EN GENERAL ALVEAR FALLECIÓ CÉSAR “NEGRO” RÍOS, ZAGUERO QUE BRILLARA EN AZUL ATHLETIC Y ALUMNI

Nota de Mario Vitale

La noticia seguramente causará hondo pesar en la grey futbolera azuleña, especialmente en aquellos que tienen bien presente la calidad de juego y la presencia de calificados jugadores vistiendo distintas casacas, todos generando una atracción general que fue desde la década del 60 al 70, para luego prolongarse a las del 80 con la presencia de Sportivo Piazza en los Torneos del Interior de 1985 y 1986.

La fría nota dice que se marchó para siempre cuando aún no había cumplido las 7 décadas, César Edgardo Ríos, un brillante y caballeresco zaguero que provino del Club Comercio de General Alvear  para alistarse en Azul Athletic cimentando el  equipo que fue campeón oficial de la Liga de Fútbol de Azul  en 1965 cuando  la entidad “canalla”  contaba con el Dr. Luis Camilo Campagnale como presidente y a Alfredo “Gringo” Messineo como director técnico.  La conquista vino a  brindar la tercera estrella athletista, ya que sus únicas coronas las había obtenido en 1946 y 1947 con la presidencia de Miguel Alfredo Castellar.

César Ríos integró un equipo de renombradas figuras tales como Pedro Nicanor Carricarte en la valla; Ricardo Randazzo como compañero de zaga, un medio campo compuesto por Roberto Irineo Sosa, Ramiro “Kuco”  Gómez y Dardo Etchelet; la delantera con Juan Pedernera, Rolando Sáenz Valiente, Rubén Daniel Follini, Roberto Evers Fossatti y Pedro Fiscalini, alternando también el siempre recordado Ernesto “Chueco” Funes, Jorge González, Horacio “Chocolate” Ledesma, y Mario Irigoyen.

Ya cercano a 1970 Azul Athletic, siempre con César Ríos, conquista el Torneo Preparación de la Liga con una particularidad ya que finalizó invicto  ahora contando con el mismo “Patón” Carricarte, más Armando Schwindt, Homero Lázzaro, Carlos “Fato” Farina, Juan Giacoboni, Rubén “Pocho” Roldán, “Rolo” Sáenz Valiente, Rubén Follini, Carlos Frascaroli, el platense Juan Stork,  alternando también Antonio Casella, Pedro Fiscalini, Miguel Hourcade, Raúl Gandolfo, Luis Paganini y  Saúl Barceló.

La calidad y regularidad en su alto nivel de juego, además de una impecable presencia tanto dentro como fuera del campo de juego demostrado en esos años  por el siempre  recordado “Negro” Ríos, lo hizo protagonista de un hecho que no por simple puede pasar  desapercibido en la actual relación institucional.  En aquellos años la rivalidad deportiva entre los clubes se apreciaba de distintas maneras y en los distintos niveles, muchas  veces nada aconsejables para lo que debe ser el  deporte, pero fue el Club Alumni Azuleño el que rompió el hielo al solicitarle a su eterno rival el concurso de Ríos como refuerzo para el plantel que  disputara  el Torneo del Interior.

Accedieron los dirigentes athletistas, abriendo una instancia que luego se prolongó con Juan Carlos Catriel, Guillermo Arroyo, entre otros que vistieron las dos tradicionales casacas de los clubes decanos del balompié local. Otro hecho significativo en la relación de ambos clubes  además del recordado  “Reinicio de relaciones” concretado en 1924, fue el hecho que bajo la presidencia de los señores Enrique Jorge Girbent y Mario Julio Layús, de Alumni Azuleño y Azul Athletic, respectivamente, resolvieron festejar  juntos sus 80 años de  vida institucional en 1993 con una gran cena  Aniversario servida en instalaciones de  la Sociedad Rural.

Luego de varios años  en el fútbol azuleño, César Ríos retornó a su  General Alvear donde también era valorado en todos sus aspectos, deportivos y humanos, integrando los seleccionados de su ciudad, aún entrado en años. Desde el mismo ámbito fue convocado para colaborar en la preparación de los elencos juveniles a los cuales les transmitió no solo sus conocimientos del juego sino también su caballerosidad y respeto al adversario, como un verdadero maestro del balompié.

Según nos informan sus últimos años en el deporte los transitó en la práctica de las bochas  y el tejo, en los que también supo destacarse, para luego enfrentarse con una cruel dolencia que lo postró para siempre. Se fue César Edgardo Ríos: un señor de los campos de juego que dejó tras su paso un verdadero ejemplo y calidad, caballerosidad que perdura a través de los años.

Descansa en paz, querido “Negro” Ríos.

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