ENTREVISTA

Es delicada la situación de Cerámica Valle Viejo


Ernesto Bianco, gerente de la firma, dialogó ayer con este diario y marcó que “estamos en crisis”. No obstante, aseguró que no está en los planes cerrar la fábrica sino buscar alternativas para paliar la situación. Esas alternativas que manejan son la incorporación de inversores y conseguir ayuda gubernamental.
 
EL DATO:
Cerámica Valle Viejo es una empresa de la familia Colombo, que se fundó en Catamarca en 1958. En 1993 se instaló en Azul y se abocó a la producción de ladrillos huecos para la construcción. Hoy trabaja un mercado que tiene un radio de 300 kilómetros de Azul a toda la provincia, llegando a Junín, Bahía Blanca, Monte, la Costa, entre otros.
Cerámica Valle Viejo, una empresa que lleva 25 años en esta ciudad, está atravesando una situación “de riesgo”. Así lo definió ayer al hablar con este diario Ernesto Bianco, gerente de la firma. La cuestión radica en la desinversión, los altos costos de producción, la baja productividad y en el hecho que la demanda de ladrillos no está definida.
Cuando no se tienen recursos para generar innovación, para tecnificar y hacer  revamping de mantenimiento, uno está en crisis permanentemente”, indicó, aunque desestimó un cierre de la fábrica en la que actualmente trabajan 66 personas.
 
Altos costos y desinversión   
“Esta es una planta de las consideradas chicas. Tenemos una capacidad de producción de 6 mil toneladas, pero por problemas de desinversión estamos haciendo 3 mil toneladas, con lo cual los gastos fijos y de producción se han triplicado”, explicó en un principio Bianco.
Luego indicó que “este problema viene desde 2014, cuando hubo un desfasaje muy grande que tuvo que ver con una retracción de la demanda y con la aparición de una competencia en Olavarría que no teníamos hasta ese momento”.
En ese marco, explicó que plantas como Martín o Later-Cer -que son consideradas grandes- “producen 60 mil toneladas de ladrillos con 60 personas, mientras nosotros producimos 3 mil con 66 personas”.
El gerente de la planta consignó que los costos productivos que tienen “son muy altos, porque por un lado tenemos la misma dotación de personal que empresas grandes, nos comprende el mismo convenio colectivo y, naturalmente, la productividad es totalmente distinta”.
Además, subrayó que Valle Viejo consume por tonelada producida 80 metros cúbicos de gas y 80 kilowatts de electricidad, mientras que las empresas grandes insumen 35 metros cúbicos de gas y 35 Kilowatts de electricidad. “El consumo específico, como la producción es baja, aumenta”, explicó.
A esto se suma la desinversión de la que habló y en la que hizo especial hincapié. De acuerdo a lo que comentó, hace tres años no pueden invertir en las herramientas de producción, básicas para sacar el material.
“Todos los elementos que utilizamos son de desgaste, se van destruyendo y hay que reponerlos. Teníamos, por ejemplo, 240 carros de secaderos que se fueron destruyendo, ya que la vida útil son 22 meses. Pero hace tres años que no los podemos recuperar”, remarcó. Tampoco pueden hacer mantenimiento “por lo que vamos bajando la producción. Así la planta entró en un círculo vicioso y es cada vez más improductiva”.
 
Gestiones   
Frente a esta situación, Bianco indicó que “hicimos muchísimas tratativas”. Una de ellas son las gestiones que están llevando adelante con la Cooperativa Eléctrica, con la que están negociando un acuerdo por la deuda que tiene la empresa. “Estamos viendo si podemos pagar con ladrillos, que es nuestro producto, lo que se debe”, que ronda los 4 millones de pesos.
En ese contexto, comentó que “el gobierno nos incluyó como productores electrointensivos. El Ministerio de Producción de la Nación hizo un plan para subsidiar el 20 por ciento de energía eléctrica. Hace dos años que estamos en la negociación y la Cooperativa todavía no ha incluido ese 20 por ciento”.
No obstante, apuntó que “la deuda existe, no la negamos. Pero necesitamos negociarla y conciliarla”. Mensualmente, Valle Viejo tiene un costo de alrededor de 700 mil pesos en energía.
Por otro lado, en lo que es el recurso humano dijo que “el gobierno de la provincia nos ayudó con lo que se llama el PREBA”, que es el Programa de Promoción, Preservación y Regularización del Empleo, destinado, entre otros, a trabajadores cuyo puesto de trabajo está en riesgo, mientras que del gobierno nacional lograron ingresar en una extensión del REPRO, que es el Programa de Recuperación Productiva.
También plantearon la situación a las autoridades comunales y lograron que se incluya a la empresa como proveedora de tosca para la obra de reconversión del basural a cielo abierto.
 
En busca de inversores    
Consultado si la fábrica corre riesgo, admitió que “estamos en situación de riesgo. Cuando hay una planta desinvertida, cuando no se tienen recursos para generar innovación, para tecnificar y hacer revamping de mantenimiento, uno está en crisis permanentemente y nosotros estamos en situación crítica”.
Sobre si esa situación crítica implica riesgo de cierre, Bianco aseguró que “jamás nos planteamos el cierre de la fábrica. Estamos convencidos que la planta tiene potencialidad porque para el nicho de producción que poseemos, la demanda existe. Si podemos producir con la capacidad ocupada, tendremos los recursos suficientes como para cumplir con todo”.
En ese contexto, indicó que están enfocados en “recomponer los límites de producción, pasar de 3 mil toneladas a 6 mil. Para esto necesitamos una inversión muy pequeña, de 3,5 millones de pesos”.
Para revertir la crisis entonces, el camino que están recorriendo se orienta a buscar inversores externos.
“Un grupo empresario estuvo a punto de hacer una inversión importante, pero sucede que la recuperación de capital no se da en el corto plazo sino que lleva unos años. Hoy, cuando un bono, el plazo fijo, los Lebac dan 32 por ciento de rentabilidad, es difícil”, dijo y agregó que “invertir supone riesgos, hay gente de por medio, hay que hacer acciones de mantenimiento, cumplir con los proveedores, cancelar las deudas, conciliar con los gremios”, marcó.
Por último, el ingeniero señaló que lo que buscan es superar la situación “porque nuestro negocio es trabajar”.
“NO HAY MUCHAS OBRAS DE PEGADO DE LADRILLOS”
En un tramo de la nota que ayer dio a este diario, Ernesto Bianco indicó que históricamente los gobernantes “no se preocuparon por las Pymes. Todos fueron viendo la degradación, pero no hubo acciones concretas”.
En ese sentido, hizo referencia a lo que sucede en el plano local con FANAZUL. “Cuando el hecho los desbordó, todos intentaron actuar, pero ya estaba consumado. Son más 200 personas (que quedaron sin trabajo) en una ciudad donde no abunda la inyección de dinero y no hay volumen de empresas productivas que se dediquen a trabajar”.
Yendo al caso concreto de la cerámica que gerencia, dijo que “las empresas del sector que están en crisis son las que producimos menos de 10 mil toneladas. Todas estamos en una situación similar porque los costos de producción son altos, la productividad es baja y la demanda de ladrillos no está definida”, porque consignó que si bien se habla de un aumento de los índices de construcción, en realidad “se mide el cemento, la piedra. No hay muchas obras de pegado de ladrillos. Hay demanda, pero está retraída por la falta de planes de viviendas”.
LA PRODUCCIÓN FRENTE A LOS TARIFAZOS
Como a la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, el tarifazo de la electricidad y el gas, sacudió a Cerámica Valle Viejo.
De acuerdo a lo que el ingeniero Ernesto Bianco indicó ayer, el costo de la energía aumentó el 175 por ciento y el del gas el 110.
“Nosotros comprábamos el gas en boca de pozo a 9,05 pesos y ahora vale 20 pesos el metro cúbico, eso representa el 110 por ciento. A su vez, la energía nos cuesta un 175 por ciento más. Esto retrajo mucho las producciones sobre todo de las empresas más chicas que no logran obtener rentabilidad”, explicó.
No obstante esto, se mostró medianamente positivo porque aseguró que “el ladrillo es un producto que se usa, que tiene mercado y consumidores comerciales. El déficit habitacional es una realidad. Si después, dentro de 10 años, la construcción en seco sustituye al ladrillo, es otra historia. Será un cambio de paradigma y nosotros desapareceremos. Pero no ahora”.
Y sobre este último punto insistió en que si bien están en crisis “no hablamos de cierre. Ni queremos mencionar eso. Los dueños -la familia Colombo- siguen poniendo todo para mantener la fuente de producción viva, que no es fácil”.
REUNIONES
Cuando la crisis empezó a hacerse sentir más fuerte, desde Cerámica Valle Viejo se reunieron con autoridades comunales. “Nos atendieron, nos escucharon. El municipio tuvo un buen comportamiento con nosotros”, sostuvo.
No tuvieron respuestas concretas en ese sentido, pero Bianco marcó sobre eso que “los entiendo. Lo que hicieron fue decirnos que hagamos gestiones en los ministerios de Producción de Nación y de Provincia, buscaron los canales de comunicación adecuados. Incluso nos acompañaron también a hacer las gestiones a la Cooperativa Eléctrica. Ellos tienen su propia crisis y no pueden paliar la crisis de un privado”.
En cuanto al Concejo Deliberante, el viernes mantuvo una reunión con los ediles integrantes de la Comisión de Producción, en la que el gerente de la firma les informó la situación y les hizo saber que la empresa en busca de cualquier ayuda que puedan obtener.
“Tengo la percepción de que la situación (por FANAZUL) los ha hecho reaccionar, quizás tardíamente, pero no importa. Vinieron con mucha predisposición, los noté interesados y preocupados. Les dije que necesitamos contar las gestiones que puedan hacer”, indicó, y obtuvo el compromiso de que actuarán en ese sentido.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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