al pasto. Después me fui caliente a su box y casi le doy unas piñas. La diferencia es que en ese momento tenía la posibilidad de estar adelante, mientras que para esta clase de piloto es normal estar en los puestos de vanguardia. Para él fue una carrera más y para mí era una carrera importante; ese contraste era lo que quería hacerle entender ya que por primera vez largaba adelante y no me dejo avanzar más de 300 metros. Quedó en una anécdota. Igualmente, este hecho no sería el único en la carrera de este piloto porque año después vendría el choque a Traverso, quien le profirió insultos de todos los colores.

– ¿Qué añoras del TC?

– Nada, fue un paso que quedó atrás. Desde que me alejé no asistí más a una carrera de esta categoría. Del TC me gustaba manejar el auto y cuando estaba arriba de esto, pasaba por mi mejor momento.

Ariel Robbiani siempre trató de ser eficiente porque la eficiencia te da el resultado. Y la suma de resultados es lo que te lleva a la superación. Esto último fue lo que lo motivó desde que se inició a correr en 1989, que consistía en conseguir protagonismo y experiencia en los campeonatos zonales para que una vez cumplidos ambos objetivos lograr el ansiado salto al Turismo Carretera, categoría que trató de hacer lo mejor posible, cosechó buenos resultados y también obtuvo decepciones, pero lo importante es que nunca se dio por vencido tratando de hacer lo que realmente deseó hacer.

 

EL ESFUERZO DEL “CHOLO” 

Recuerdos del Promocional 850. Ariel lidera la final y por detrás se encuentra Gustavo Gelso, a quien considera un gran amigo, un buen compañero de equipo

Recuerdos del Promocional 850. Ariel lidera la final y por detrás se encuentra Gustavo Gelso, a quien considera un gran amigo, un buen compañero de equipo

“Lo mío es una elección de vida; sentís la adrenalina de ir a límite, cuando más lo haces y más riesgoso es la situación, más adrenalina sentís y más gusto te da de estar arriba del auto”, comentó Robbiani sobre esta actividad. También dijo que “es una satisfacción lo que hago, lo disfruto y por ahí cuando estamos arriba del auto no me pasa tener miedo, eso queda a un segundo plano, pero hay momentos que pensas un poco, más que nada en la familia y en uno mismo”.

El piloto chillarense empezó a correr desde chico, como tantos pilotos en karting, categoría que debutó en 1989 y continuó hasta 1991. Después, fue en la búsqueda de ir superando metas, con la venia de su familia quienes lo acompañaron en cada una de sus decisiones.

– ¿Qué recuerdos te quedan de tu padre en los comienzos de tu carrera?

– Mi viejo (Oscar Robbiani) estuvo muy ligado a mí, como todo padre que trata de apoyar a su hijo. Él de automovilismo mucho no sabía, pero trató de apoyarme en lo que podía, en acompañarme, al igual que mi madre (Ana María). Misma acciones lo hicieron como mi hermano (Jorge Pablo) cuando ambos empezamos a correr.

– ¿Tus hijos seguirán por el mismo camino?

– Parece que sí, Agustín que tiene cuatro años ya se está iniciando en karting. Se lo compramos porque él nos los tuvo pidiendo durante mucho tiempo. Y si le gusta, obviamente va a tener mi apoyo. Magalí, por ahora, no está interesada, igualmente ellos van a las carreras y disfrutan del momento. Mucho de automovilismo no entienden, pero tratan de apoyarme y de estar conmigo todo el tiempo que pueden.

– ¿Quiénes fueron tus mejores colegas? 

– Mis mejores compañeros provienen del zonal, uno de ellos es Gustavo Gelso, un gran amigo, un buen compañero de equipo, que me hizo pelear carreras y son esa gente que te va de frente, distinto a los pilotos que actúan en el TC, que te palmean el hombro y cuando te das vueltas te viene la apuñalada por atrás. Creo que estas acciones cuando estas en categorías elite, ocurre normalmente.

 

 

 

 

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