EN LA NOCHE

Por Adolfo Mirande – Especial para El Tiempo

Aquel día  había sido templado.

El tiempo se fue manteniendo por la tarde parco y moderado, pero la tormenta que se había desatado durante la noche era  la mas impresionantes  de las que yo tenga memoria.

Todo ocurrió en un área de la  Pampa bastante extensa, pero la experiencia que yo viví fue  en un camino vecinal, que serpenteaba en pleno campo.

El automóvil se paro de pronto sin causa aparente, simplemente el motor dejo de funcionar y no volvió a arrancar.

Entonces tuve plena conciencia de la inmensidad del paisaje que imaginaba en toda su grandeza en la impenetrable oscuridad del ambiente cubierto por la esfera negra del cielo.

Menudeaban sin pausa los relámpagos, el trueno retumbaba enérgico y caía el agua con desmesura como en las  fantásticas leyendas de la Biblia.

Jamás  había sentido una sensación tan profunda de soledad y desamparo ante la exhibición de poder tan colosal en tan agobiante escenario.

Pero algo flotaba en el ambiente esa noche, algo se intuía entre los truenos y relámpagos y se hacía a cada momento mas presente la angustia que producía y que nada tenia que ver con lo habitual.

Era algo indefinible e indescriptible que engendraba un miedo sordo, distinto, y que llevaba a una extraña depresión.

A cada momento me sentía mas nervioso y asustado, no ante la oscura grandeza del fenómeno natural, sino ante la aguda intuición que descubría en la noche un toque siniestro y una pincelada de enigmática e inconcreta  sensación de algo mas que humano que flotaba entre los pliegues del aire negro y frío.

Comencé a vislumbrar luces extrañas que aparentemente se movían en forma caótica  y describían exóticos recorridos.

Quede estupefacto y paralizado cuando por el camino donde estaba aislado con mi auto vi venir dos figuras avanzando hacia mi.

En los pocos momentos que la claridad del relámpago me lo permitía pude observar sus expresiones pálidas, insensibles y ostensiblemente extrañas.

Todo el tiempo que duro el escrutinio sobre mi de los inefables seres, así también permaneció paralizado mi corazón y quede mudo como una arpa rota entre las palideces del silencio de la noche.

En respuesta, como si fuera un eco, recibí un sonido que no era de este mundo -tan espantoso- que al momento perdí  totalmente la confianza y ya no tuve ni el mas mínimo control sobre mis nervios y sobre la situación.  Si es que alguna vez lo había tenido.

Algo paranormal muy profundo me decía que una cosa terrible estaba sucediendo esa noche; algo que no se podía definir como se define una cosa tangible, pero que estaba en el ambiente, estaba en  las tinieblas.

Era algo inasible y demasiado fantástico para creerlo, pero era  inminente y  posiblemente muy peligroso.

Estaba parado al lado del coche, empapado y agobiado de pánico  escuchando  gritos de dolor, de terror y de sobresalto.

Veía luces que se acercaban y se alejaban y lo último que recuerdo es haber entrado al automóvil en un gesto dramático  de protección ante los sucesos que no entendía y me asustaban y alarmaban de mala  manera.

Cuando recobre el conocimiento el buen Sol de la mañana me produjo una suave sensación de normalidad y cordura.

Me encontré con un nutrido grupo de gente a mi alrededor; los médicos me preguntaban, y otro tanto hacían policías, periodistas y vecinos curiosos y preocupados.

Los políticos de la zona inquirían con aparente interés y dialogaban con los presentes.

A medida que el tiempo iba transcurriendo me fui enterando de las cosas que habían ocurrido durante la noche hasta el amanecer.

Animales manipulados, personas utilizadas para experimentos, apagones sin explicación, incendios y los mas increíbles accidentes.

Al otro día me dieron el alta.

Pero nunca tuve informe oficial de los sucesos que viví tan intensamente.

Y tal vez en forma subconsciente no quise aclaraciones, ni quise la verdad.

Desee fervientemente negar la realidad.

Por ahora queda para mi como una incógnita  todo lo ocurrido durante esa noche de tormenta tan grandiosa y bellísima en la inmensidad de la pampa.

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