Enfoque multidisciplinario para la violencia de género

 

En base a diferentes estudios científicamente se ha demostrado que el tipo de comportamiento en casos de violencia de género manifestado por el agresor obedece a una cuestión genética. Y también está el componente social en todas esas situaciones. Es decir ambos comportamientos van de la mano.

Desde la comprobación empírica de los casos hacia algo que se analiza científicamente, aludiendo a ese componente social, se puede apreciar en casos donde finalmente es la propia mujer agredida la que termina solicitando que le levanten la restricción de acercamiento a su pareja golpeador, ya sea por cuestiones económicas o por los hijos que ambos tienen.

El principal motivo es que la violencia esta instalada como metodología, tanto en el golpeador como en la que es golpeada. Son dos caras de la misma moneda.

Desde las neurociencias se han introducido novedosos e importantes conceptos que son válidos para el tratamiento de una problemática que no se agota sólo porque alguien vaya preso o sea apartado temporalmente de quien se convierte en la víctima de sus agresiones.

Hoy las neurociencias tienen avances que dan la pauta de que los comportamientos de los que se está hablando no son una cuestión de mala suerte para quienes los sufren.

La violencia de género tiene entre sus características dos cuestiones extremas para la víctima. Por un lado está el saldo más grave, traducido en lo que se convierte en un homicidio. En el otro extremo se ubican aquellas situaciones de violencia no tan graves y que conllevan al dictado de esas órdenes de prohibiciones de acercamiento para los agresores o en que, temporalmente tengan que estar privados de la libertad. Las consecuencias después son peores porque las situaciones se potencian. Y cuando salen, esas mismas personas vuelven a amenazar, a romper una casa o hasta matar a una mujer.

Una jueza de garantías del Departamento Judicial de Azul propone abordar esta  problemática desde un enfoque totalitario y multidisciplinario, en el que intervengan diferentes instituciones relacionadas con la cuestión y apuntando, por sobre todas las cosas, a someter a un tratamiento efectivo a quienes están procesados por este tipo de delito para así lograr resocializarlos.

En el Departamento Judicial de Azul se está disponiendo una orden de prohibición de acercamiento por semana, lo que es mucho. Algo similar sucede en otros Departamentos Judiciales.- Por eso los fiscales han incrementado los pedidos de detenciones.

Esa misma magistrada, en los casos que se pronuncia a favor de las detenciones de los imputados por violencia de género, sin que se trate de crímenes o intentos de homicidios, en la misma resolución ordena al Servicio Penitenciario que mientras ese sujeto esté privado de la libertad el mismo servicio se aboque a implementar una evaluación y cura de salud mental, y se encargue de someterlo a un tratamiento resocializador que sirva para modificar su conducta agresiva. O sea que se implemente un abordaje interdisciplinario de la situación.

Que pasa por cambiar el modelo mental que en el agresor provoca que se comporte así. Atacar el fondo de la cuestión yendo incluso más allá de la terapia tradicional, la misma que no ha dado respuestas a esto hasta el momento.

Hay que interrelacionar a las instituciones y que las mismas dejen de funcionar en forma autónoma. Es el ideal para apuntar de lleno a solucionar esta problemática. Por eso es necesario incluir desde la Justicia hasta el Servicio Penitenciario, pero sin dejar de lado a la Universidad.

El tratamiento de la violencia de género tendría que manejarse a través de una suerte de convenio interministerial o interdisciplinario entre la Corte, el Ministerio de Justicia, el de Salud y la Universidad. Esto se tiene que sustentar y planear, pero en la realidad hasta ahora no se hace nada.

La sociedad tiene que involucrarse en este tipo de situaciones, para que la violencia no sea algo que le pasa sólo al de enfrente. Porque mañana le puede suceder a uno.

La actual situación en materia de violencia de género puede modificarse por medio de una intervención institucional conjunta, que apunte a buscar soluciones diferentes a las que al momento existen y que sean más efectivas.

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