ANTICIPO: UN ESTUDIO EN TORNO A LAS COLUMNAS QUE PUBLICÓ EN EL TIEMPO

En noviembre se presentará el libro sobre la obra periodística de Miguel Oyhanarte

Portada del libro “Salpicones de madrugada”. La obra será presentada al público en noviembre próximo. El famoso logotipo de la sección “Baldosas Flojas”: el hombrecito gruñón. El dibujo fue realizado por Santo Glorioso y las letras trazadas por Enrique O. Di Salvo.
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El famoso logotipo de la sección “Baldosas Flojas”: el hombrecito gruñón. El dibujo fue realizado por Santo Glorioso y las letras trazadas por Enrique O. Di Salvo.

Se titula “Salpicones de madrugada”, con autoría de Marcial Luna y prólogo de Carlos Comparato, dos periodistas que, en la Redacción de este diario, compartieron con el creador de las “Baldosas Flojas”, muchos años de trabajo. Se publicará a través de la editorial Biblos Azul y el acto tendrá lugar en la Casa Cultural de AECA.

“Salpicones de madrugada”, el libro que expone cómo el periodista azuleño Juan Miguel Oyhanarte, desde su célebre columna Baldosas Flojas y otros escritos, analizó la realidad local, sin perder de vista los marcos nacional e internacional, será presentado en noviembre próximo en nuestra ciudad.

Marcial Luna es el autor de este libro, que se publicará a través de Editorial Biblos Azul, y es el resultado de más de tres años de investigación. El prólogo estará a cargo de otro periodista, Carlos Comparato quien, junto al autor, compartió con Oyhanarte muchos años de trabajo en la Redacción de EL TIEMPO.

 

Legado periodístico   –

El autor explicó que el legado de Oyhanarte es “muy vasto, además de fundamental”, puesto que recorre nada menos que “sesenta años de vida azuleña”, desde la década de 1940 hasta los inicios del 2000. En consecuencia, el relevamiento hemerográfico superó las 22 mil páginas, considerando, en este sentido, solamente lo escrito por Juan Miguel Oyhanarte.

Luego de las actividades cervantinas, el libro “Salpicones de madrugada” será presentado en la Casa Cultural de AECA (Asociación de Empleados de Comercio de Azul), Colón 519 de nuestra ciudad, en noviembre próximo.

El periodista Marcial Luna puntualizó que, “aunque ‘Baldosas Flojas’ fue la más célebre columna que Oyhanarte publicó en el diario durante seis décadas, en el libro expongo que también creó y redactó otras. De hecho, la primera de ellas fue ‘Nido de carancho’. Esta experiencia, a inicios de los años cincuenta, funcionó como laboratorio para las inminentes ‘baldosas’”, que comenzaron a publicarse desde 1953.

“En esa misma década –reveló Marcial Luna– aparecieron otras columnas, de la mano de Juan Miguel Oyhanarte. Se denominaron ‘Al correr de la máquina’ y ‘Refunfuños’. Y durante algún tiempo sostuvo, en forma simultánea, las cuatro secciones. Un trabajo que podría considerarse, sino colosal, sin duda no apto para cualquier periodista. Luego, hubo dos más: “‘Tijeretazos’ y ‘Cuadritos’”, puntualizó el autor del libro.

 

Los salpicones   –

De todas esas secciones que creó Oyhanarte, la que sobrevivió seis décadas fue “Baldosas Flojas”. Por ese motivo, “la mayor parte del libro se enfoca en esa columna, pero insisto en que no fue la única que redactó”.

“Salpicones de madrugada” fue el subtítulo que incorporó Oyhanarte en su sección baldosera. “Lo elegí, inmediatamente, como título para el libro –explicó el autor– porque sintetiza, no sólo la labor de Oyhanarte a través de sus ‘Baldosas…’, sino la totalidad de su obra periodística. Es que, de la misma manera que lo apasionó el periodismo, desde la adolescencia y como actividad laboral, a Miguel lo atrapó también la nocturnidad del trabajo en el diario, ese clima tan especial que se vive en la Redacción cuando se avecina el ‘cierre’ de la edición. Era el tiempo de las últimas charlas entre los redactores y los trabajadores de otras secciones, mientras se ultimaban los detalles de la impresión; y también era la hora en que aparecían ‘los murciélagos’, como los llamó Oyhanarte; personajes que se arrimaban a su escritorio, para compartir la charla, aportar datos, o dar sus puntos de vista. Noctámbulos. Bohemios. Personajes que lo han nutrido, en todos esos años en los que redactó sus columnas diarias.”

 

Periodismo innovador      —

El autor del libro puntualizó que, “en los años sesenta, de la mano de Oyhanarte,  aparecieron otras secciones en EL TIEMPO”. Por ejemplo, una se denominó ‘Chimentos futboleros’, con apostillas de la actividad del balompié local y regional.”

La utilización de diversos seudónimos fue otro de esos rasgos particulares de la primera época (1943-1970) “en la obra periodística de Juan Miguel Oyhanarte”.

“El primero de ellos fue ‘Currinche’ –explicó Marcial Luna–, y le siguieron muchos más, con rasgos específicos y que aparecían, según las temáticas abordadas, en las diversas columnas. Pero no es sólo eso, siempre hay algo más: Oyhanarte, desde los cincuenta, introdujo innovaciones en el texto periodístico. Si bien la pirámide invertida fue una la fórmula utilizada, además de la crónica, Miguel produjo noticias con formato de texto teatral, o de cuento, técnicamente ¿no? Inclusive, a veces, el soliloquio, el verso (décimas, sonetos, etc.). Esas innovaciones fueron permanentes. La ironía, el tratamiento socarrón muchas veces, significó un valor agregado fundamental a la hora de responder una simple pregunta: ¿por qué, durante tantos años, la columna Baldosas Flojas fue tan leída y tuvo lectores tan fieles, al punto que hoy, a más de diez años de ausencia de estas páginas, siguen añorándola?”.

 

Marca registrada     –

Es un libro, el que se presentará en noviembre, para “disfrutar, página por página, lentamente. La presentación gráfica será similar a un diario”, en el que confluyen los análisis del autor con los textos originales de Oyhanarte, además de “fotografías inéditas y material documental, también, de enorme valor patrimonial. Esa forma de lectura sin dudas será la manera de apreciar mejor la sustancial mirada del periodista Oyhanarte sobre las principales problemáticas del mundo, del país y de nuestra ciudad (y región), en muchos casos con una perspicacia asombrosa. Por ejemplo, cuando la televisión comenzó a masificarse, él habló del fenómeno del ‘vidrio curvo’, y alertó sobre los perjuicios de esa nueva tecnología, sobre todo en los entornos familiares, porque advirtió hacia dónde comenzaría a desarrollarse la experiencia televisiva. Y recién se iniciaba la década del cincuenta”.

Del mismo modo, “el lector se va a sorprender, porque muchas de las problemáticas de la ciudad y la zona, se mantienen. Por caso, ya a principios de los sesenta, Oyhanarte acicateaba desde sus columnas para lograr el ensanche de la ruta 3, que a diario se cobraba víctimas fatales”.

 

Espejo del futuro     –

Carlos Comparato, periodista que prologa la obra, consideró que “la idea de recopilar parte del frondoso trabajo periodístico de Juan Miguel Oyhanarte es una iniciativa que trasciende a su autor. Miguel, el querido ‘Viejo’, tenía como premisa central que el ‘diario es de los lectores’ y es por eso que lo abrumaba una reverencial actitud de respeto hacia los destinatarios de esa palabra entintada, cuya respuesta final siempre resultaba incierta. Porque, además, la elaboración de un diario es un hecho cultural que refleja los recovecos en los que se encuentra una sociedad en determinado momento y, a su vez, tiene la gran omnipotencia de resultar un espejo para el futuro.”

Aseguró, entonces, que “el minucioso trabajo de Marcial Luna va en esa dirección.”

“Leer hoy parcelas de la producción de Miguel Oyhanarte –puntualizó Comparato–, si bien resulta una tarea ardua por su magnitud, es zambullirse en las ironías, las picardías o las sutilezas llevadas al sarcasmo a través de todos los personajes que inventaba con su firma. Eran y son las ‘Baldosas Flojas’, esa columna que se transformó, durante décadas, en un clásico de EL TIEMPO. Depositarias de lo que no se podía leer en otra página del diario: eran la trinchera de un francotirador que salpicaba cada madrugada.”

Comparato lo definió a Oyhanarte especialmente como “bohemio, socialista, autodidacta con una eximia escritura, secuela de sus noches de lector bajo la sufrida luz de un velador que lo delataba. Su escritorio, tapizado de papeles, era el centro del debate de cuanto personaje rondaba por la redacción tiempista.”

Por último, Comparato marcó un aspecto también sobresaliente: “Pero el ‘Viejo’ nunca levantaba la voz. Se enojaba para adentro y nunca daba una orden. Sólo insinuaba… En estos tiempos de vértigos, donde lo que pasó ayer ya es rancio, en el que el whatsapp reemplazó las cartas de amor, vale la pena merodear su pluma para seguir aprendiendo”.

 

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