EL JUICIO POR LAS MUERTES DE DOS TRABAJADORES

“En la parte técnica no estaban dadas las condiciones para comenzar con la obra”

Víctor García, el ingeniero acusado por las muertes de los obreros. Ayer decidió declarar y con sus dichos se mostró ajeno a los “homicidios culposos” que le imputan en este proceso.
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Víctor García, el ingeniero acusado por las muertes de los obreros. Ayer decidió declarar y con sus dichos se mostró ajeno a los “homicidios culposos” que le imputan en este proceso.

Lo dijo ayer uno de los testigos que declaró en el debate, un ingeniero de la Dirección de Urbanismo, Infraestructura y Vivienda de la Municipalidad de Azul que había visitado la obra de Villa Piazza Norte donde, en agosto de 2013, fallecieron Alfredo Carrizo y Osvaldo Chanquía. En una jornada donde declararon varios testigos, también lo hizo el ingeniero que está acusado de los “homicidios culposos” de ambos obreros de la empresa “Korvial SRL”.

“Tengo absolutamente claro que usted no era responsable técnico en esta obra”, le dijo su abogado defensor ayer al ingeniero que está siendo juzgado por las muertes de los trabajadores Alfredo Carrizo y Osvaldo Chanquía. Y Víctor Eduardo García, el acusado de los “homicidios culposos” de ambos obreros de la empresa “Korvial SRL”, quienes en agosto de 2013 murieron sepultados en una zanja cuando se desmoronó sobre ellos una de las paredes de tierra de esa excavación, le dio -obviamente- la razón al Dr. Osvaldo Bolpe.

El ingeniero de 58 años pidió declarar ayer en ese debate que lo tiene como el único imputado por estas muertes, proceso que continúa teniendo como escenario al Juzgado Correccional número 2. Y ante el juez Héctor Torrens y las partes buscó con sus dichos, tal como lo están haciendo sus dos defensores particulares -el abogado Marcelo Saparrat y el ya mencionado Bolpe-, desligarse de esa responsabilidad penal que le están imputando hasta ahora.

“En esta obra no se me designó como jefe”, sostuvo también durante su testimonio, dichos donde afirmó que no estaba presente cuando la zanja se derrumbó y que al llegar al lugar “realmente no se sabía qué hacer” ante lo desesperante de la situación.

A pesar de que firmó varios documentos en carácter de supuesto responsable de esa ampliación de la red de extensión cloacal en Villa Piazza Norte, él sostuvo que desde la empresa a la que pertenecía no le dijeron que le iban a dar “la representación técnica” de esa obra donde fallecieron Carrizo y Chanquía. Y también fue coincidente con uno de sus abogados al indicar que la Intendencia -por aquel entonces a cargo de José Inza- inició una obra con un plan de seguridad que no estaba ni aprobado ni vigente.

Desde su particular enfoque de la situación, los trabajadores que formaban parte de la cuadrilla “estaban capacitados” para hacer todo solos, sin recibir orden alguna de él; más allá de que los obreros que declararon en este debate lo consideraban “el jefe” o “el capataz” de una obra que -además de graves fallas en materia de seguridad- estaba bastante floja en lo que tiene que ver con lo administrativo.

“Acta de inicio (de obra) no se hizo” recordó el ingeniero. Y esa afirmación fue conteste con lo que antes dijo, cuando declaró por algo más de una hora, el ingeniero Carlos Mancino.

Cuando Carrizo y Chanquía murieron, Mancino formaba parte de la Dirección de Urbanismo, Infraestructura y Vivienda que estaba a cargo del arquitecto Julio Toscano.

No lo habían designado oficialmente como inspector de la obra, pero así y todo la visitó. Ya había estado cuando el 5 de agosto de 2013 José Inza y Héctor Bolpe, respectivamente Intendente del Partido de Azul y secretario de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos de la comuna, hicieron esa -a esta altura- ya famosa visita a la obra “para los medios”.

Y regresó un día antes a que Carrizo y Chanquía fallecieran. Esa vez, según refirió, para entregarle al ingeniero García un papel relacionado con cuestiones atinentes a la seguridad en el lugar.

Esa hoja -sostuvo ayer Mancino cuando la acercó al debate- el imputado la firmó. Pero después, cuando se la mostraron al acusado, más allá de que recordó que ese contacto entre los dos existió, no pareció reconocer dicha rúbrica como la suya.

La CEAL, cuyo sector de Servicios Sanitarios tiene como obligación inspeccionar cualquier obra de terceros que se inicie -tal como era el caso de esta extensión de red cloacal llevada a cabo desde la comuna, con fondos aportados por el Gobierno Nacional y con “Korvial SRL” como la empresa ejecutora-, se enteró por este Diario de la visita de Inza y sus funcionarios al lugar donde se estaban realizando los trabajos.

Eso hizo que el arquitecto Héctor García -máximo responsable de CEAL Servicios Sanitarios- enviara a inspeccionar la obra que ya estaba iniciada a su jefe de la Oficina Técnica: Roberto Andrés Cúpparo.

Ambos declararon ayer también en el debate. Y de los dichos de los dos, surgió que Cúpparo coincidió con Mancino aquel día en que en la obra ubicada en Villa Piazza Norte fueron y se encontraron con García, el ingeniero imputado.

A modo de conclusión de algunos de los testimonios escuchados ayer surge que esa extensión de la red cloacal donde murieron los trabajadores Carrizo y Chanquía no había sido inspeccionada por los responsables técnicos de la CEAL, tal como habitualmente sucede con cualquier obra privada.

Desde la misma Cooperativa Eléctrica, según declararon el arquitecto García y el ingeniero Cúpparo, se enteraron que había sido puesta en marcha cuando por los medios se publicó la visita que Inza y funcionarios de su equipo de gobierno hicieron el 5 de agosto de aquel año. Es decir, tres días antes a que la pared de la zanja en la que estaban trabajando ambos obreros se derrumbara y los matara a los dos, al ser sepultados por ese caudal de tierra que se les vino encima.

Tampoco estaba confeccionado el llamado certificado de “inicio de obra”. Y de acuerdo a lo que también ayer reveló en el debate el ingeniero Mancino, “en la parte técnica no estaban dadas las condiciones para comenzar con la obra”.

Pero así y todo, dijo ese mismo testigo, existió “una orden de arriba” para que esa extensión de la red cloacal en Villa Piazza Norte igual se hiciera.

“La obra tiene que seguir, no se puede parar”, contó el ingeniero que el arquitecto Toscano le dijo cuando fue a contarle que esos trabajos no se podían continuar haciendo ante la evidente falta de documentación.

A una pregunta que le hiciera el abogado Bolpe, Mancino fue contundente al responderle que no se cumplimentó cabalmente con lo contratado, algo de lo que -al parecer- tenían conocimiento tanto Toscano como Héctor Bolpe y hasta el propio por entonces intendente José Inza.

“Administrativamente hubo muchas cosas incompletas”, dijo el ingeniero Mancino, ratificando con sus dichos algo de lo que ya se hablaba a poco de iniciarse la investigación por las muertes de los obreros. La misma que ahora es materia de un debate que, contando con los testigos que han pasado por el proceso, no deja de poner en evidencia las falencias que existieron. No sólo en materia de seguridad, sino también con otras cuestiones que reafirman ese concepto vinculado a que hubo varios actores involucrados en esta obra que aún sigue inconclusa y estuvo plagada de irregularidades administrativas.

Se trata de los mismos actores que confluyeron para terminar -de una manera indirecta y culposa- con las vidas de dos obreros. Algo que a esta altura ya parece estar fuera de discusión que fue así.

Reafirman este concepto los testimonios que se están escuchando en el debate. Esos dichos ubican a los decesos de los trabajadores Carrizo y Chanquía cada vez más lejos de haber sido las víctimas de una tragedia o de una fatalidad; al mismo tiempo que acerca a las muertes de ambos a una verdadera negligencia cometida en conjunto.

El dato

El fiscal Marcelo Fernández insistió ayer con mantener a un testigo al que todavía no ha podido ubicar para que comparezca en este juicio. Es por eso que se decidió esperarlo hasta el próximo lunes, cuando el debate continúe y ese día las partes anuncien los alegatos.

UN EX INTENDENTE Y TRES TESTIGOS MÁS

José Inza, un ex intendente que en carácter de testigo pasó ayer también por este juicio.
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José Inza, un ex intendente que en carácter de testigo pasó ayer también por este juicio.

Las declaraciones de José Inza y Héctor Bolpe no parecieron aportar ayer muchos elementos de importancia al juicio que por las muertes de los trabajadores Carrizo y Chanquía se está haciendo en el Juzgado Correccional número 2.

Las partes consultaron a ambos, especialmente, por la visita que hicieron a la obra tres días antes a que los trabajadores murieran en el interior de una zanja ubicada en la calle La Madrid entre Industria y De las Postas de Villa Piazza Norte.

Ninguno de los dos, según expresó, pudo detectar la existencia de fallas de seguridad el día que estuvieron ahí, ocasión en la que también los acompañó para dialogar con los medios Nicolás Valicenti, por ese entonces -según lo que oficialmente se informaba desde la Municipalidad de Azul en un parte de prensa- el titular de “Korvial SRL”.

Ni Inza ni Bolpe, a pesar de los cargos que ejercían para cuando murieron Carrizo y Chanquía, pudieron dar muchas explicaciones con relación a aspectos administrativos de la obra, más allá de que coincidieron en indicar que esa extensión de la red cloacal estuvo solventada con fondos del Gobierno Nacional y que la empresa ejecutante había ganado la segunda de las licitaciones que se hiciera, después de una primera fallida por lo que el ex intendente consideró “un error humano involuntario”.

Prácticamente, dijeron desconocer esas cuestiones administrativas de la ejecución de la obra. Una situación que, en palabras de otros testigos que también ayer declararon, mostró varias falencias.

“Nada me llamó la atención en lo que tiene que ver con la forma de trabajar de los trabajadores que estaban operando. Vi que estaban trabajando en la obra pero no puedo dar ningún detalle puntual”, le respondió Inza al abogado Luis Conti -Particular Damnificado de los familiares de una de las víctimas- cuando lo consultó sobre si había observado algo en especial cuando visitó aquel ya mencionado 5 de agosto de 2013 la obra.

“Realmente no tengo idoneidad para hablar de los temas a los que usted se refiere”, le respondió Bolpe -también a Conti- cuando el abogado le preguntó por lo mismo, en una actitud que lo mostró prácticamente ajeno a lo que había pasado, lo que no dejó de generar indignación en la sala escenario de este juicio en las viudas de ambos trabajadores.

“Lo que vi fue que estaban en una obra, construyendo, en una zanja y nada más. Vi obreros. Y normalmente cuando sabe la gente que va a haber una visita de prensa se ponen un poco en movimiento. No vi nada en particular. Había obreros, había un tramo de zanja, se estaba trabajando. Punto. Eso es lo que yo vi”, agregó el ex funcionario municipal.

María Cristina Valicenti, actual titular de “Korvial SRL”, también pasó ayer por este juicio. A la mujer la consultaron por el rol que dentro de la empresa tenía el ingeniero que ahora está siendo juzgado.

Las medidas de seguridad en la obra donde murieron los trabajadores y aspectos administrativos de la licitación que ganó la constructora que conduce formaron parte también de su declaración.

Y la recepción de la prueba testimonial se cerró ayer con la presencia de Maya Vena.

La concejal fue convocada al proceso por los abogados del ingeniero García. En su caso, para hablar de las acciones llevadas a cabo desde la Comisión Investigadora que en el legislativo local integró cuando el ex intendente Inza fue denunciado por varias y presuntas irregularidades. Entre ellas, los actos administrativos llevados a cabo en esa obra de extensión de la red cloacal en la que terminaron muriendo los trabajadores Carrizo y Chanquía.

 

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