TORNEO APERTURA DE PRIMERA DIVISIÓN

En Sur, sólo aparecieron los goles

 

En un partido en el que se vio muy poco fútbol, donde la pelota estuvo más tiempo en el aire que en el piso, donde la lucha y la fricción fueron lo más importante de la tarde; Atlético de Tapalqué superó a Cemento Armado por 2 a 0, por el peso de sus individualidades y no por el juego asociado. Los tantos del gaucho los convirtieron Sergio Valdez y Renzo Rubino de penal.

Renzo Rubino y Juan Siris pelean por la pelota. Atlético le ganó a Cemento por 2 a 0 y se llevó tres puntos muy importantes para Tapalqué. FOTOS: ADRIAN GELOSI Lucas Funes pisando la pelota, algo habitual en su juego y que se ve muy poco en el fútbol de Azul. Ayer en el Sur, el delantero de Cemento fue el único que intentó hacer algún lujo.
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Lucas Funes pisando la pelota, algo habitual en su juego y que se ve muy poco en el fútbol de Azul. Ayer en el Sur, el delantero de Cemento fue el único que intentó hacer algún lujo.

De esta tarde otoñal sólo le quedarán los tres puntos a Atlético Tapalqué. Los resultadistas o hinchas estarán contentos porque se consiguió lo que sirve, la victoria. Pero para la gente que le gusta el fútbol como juego, quedó en deuda tanto el gaucho como Cemento, porque ambos mostraron poco y nada; solo se vio lucha, discusiones y pelotazos.

En el balance final, el equipo de Hyalmar Fernández ganó por 2 a 0, pero el triunfo llegó por el peso de sus individualidades y no producto de un juego asociado; la victoria le permite seguir prendido en los primeros lugares y con las esperanzas de pelear hasta el final.

Desde el inicio del partido los dos conjuntos presionaban en la mitad de la cancha. Eso hacía que la pelota estuviera mucho más tiempo en el aire y que al ras del piso. Las pocas veces que la bocha no volaba, lo que aparecía eran las faltas, discusiones entre los jugadores. El árbitro Coronel intentaba encausar el partido mostrando tarjetas amarillas a todas las protesta, pero luego le faltó alguna por el juego brusco.

En el encuentro se veía algo que no es habitual en las canchas de Azul. Ver a un jugador realizando una marca personal. Los protagonistas eran Matías Agosta, el encargado de perseguir, y Joel Salazar, el marcado. Si bien el volante olavarriense no podía manejar los hilos de su equipo, se llevaba al azuleño por todos los sectores de la cancha, siempre lejos de la posición habitual y ese hueco que dejaba Agosta, no lo podían aprovechar sus compañeros.

A los dos equipos les costaba mucho llegar al arco de enfrente. El que más se aproximo fue el local, que pudo ponerse en ventaja por un remate de Juan Adami que desvió muy bien Einar Haitzaguerre; y luego un cabezazo de Nahuel Casali que el arquero desvió por arriba del travesaño.

La visita no pudo aprovechar una mala salida de Martín Morales, que le permitió a Germán Bossolasco se llevase la pelota sin arquero pero su centro pegó en un defensor y le permitió al arquero cementista recuperarse y contener el balón.

La primera etapa se fue como empezó, con muy poco juego asociado y con muchas faltas y protestas. En esos cuarenta y cinco minutos ninguno de los dos equipos tuvo idea de cómo superar al rival y daba la impresión que se conformaban con no perder.

Los primeros dos minutos del complemento fueron un espejismo. En esos segundos los dos conjuntos atacaron por los costados, pero solo fue una ilusión.  Porque el desborde de Adami por la derecha y el centro atrás lo rechazó la defensa. Luego, se juntaron los olavarrienses de Atlético –Carlucci, Longhini, Salazar- que este último finalizó con un suave remate que contuvo sin problemas Morales, fue lo único que intentaron.

Luego de esos primeros segundos, todo volvió a como fue el primer tiempo. Los pelotazos, las discusiones y la fricción volvieron a tomar un protagonismo especial en el partido.

Cuando el partido se jugaba más en el campo de Atlético y parecía que se podía inclinarse para el local, aparecieron las individualidades del gaucho para cambiarle el rumbo el partido.

Joel Salazar limpió la pelota desde el medio y abrió a la derecha para Bossolasco gambeteo y tiró un centro bajo, Germán Santos amago y la dejó pasar, para la llegada de Sergio Valdez, que tuvo tiempo para dominar el balón, acomodarse y sacar un suave derechazo bajo que venció a Morales y estableció la ventaja para los de Tapalqué.

Luego del tanto el partido se hizo de ida y vuelta. Porque Cemento se fue con todo para arriba y los visitantes se defendían bien y trataban de aprovechar los espacios. El encuentro ganó en emoción pero no en nivel.

El local iba pero sin ideas, lo hacía con más ganas que fútbol pero con mucho amor propio iba en busca de la igualdad. La manera más usada era con pelotazos, así puedo igualar cuando Nicolás Benini ganó en el área y su cabezazo se fue apenas desviado.

El que se merece un párrafo especial es Lucas Funes. El delantero de Cemento siempre puso la pelota bajo la suela e intentó jugar. Cuando todos le pegaban para arriba, el hacía un amague, una gambeta o un lujo. Fue el único que se animó a realizar algo así en el partido.

En ese juego sin marca en la mitad de la cancha le convenía a Atlético que podía atacar con un poco más precisión y de esa manera definió el partido. Un pelotazo largo Longhini, que tocó la pelota por sobre el cuerpo del arquero, este lo chocó y cometió infracción. El penal lo ejecutó Renzo Rubino, que con un remate bajo supero a Morales y decretó el definitivo 2 a 0.

La victoria se fue para Tapalqué por la jerarquía de algunos de sus jugadores y porque contó con el oportunismo y efectividad para aprovechar las ocasiones que tuvo. Cemento volvió a mostrar muy poco desde el juego y se aleja del grupo que pelea por la clasificación a la siguiente fase.

LA FIGURA 

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Einar Haitzaguerre

Si bien el arquero del gaucho, como el de Cemento, tuvo una tarde tranquila, apareció en las tres veces que su equipo lo necesito, con grandes reflejos y muy bueno ubicación impidió la caída de su arco.

Cuando el local buscaba con pelotazos y centros se mostró muy seguro para salir de su arco para rechazar con los puños.

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