“Es grande por vivir con pasión las pequeñas cosas de la vida”

DEL ALUMNO AL “PROFESOR” 

Dardo Restivo fue distinguido ayer Ciudadano Ilustre por el Concejo Deliberante. Gervasio Romeo tributa en una nota especial para EL TIEMPO todo su legado.

Ese abrazo del alma. Octubre de 2016: Restivo y Romeo durante la jornada en que fuera nombrado el gimnasio de Velocidad y Resistencia.
NACHO CORREA

Ayer fue un día muy especial para don Dardo Restivo, fue distinguido como “Ciudadano Ilustre” del Partido de Azul por el Concejo Deliberante. Un reconocimiento a una vocación antiquísima y profusa. El acto tuvo lugar a las 18 horas; Restivo y  el cirujano cardiovascular Marcelo Nahín fueron condecorados en presencia de familiares, amigos y allegados, además de público en general que colmó el recinto.

Ahora bien: todo la singularidad que esta jornada pudiere tener para el propio “Profesor”, gravita emocionalmente con similar pátina en otro profesor, Gervasio Romeo, a quien el propio Dardo ha reconocido como sucesor, como un alumno que aunque con impronta propia, ha sabido tomar de su maestro (de su Profesor) un repertorio de conductas, actitudes y aptitudes muy amplio.

Por requerimiento de EL TIEMPO, Romeo escribió la siguiente nota, un tributo a don Dardo, a ese “incansable trabajador y, sobre todo, un apasionado por cada desafío”.

“Ni bien se da a conocer el homenaje de nombrar Ciudadano Ilustre a un vecino, inmediatamente es inevitable asociar su trayectoria profesional, su legado socio comunitario y todas las intervenciones de enriquecimiento en  la comunidad que ha realizado en pos de un desarrollo de prosperidad y crecimiento de la misma; marcando de esta manera una huella de bienestar para las futuras generaciones que disfrutarán de sus logros, aciertos y virtudes.

Ya es de público conocimiento la prestigiosa labor del Profesor Dardo Restivo en la educación, donde el rol docente (más que acreditado por sus participaciones de profesor, director, coordinador, inspector y hasta de fundador) enumera un sin fin de galardones que lo ubican como un consagrado célebre. Una mínima cita para dimensionar tamaña trayectoria: la intervención en el Club Boca Juniors, la creación del Instituto de Educación Física de Olavarría –donde estudiaron y se recibieron gran parte de los profesores de la ciudad–, las famosas Olimpiadas Estudiantiles, la Escuela integral del Deporte de Azul Athletic Club, el Club de Niños de Alumni Azuleño, el paso por la Liga de Fútbol de Azul, integrante de  la Asociación Azuleña de Atletismo, Director de Deportes, Coordinador Deportivo del Club de Remo y como si no bastara la larga lista, Dardo formó parte del grupo de dirigentes que encaminó la refundación del Club Velocidad y Resistencia, cuyo gimnasio lleva su nombre.

Pero para ser Ciudadano Ilustre no alcanza con tener la repisa llena de logros y trofeos que reflejan una vida plena de consagraciones y éxitos laborales que delinean un destacado profesional. Para ser un Ciudadano Ilustre, aparte de todo eso (que no es poca cosa) hay que ser una buena persona, un buen ciudadano, un buen vecino.

“Dar….siempre dar”, la frase del libro, de su libro, que deja al descubierto su gran talento: ser una excelente persona, ser reconocido por miles de alumnos que tuvieron la fortuna de disfrutarlo como profesor, ser respetado por cientos de colegas que tuvieron el placer de compartir una tarea como compañero y ser honrado por todos aquellos que tenemos la satisfacción inmensa de ser sus amigos.

A su condición de líder lo acompaña el don de ser un incansable trabajador y, fundamentalmente, un apasionado por cada desafío, proyecto o actividad que se interponga en su camino. El objetivo de dar, enseñar, educar y construir siempre va a predominar ante cualquier obstáculo socioeconómico que surja, va a perdurar ante cualquier ideología política que lo atraviese, va a transcurrir sin resentimientos ni egos generacionales, y como su finalidad es simplemente dar sin importar los beneficios personales, los delegará para fortalecer al otro. Eso es lo que lo lleva a Dardo ser un Ciudadano Ilustre.

Es un honor y un gran orgullo haber podido compartir en el Club Velocidad y Resistencia un camino recorrido; en él pude conocer y aprender que uno no es solamente grande por los grandes logros que lo enaltecen, sino que también es grande por vivir apasionadamente las pequeñas cosas de la vida, con respeto y dignidad. Entonces, Dardo es grande.

Gracias profe, maestro, colega, amigo por dejarnos tantos aprendizajes y enseñanzas y felicitamos y compartimos con alegría esta hermosa decisión de nombrarte Ciudadano Ilustre”.

 

 

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *