“En menos de cinco minutos, alguien desconocido puede pasar a ser tu amigo”


Vale la referencia de Carlos Días para explicitar el espíritu que trasunta en el Azul Truck, convocatoria camionera que acaba de sumar su tercera edición. El organizador habló con EL TIEMPO de lo mucho que reconforta generar un ámbito de fraternidad entre pares y del ímpetu que comparte con el grupo de trabajo para fortificar esta cita anual: “Tenemos muchas ganas de que crezca el encuentro”.
Entrevista Silvio Randazzo, de la Redacción de EL TIEMPO
Cuando a Carlos García se le consulte acerca de las motivaciones basamentales que lo impulsaron (y aún sucede) a organizar, promover y sostener un encuentro de camiones –probablemente hace unos cuatro años, no recuerda con exactitud–, dirá que en parte la iniciativa surgió de contemplar que se estaba perdiendo un poco “el saludo”. También hablará de amigos, pasiones y fierros, claro que sí. Pero cuando habla de ese típico guiño rutero, el reconocimiento del par y todo lo que va con él, cuando habla del saludo teñido de indiferencia, podría entonces decirse (un poco a la ligera tal vez) que este grupo organizador acaba de concretar el 3° Azul Truck para no dejar de saludarse. Y puede que no sea un motivo merecedor de ninguneo.
Hay que contemplar un convoy de más de 100 camiones por la ruta, meta bocina y, justamente, saludo. Esa puede que haya sido la manifestación más ‘sociable’ de todo lo que aconteció durante el 3 y el 4 de febrero, con el predio de Mujica y Malvinas como epicentro. Fueron unas cuantas las ciudades bonaerenses que aportaron camiones, mejor decir que aportaron camioneros y camioneras, familias que se llegaron a la ciudad sin pretender mucho más que un abrazo fraterno, un buen trato y esa empatía casi instantánea que no necesita de historia compartida. Pues por alguna extraña razón (extraña para quien no pertenece), los camioneros sienten que compartir las rutas es compartir la vida.
“Es algo muy lindo ser camionero, se conoce mucha gente, conocés muchos lugares. En menos de 5 minutos, alguien totalmente desconocido puede pasar a ser tu amigo: porque están los dos lejos, los dos afuera”, dirá García en la charla con EL TIEMPO, charla que debió ser telefónica dado que al momento de la entrevista, andaba ruteando con su camión. “Paré en un pueblito porque había señal, si no, no podíamos charlar dice. Charlemos entonces.
 
–No abunda quien crea que andar convocando decenas de camiones sea un “trámite”. ¿Recordás en qué circunstancias nació el Azul Truck?
–Bien la fecha no me acuerdo, arrancó hace unos 4 años aproximadamente. Con un grupo de amigos camioneros pensábamos tener  –así como hay encuentros de autos y de motos– un encuentro de camiones. Empezó como una joda y se empezó a dar, comenzó a tomar forma y se empezaron a juntar camiones y camiones, y ahí vamos. Cada día se van sumando más.
 
–¿Cuál creés que es la motivación básica al querer participar de este encuentro?
–Para que no se pierda un poco… Antiguamente, en la ruta se cruzaban dos camiones que venían de un lado y otro del país y se saludan, se reconocían como camioneros. Eso ahora se está perdiendo un poco, el saludo entre colegas. Un poco la idea pasa por recuperar ese espíritu.
Después, lo que hacemos es compartir anécdotas, se suma experiencia también; hay un montón de chicos nuevos que manejan camiones y uno, que es más grande, cuenta algo y ellos la aprenden, o al menos escuchan y comparan.
 
–¿Puede decirse que los encuentros tienen algo de espíritu formativo, de “escuela” para los novatos?
–Sí, puede ser. Se cuentan cosas, se habla de cómo era antes y de cómo ha cambiado todo ahora. Los más veteranos hablan de cómo andaban antes con los camiones, mucho más viejos de los que andan ahora. Hay mucho intercambio entre generaciones. Por ejemplo, en este último encuentro hubo una familia que era tercera generación: estaban el hijo, el padre y el abuelo, todos camioneros.
 
–¿Se mantiene el ser camionero como un legado familiar, como una pasión/vocación compartida entre familiares?
–Ser camionero es una pasión. Por más que vos lo mandes a estudiar a tu hijo, tarde o temprano se sube al camión.
Es algo muy lindo ser camionero, se conoce mucha gente, conocés muchos lugares. En menos de 5 minutos, alguien totalmente desconocido puede pasar a ser tu amigo: porque están los dos lejos, los dos afuera.
 
“No se hace prácticamente en ningún lado”    –
En el predio de Avenida Mujica la convocatoria fue extraordinaria. Más de 100 camiones en una aquelarre de dos días que no hace otra cosa que envalentonar a todos a su alrededor a delinear el cuarto encuentro.
 
–Una muy buena respuesta tuvo la convocatoria del 3° encuentro, poco más de 100 camiones. ¿De qué manera se mantienen en contacto?
–Convocamos a través de una página que se llama “Azul Truck”, lo compartimos vía Facebook y demás y así la gente se fue enterando. Sin contar los camiones del grupo, organizador registramos 104 camiones inscriptos, a los que se les entregaron diplomas y calcomanías.
 
–¿Hay condicionamientos para tomar parte del encuentro: por ejemplo, marca, modelo, origen?
–Ha podido participar todo el mundo, mientras sea camión. Al 3° encuentro vino un camión de San Antonio Oeste, de provincia de Río Negro, hizo mil y pico de kilómetros. Hubo gente de Rauch, de Navarro, de Capital, de Coronel Suárez. Es muy gratificante para nosotros. Mercedes, Scania, Chevrolet, todas las marcas estuvieron.
 
–En cada encuentro de lo que sea siempre hay actividades, podríamos llamarlas, lúdicas. ¿Las tuvieron ustedes?
–Sí, algunas las llevamos a cabo. En la tarde-noche del sábado hicimos el bocinazo, después un juego de luces. Y al otro día hubo una caravana. Había otras cosas para hacer, tipo juegos, pero hacía tanto calor que decidimos no realizarlas. Llevamos un camión con agua, un cisterna y empezamos a mojar a la gente.
 
–Respecto a la caravana, se quedaron con ganas de ingresar a la ciudad. ¿No obtuvieron permiso por parte del  Municipio?
–Sí, nos quedamos con ganas, aunque sea un poco, no íbamos a ir muy adentro, no íbamos a ir al centro. Es lindo que la gente vea lo que hacen los  demás. No hubo permiso, Herrera (Hugo) no quiso, no quiere los camiones adentro. El primer año lo pudimos hacer, el segundo ya no y ahora tampoco. Este año nos instalamos afuera, conseguimos un predio, no se lo pedimos a ellos, pero no quisieron.
 
–Es un tanto complicado meter 100 camiones por calles de la ciudad
–Sí, sí, por algunas así. Pero se pudo haber organizado la caravana por algunas avenidas. No es que queríamos cortar las calles, una caravana de 15 minutos.
 
–¿En la región se replican este tipo de encuentros con camiones?
–Por ahora, en esta zona el de nosotros es el único. Hay uno en Luján, lo hace un amigo, también hay uno en Monte Grande; son todos más para el lado del Conurbano. El más de cerca de Azul se hace en el autódromo de Balcarce.
 
–¿Qué sensaciones recogiste de la gente que compartió con ustedes este reciente encuentro?
–Vienen porque les resulta una linda oportunidad…Esto no es algo normal, es decir, no se hace prácticamente en ningún lado, no es que cada ciudad tiene un encuentro de camiones. Nosotros estamos totalmente contentos, el año que viene vamos a hacerlo de vuelta y con mejores cosas. Este año nos pasó, por ejemplo, que no pudimos bajar la luz en el predio porque nos salía muy cara. Entonces, por esa razón no invitamos a artesanos o a gente que quiera poner un puesto de venta porque no podía ofrecerle luz.
La luz me la cedió Marcelo Oteo, el hombre que me dio el predio en la avenida Mujica, el predio de la Federación de Transporte. Pero no nos daba el dinero para bajar la luz, esto se hace muy a pulmón.  Somos 4, 5 chicos amigos que todo el tiempo estamos haciendo cosas; también está mi mujer y algunas chicas más que nos ayudan mucho. Somos básicamente un grupo de WhatApp y con eso armamos todo; de nuestros sueldos sale el dinero para los gastos mínimos. Tenemos muchas ganas de que crezca el Azul Truck, la gente nos pide que lo hagamos dos veces al año. Pero por ahora no podemos. Dentro de dos semanas comenzamos a preparar el 4° encuentro.

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